Los hosteleros de la provincia se plantan contra las nuevas restricciones impuestas por el Consell para frenar el covid-19. Una caravana de 200 coches atravesó ayer las calles de Elche a golpe de pitadas para visibilizar la problemática que el sector está atravesando con el cierre de negocios. La movilización en la ciudad era a nivel provincial y la iniciativa partió de la Asociación de Hostelería de Elche, Alroa, Ara, Fehpa y la asociación Código de Monóvar. Entre los asistentes se encontraban camareros, cocineros, proveedores y más trabajadores del sector. 

Los convocantes arrancaron la movilización a las 18 horas en el estadio Martínez Valero, donde leyeron un manifiesto pidiendo ayudas directas al sector y criticando que se les esté criminalizando porque insistían en que no son los culpables del aumento de casos de covid-19 y alertaban de que esta medida sólo conseguirá que se acentúen las reuniones familiares.

La hostelería de la provincia de Alicante planta cara a las restricciones con una caravana de protesta

Los participantes portaban en sus coches diferentes pancartas como «SOS alcalde» o incluso pusieron ataúdes de cartón pegados a los vehículos simbolizando que el sector agoniza. La movilización culminó en el polígono de Carrús sin demasiados problemas en el tráfico aunque se creó cierto colapso en algunos puntos que la Policía Local fue regulando. La Asociación Hostelería Elche expuso que «las ayudas ni están ni se las espera desde hace mucho tiempo. Somos conscientes de la grave situación sanitaria pero la culpa no es nuestra aunque nos hayan tomado como chivos expiatorios para escarnio públicos», aseveraba Marco Antonio Pomares, presidente del colectivo. Exigía, también, que se movilicen recursos económicos ya de distintas administraciones y que dejen de cobrarles impuestos mientras no trabajan.

La comitiva de vehículos partió desde el estadio hacia la Avenida José Esquitino Sempere y transcurrió por algunas arterias principales como la Avenida de Alicante, Candalix, Diagonal del Palau, Puente de Altamira o la Avenida Blasco Ibáñez hasta culminar en la avenida de Novelda y por último el polígono de Carrús.

Los comercios piden ayudas para afrontar las pérdidas, que ya alcanzan caídas que llegan al 60%

Las nuevas restricciones del Consell dejaron ayer las ciudades con los bares cerrados a cal y canto y los comercios bajando la persiana a las 18 horas. Y así estarán, al menos, 14 días, hasta el 4 de febrero. Aunque que esa fecha se alargue es lo que temen los empresarios de ambos sectores. Los representantes de estos negocios indicaron ayer a este diario que esas medidas podrían extenderse como ya pasó al inicio de la pandemia: «Entonces las medidas eran para dos semanas y se alargaron tres meses», indicaron desde el sector de la hostelería.

Los propietarios de estos negocios apuntan a que estas nuevas restricciones, que se iniciaron ayer, son «el estoque final» a un sector ya muy tocado. «La gente no entiende este cierre. Hay comercios que tienen que ver con la hostelería abiertos y nosotros no», indicó María del Mar Varela, presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Alicante (APEHA). Así apuntó que la sensación es de «malestar y enfado» y de «preocupación sobre todo porque mucha gente está en una situación límite; algunos no han podido ni pagar el último trimestre y ya se han comido los ahorros». 

Muchos de esos negocios «cerrarán ya definitivamente», indicó: «Nos están apretando la soga». Así añadió que «no es justo. Si tú me limitas tienes que limitarme también los pagos»; por eso los hosteleros reclaman más ayudas directas y reducción de impuestos mientras no puedan trabajar. En la misma línea se pronunció el presidente de Cobreca y vicepresidente de Abreca de Benidorm, Pablo González. En la capital turística la situación es «insostenible» sin turismo desde hace meses. «Lo peor es que no sabemos cuándo va a acabar esto y si vamos a poder aguantar», indicó. Muchos ya han pedido los préstamos ICO y se han endeudado «y no pueden más, así que habrá cierres definitivos». González indicó que «la Semana Santa también nos la hemos comido ya». 

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Primer día del adelanto del cierre del comercio a las 18.00 horas por las restricciones PILAR CORTÉS

Los comercios agonizan

Los comercios tuvieron ayer que cerrar la persiana a las 18 horas. Así, las calles se quedaron entonces prácticamente vacías. Una medida que agrava aún más la situación de este sector que sigue pidiendo ayudas para afrontar las pérdidas que ya alcanzan una caída del 60% en la facturación. El vicepresidente de Confecomerç CV y presidente de Facpyme, Antonio Sáez, indicó a este diario que «si hay mesas que se les caen las patas, van cojas» en referencia a que la hostelería y el comercio van unidos en muchas ocasiones y todos lo cierres, sean totales o por horas, afectan a la economía. «Estamos vivos, pero coleando como un pez fuera del agua; nos acabaremos ahogando», añadió. Y es que apuntan a que temen que sean más de 14 días los que se alarguen las nuevas medidas y el representante del sector destacó que «el pequeño comercio cumple y se comporta y los clientes también» por eso no entienden que se les haya «castigado» de nuevo. «El pequeño comercio lo aguanta todo, no cierra hasta estar arruinado del todo», indicó. Pero esta vez creen que se les ha dado «la puntilla».