La doble realidad del dátil de Elche. Mientras por un lado un colectivo de productores quiere impulsar el fruto local por todo el mundo para que tenga denominación de origen y esté en primera línea en las fruterías, una buena parte acaban tirados por los suelos cada año para sacar de quicio a muchos paseantes que los esquivan en la calle y en los parques para no pringarse los zapatos, y lo más importante: no terminar resbalando como ha ocurrido varias veces.

Cierto es que no todas las palmeras datileras producen un producto de calidad apto para el consumo humano, y es el caso de muchas de las especies que hay en la vía pública y huertos urbanos como l’Hort del Monjo. Este parque emblemático del barrio de El Raval desde hace un tiempo está plagado de estos frutos secos desparramados por el suelo. Y probablemente no sea el único.

Residentes de la zona manifiestan a INFORMACIÓN que les apena ver en ese estado el parque porque entienden que desde la administración se podrían anticipar con la poda para no llegar a este punto. El problema también se ha extendido al parking que hay anexo al huerto, aseguran, ya que es una zona de alto tránsito a lo largo del día y hay dátiles que terminan cayendo encima de los coches, además de los plásticos y latas de refresco que de por si se acumulan cada cierto tiempo en los márgenes de este estacionamiento.

«Para quienes venimos con los perros y todo es un problema, los dátiles se quedan pegados en los zapatos y no se muy bien qué política se lleva, porque limpiar el parque lo limpian pero no los dátiles», expone Juan Pascual Quiles, un vecino del barrio que suele pasear a diario por el huerto.

El Ayuntamiento asegura que van limpiando progresivamente por diferentes huertos. | MATÍAS SEGARRA

Desde la asociación de vecinos de El Raval remarcan que incluso los dátiles en el suelo pueden llegar a ser peligrosos en algunos puntos como la zona peatonal paralela a Filet de Fora, que conduce al centro de salud. «Y a parte del peligro se trata de un mal uso y desperdicio de ese recurso que es fantástico para la alimentación», apostilla Reme Pomares, presidenta del colectivo vecinal. Esta vecina plantea alternativas como colocar mallas entre las palmeras para que el dátil no caiga, «quizás esta opción le quita belleza a la palmera en si pero habría que ver que tipo de material para que no pasen ese tipo de cosas, o contratar palmereros en la época del dátil porque es cuando maduran».

De igual forma inciden desde el colectivo que se está haciendo un flaco favor al Palmeral «porque eliminaron la estación Phoenix que era de investigación y tampoco se invierte en la recogida de los dátiles».

Según Héctor Díez, concejal de Mantenimiento de Espacios Públicos, desde el mes de junio se empezó a realizar la poda de palmeras en la ciudad pero reconoce que no se puede llegar tan rápido a todos los puntos y que se está priorizando el mantenimiento de ejemplares en la vía pública, donde hay 16.000 palmeras, expone. Explica que los trabajos se están realizando de forma progresiva siguiendo un calendario por zonas y que se empezó en la zona sur de Altabix, siguiendo por San Antón y buena parte de los huertos de la ruta del Palmeral. Afirma que estos días se está actuando en Puertas Coloradas por lo que llegarán también a l’Hort del Monjo.

En cuanto a las técnicas que propone el colectivo vecinal, desde la concejalía avanzan que sería inviable «porque los recursos son limitados y no daría tiempo al embolsado y poda, además de que el uso de esos dátiles no es ni comercial ni para consumo», asevera el edil.

Más papeleras

Desde el colectivo vecinal de El Raval refieren que l’Hort del Monjo se ha convertido con el paso de los años en un espacio de tránsito pero tienen la sensación de que este pulmón verde no ha llegado a ser un punto de encuentro. Explican que apenas hay bancos en el parque, ya que la mayoría se concentran junto a la zona de juegos infantiles, pero el resto están tan dispersos que no invita a que grupos paren para pasar la tarde (sin tener en cuenta las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia del covid-19).

De igual modo, apuntan que hay una carencia de papeleras en el parque, aunque desde el ejecutivo local aseguran que la nueva contrata de limpieza viaria contempla una dotación en la zona. Hasta el momento hay incluso algún vecino que coloca bolsas de basura en las palmeras para improvisar papeleras porque no soporta que se tire la basura al suelo.

Por otro lado critican que cierto mobiliario esté desgastado en el mismo recinto, como las redes o canastas de las pistas deportivas.