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La UMH concluye que los restos del virus en el agua no determinan la incidencia

El informe de Navarro Pedreño encargado por el Consell sí que respalda la herramienta de análisis como complemento a los estudios epidemiológicos

Las aguas de la depuradora de Algorós han sido utilizadas para el estudio de la UMH.

Las aguas de la depuradora de Algorós han sido utilizadas para el estudio de la UMH. ANTONIO AMORÓS

La presencia de restos del virus del covid en las aguas residuales no es un elemento que, por sí solo, sirva para determinar la incidencia que tiene la pandemia en ese momento. Esta es una de las principales conclusiones del informe que ha presentado la Universidad Miguel Hernández (UMH) a instancias de la Conselleria de Transición Ecológica, que dirige la ilicitana Mireia Mollà. «Queda mucho camino para poder utilizar esta herramienta para cuantificar, incluso de forma aproximada, el número de habitantes que pueden estar afectados a partir de la detección en las aguas», señala el informe entre sus conclusiones, en un trabajo que ha sido coordinado por el investigador de la UMH José Navarro Pedreño.

Entre otros factores que impiden que los restos del virus determinen la incidencia, el estudio señala que son muchas las variables que afectan al agua, incluidas las estacionales que pueden modificar su temperatura o cambiar los aportes debido a las precipitaciones. «De cara al futuro, sería deseable unificar criterios metodológicos, aún siendo diferentes las características de las aguas residuales, como marco de referencia para el estudio de la Comunidad Valenciana», añaden en su escrito los investigadores de la UMH que han participado en el proyecto científico.

Pese a estos aspectos que señalan, desde el equipo de Navarro Pedreño también sostienen que sí es posible utilizar la estrategia basada en los restos en el agua para detectar la presencia del virus y usarla como herramienta auxiliar para estudios epidemiológicos. «Puede ser un buen complemento a los análisis de las muestras clínicas e, incluso, una herramienta de seguimiento de la presencia en una población de personas afectadas por el virus o no, al no depender de la sintomatología», añade el informe.

Los expertos también recomiendan reducir la carga contaminante de los azarbes para evitar problemas en las costas

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Este proyecto se ha podido llevar a cabo con la colaboración del Ayuntamiento de Elche y Aigües d’Elx. «Hay muchas características de las propias infraestructuras del agua que pueden influir en la detección del virus y en la relación de los restos con la población afectada. No se puede establecer una relación directa y también hay que tener en cuenta que no son iguales las aguas de Elche que las del entorno de un hospital o las de otra ciudad. Los restos se deterioran, se degradan y se transforman», reflexiona Navarro Pedreño sobre el trabajo que han realizado durante los últimos meses.

El encargo de la conselleria ha venido marcado por la actualidad que impone la pandemia y ha dado continuidad a la investigación que viene haciendo el equipo de la UMH para determinar la calidad de las aguas en los azarbes de la Vega Baja y el Baix Vinalopó por el riesgo de que su carga contaminante provoque problemas en las zonas costeras. Sobre esta parte de la investigación, el informe ha determinado que no hay una carga contaminante excesiva, pero que sería conveniente que se redujera.

Transición Ecológica ha financiado esta actuación con 40.000 euros y los investigadores han realizado análisis de las aguas residuales entrantes a las depuradoras de Algorós, Arenales del Sol y Carrizales. Junto al equipo de Navarro Pedreño han participado otros, como el de expertos en virus acuáticos del instituto Idibe de la UMH, dirigido por el profesor Luis Pérez García-Estañ.

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