30% DTO ANUAL 24,50€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carlos Baeza Martínez Neumólogo en el Hospital General de Elche

«Si los sistemas sanitarios se juntasen y formaran un país sería el quinto en emisiones contaminantes»

Los expertos detectan que los hospitales dejan una de las mayores huellas climáticas que hay que controlar. Carlos Baeza, neumólogo y miembro del Comité de Enfermedades de origen Ocupacional y Medioambiental (EROM), cuenta cómo minimizarlas y qué están haciendo otros países.

Carlos Baeza en su despacho del Hospital General de Elche.  |

Carlos Baeza en su despacho del Hospital General de Elche. | INFORMACIÓN

¿Qué impacto medioambiental tienen los hospitales?

En septiembre de 2019 se publica el primer informe de una ONG (Health care without harm) que mide la huella climática de los sistemas sanitarios y pone en evidencia la constitución del problema. Lo que se estima es que la huella climática es del 4,5% de las emisiones netas globales, que equivale a más de 500 centrales térmicas de carbón. Por hacernos una idea, si todos los sistemas sanitarios se juntasen y formasen un país sería el quinto con más emisiones del planeta.

¿Por qué?

En los sistemas sanitarios se consumen muchos recursos. Es paradójico que la sanidad, que debe velar por todos, contribuya a la pérdida de la salud por el calentamiento global. Hay países que han tomado medidas como Bélgica, Noruega, Australia... y la más interesante es la del sistema británico, que desde 2020 tiene un plan para lanzar emisiones netas en carbono para 2040. Analizan cuál es la contribución del sistema sanitario para establecer planes.

¿Qué se puede hacer para reducir esa huella?

Recomiendan que la energía proceda de fuentes renovables. Luego se consume mucho plástico de un solo uso, de papel. Se recomienda que se hagan edificios más sostenibles y que se utilicen vehículos eléctricos. El 25% de estas emisiones corresponden a medicamentos y fármacos, y a su distribución, transporte y emisiones directas. Este porcentaje se debe a unos pocos fármacos que parece que contaminan mucho como gases anestésicos e inhaladores.

¿Algún modelo concreto?

Esos sprays tienen un gas HPC que tiene potencial de calentamiento global. Lo interesante no es prohibir, lo primero es el beneficio del paciente, pero en cuanto a inhaladores hay otras alternativas no tan contaminantes.

¿El Hospital General de Elche está haciendo los deberes?

Algo muy interesante es que al lado de cada contenedor hay siempre uno para reciclar papel y otro para plástico. Se están empezando a usar cada vez más vehículos eléctricos. Los médicos de la UHD ya los utilizan, y para 2022 creo que lanzarán la primera ambulancia de cero emisiones. Por otro lado, la nueva reforma de consultas sí parece que es un edificio más sostenible desde el punto de vista energético.

¿Condiciona la pandemia de coronavirus las políticas previstas para prevenir el cambio climático?

El miedo es que con estos paquetes de recuperación para intentar tener recuperación económica más acelerada los países recurran a fuentes de energía de toda la vida, no es infrecuente que la principal traba sea la economía. En 2020 un estudio estima que la contaminación ambiental tiene un gasto sanitario de 926 euros al año por habitante por pérdidas laborales, muerte prematura... El cambio climático no es una cuestión de opinión, negarlo es simplemente absurdo.

¿Cree, como afirman ciertos científicos, que haya relación entre la actual crisis sanitaria y el calentamiento global?

Las causas de la crisis climática son las mismas que favorecen que haya pandemias mundiales y es la manera que tenemos los humanos de explorar recursos naturales. Hay muchos virus que viven en animales y muchos de ellos tienen el potencial de contagiar a humanos. El comercio de especies, el cambio de los suelos por agricultura intensiva, ganadería...hace que cambiemos el modo de relacionarnos y cambia el contacto entre animales salvajes, microbios, y aumenta las probabilidades de que uno llegue a los humanos.

Las secuelas más comunes que deja el coronavirus son a nivel respiratorio. ¿Qué observan?

Es una enfermedad nueva de la que estamos aprendiendo y es complicado prever consecuencias a largo plazo, hay disparidad entre trabajos publicados. Apuntan que un 80% tiene secuelas que pueden durar días, semanas o incluso años. Tenemos pacientes que la pasaron en marzo de 2020 y tienen secuelas pulmonares. Esa neumonía produce zonas de fibrosis, que con el tiempo suele mejorar pero cada paciente es diferente, sobre todo los más graves que tienen secuelas que tardan en resolverse. Y hay mucha disociación entre las pruebas que hacemos y los síntomas que cuentan. El paciente nos dice que está cansado, con tos, falta de aire... pero les hacemos un TAC, ecografías y está todo bien, no objetivamos nada. Luego los que ingresan con cuadro de covid le ponemos profilaxis contra trombos, porque hemos visto que surgen días o semanas después de superarse la enfermedad.

Los ingresos y atenciones en Urgencias por ictus, EPOC, infartos o asma cayeron con el confinamiento y las restricciones de movilidad. ¿Por qué?

La gente lo achaca al miedo de las personas por acudir al centro hospitalario, pero parece que hay otros factores que han influido en el descenso de este diagnóstico como el uso de mascarillas y más higiene. La gripe este año apenas se han visto casos y con estas medidas ha hecho que sea difícil expandirse. Luego el asma y el ictus están relacionados con el componente ambiental y hemos medido cómo han descendido hasta un 50% componentes como dióxido de nitrógeno.

¿Espera un repunte de casos?

Estamos en un momento clave de la crisis climática que amenaza hasta nuestra existencia, la estabilidad del clima. La calidad del aire es un problema grave que nos afecta a la salud y lo que hagamos a corto plazo marcará lo que ocurra en los próximos miles de años. Es necesario que se impliquen sociedades científicas, que ya ocurre, y el sistema sanitario tiene que ser ejemplo del resto de la administración así como el sector privado. Veremos qué herencia dejamos a las futuras generaciones.

¿Abriremos los ojos?

En 2020 hubo caída de gases de efectos invernaderos del 8% por las restricciones, la mayor caída registrada en la historia. Al volver a la vida de antes hay que tener cuidado porque puede haber efectos secundarios. La crisis económica no tiene que exacerbar la otra crisis. Con la pandemia el sistema sanitario se ha reorganizado con consultas telefónicas y muchas conferencias virtuales que han evitado muchos transportes, quizás vale la pena revisar estos cambios y mantener alguno.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats