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CORONAVIRUS EN ALICANTE

La vida después de los aplausos

Las enfermeras agradecen el reconocimiento a su labor durante la pandemia pero reclaman garantías para los jóvenes que acaben con la precariedad laboral - La tecnología y los medios telemáticos han transformado las rutinas de trabajo

Aure Carbonell realiza su labor en la Unidad de Neonatos del Hospital General de Elche.

Aure Carbonell realiza su labor en la Unidad de Neonatos del Hospital General de Elche.

Centro de las críticas de muchos usuarios de los servicios sanitarios, la pandemia ha puesto en valor el trabajo que realizan las enfermeras, en la mayoría de ocasiones en segundo plano tras los médicos. Los aplausos que durante días dedicó la sociedad española también iban dirigidos, en buena parte, a reconocer su trabajo. Ahora, que el eco de las palmas comienza a quedar atrás y llega un nuevo 12 de mayo, Día Internacional de la Enfermería, tres profesionales de Elche analizan el presente de su gremio, agradecen la visibilidad que les ha permitido ganar la feroz batalla contra el virus y reclaman a las administraciones que acaben con la precariedad laboral para garantizar el futuro de todos los jóvenes que han reforzado las plantillas y ahora pueden verse en la calle.

La enfermera, Alexandra Martínez, atiende a diario a sus pacientes en el centro de salud de Altabix. | ANTONIO AMORÓS

«Gracias al foco mediático, la población se ha metido de primera mano en nuestro trabajo, parece que han descubierto ahora a las enfermeras. Llevamos un ritmo muy alto, estamos saturadas y reclamamos a nuestros gestores que mejoren las ratios. Hace 30 años tenía a tres pacientes críticos a mi cargo y ahora tengo el mismo número», explica desde el Hospital General, Mercedes Gomis, una veterana que lleva más de tres décadas prestando sus servicios.

Desde el mismo centro sanitario se pronuncia en una línea similar Aure Carbonell: «Queremos más visibilidad, que nos tengan en cuenta, porque siempre hemos sido las grandes olvidadas. Los aplausos nos emocionaron y, a la vez, tenemos dudas sobre cuánto tiempo durará su efecto». En el centro sanitario del ilicitano barrio de Altabix también muestra su preocupación por los jóvenes Alexandra Martínez: «Tengo contrato fijo pero a los que han venido de refuerzo se les acaba ahora. Esa precariedad desmotiva a la gente y empeora la calidad del servicio que ofrecemos».

Estado actual

En las tres década que lleva desempeñando la profesión de enfermera, Gomis no ha visto una transformación tan radical del oficio como la que se ha vivido en los últimos tiempos, en los que, al auge de la tecnología y la aceleración del uso de los medios telemáticos, hay que sumar otros factores. «Llegamos a muchas más facetas de la sociedad, como la dirección, la gestión, la enfermería escolar, la preparación del parto, el crecimiento de los niños, el cuidado de los crónicos...», indica.

La pandemia ha puesto de relieve muchas de las costuras del sistema sanitario español, al tiempo que ha reforzado la profesionalidad de las enfermeras, un gremio que ha demostrado su polivalencia al realizar tareas que no le eran habituales, como los trabajos de rastreo para no perder la trazabilidad del virus. «Hemos atendido a los pacientes crónicos, hemos hecho curas asistenciales, hemos utilizado vehículos nuevos, nos hemos protegidos con los EPI... Todo ello para adaptarnos a los diferentes retos que nos ha ido planteando la pandemia», recuerda con orgullo Martínez.

«La gente sabía que estábamos ahí en un papel secundario, a la sombra de los médicos. Hacemos una labor muy importante que no se valora muchas veces, solo cuando llegan las quejas. Ahora se ha visto que el trabajo de los equipos sanitarios tiene que ser multidisciplinar y que todos tenemos que ir a una. Eso nos ha hecho ganar reconocimiento y sentirnos valoradas», resume Carbonell la visión general de las enfermeras.

Cambios

Gomis ejerce su labor como enfermera en la UCI del Hospital General de Elche, por lo que no hace falta echar mucha imaginación para deducir cómo han sido los últimos meses en su vida. El paso de los años y la dura experiencia de la pandemia no han hecho que pierda su vocación por cuidar a los demás. Lo que sí cambia es el método, debido a la invasión de la tecnología. «Estamos en formación permanente y la Unidad de Críticos se ha convertido en un centro muy tecnológico. Pero los jóvenes no han perdido la esencia del oficio y eso es muy emocionante», apostilla.

En la sexta planta del centro sanitario desempeña su labor Carbonell, como integrante de la Unidad de Neonatos. La tecnología y las técnicas de vanguardia también han transformado las prestaciones para traer recién nacidos al mundo. «Desde hace dos años estamos formándonos con un equipo del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Ahora hacemos resonancias a prematuros y recién nacidos sin sedación, gracias a un colchón de vacío. Es una técnica pionera en la Comunidad Valencia y evita muchos riesgos al no dormirlos», apunta la enfermera.

Los medios telemáticos también han revolucionado la manera de trabajar en el centro de salud de Altabix. Allí la sanitaria Martínez espera que este verano la situación de la pandemia permita retomar muchas de las actividades que han quedado paralizadas y que también ponen de manifiesto el crecimiento de las enfermeras en los cuidados globales de la población. «Hacíamos mucho por la comunidad y por la promoción de los hábitos de vida saludable en colaboración con el Ayuntamiento», concluye.

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