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La tribuneta

Aquel proyecto Vívora (1991)

En los meses de noviembre y diciembre de 1988 el colectivo de artistas Esbart Zero… (Andreu Castillejos, Casto Mendiola y Juan Llorens), de Elche, visitaba Nicaragua y exponía sus obras en Managua, León y Granada. En la capital se coincidiría con el grupo Fusión Internacional, de Dinamarca, capitaneado por el uruguayo Milton Charruti Blanc, que pintaba un mural en un parque público… Pocos meses después Esbart Zero… recibía una invitación de Fusión Internacional para pintar conjuntamente en Copenhague en los primeros días del mes de mayo de 1991. ¡Por fin íbamos a visitar el país de Sigrid, la novia del Capitán Trueno! fue lo primero que pensamos los tres. Y allá que nos fuimos. La experiencia de pintar en equipo resultó tan interesante que pronto propusimos a nuestros compañeros daneses una actividad similar en Elche… La intervención artística sería sobre el lecho del río Vinalopó a su paso por la ciudad.

Organizado por Esbart Zero…, el grupo internacional Kunst for Livet (Arte por la Vida), de Dinamarca, integrado por pintores y poetas de Dinamarca, Groenlandia, Japón, Argentina, Chile, Uruguay, Irack, Bangladesh, Francia… y el pintor argentino residente en Elche, Jorge Andrada, se ponía en marcha la ambiciosa empresa. El serpentear del río y la total libertad con la que íbamos a pintar inspirarían la denominación de Proyecto Víbora. Los trabajos se llevarían a cabo antes de las Fiestas de Agosto de 1991. La participación se dejaba abierta a todo el mundo, teniendo en mente aquella bonita experiencia de arte democrático que once años atrás, en 1980, se impulsó en Elche con el simpático nombre de Amanida de l’art, donde podía participar todo el que quisiera, en el espacio habilitado por el Ayuntamiento al lado del Puente de Altamira. Al tiempo que se mantenía la Fira de l’Art en la Plaza de Mariano Antón, sólo asequible para los artistas que figuraran en «la lista». El Proyecto Víbora ponía en el plano horizontal a todos los artistas prescindiendo de cualquier jerarquía. Mi trozo de mural lo realizarían los niños, reivindicando el arte infantil.

Un simpático dibujo de cómo Esbart Zero...,desde elglobo, imaginaron elProyecto Víbora

Un simpático dibujo de cómo Esbart Zero...,desde elglobo, imaginaron elProyecto Víbora JuanLlorens

Otra característica «revolucionaria» del Proyecto Víbora era el empecinamiento de regalar a la ciudad el mural entero, sin tocar el erario. Los fabricantes ilicitanos de pinturas El Peix, Pepe y Ramón Agulló, nos producirían gratuitamente la pintura, sus proveedores, como BAYER, Comercial Química Saura, etc. aportarían los pigmentos y demás materiales. La implicación del Ayuntamiento se limitaría a los gastos de pernocta y comida de los artistas venidos de fuera. El pobre alcalde, Manuel Rodríguez, no se lo acababa de creer del todo y es lógico que se preocupara y le viniera a la mente la película Alguien voló sobre el nido del cuco. El secretario del Ayuntamiento, Vicente Pérez, haría de comisario del proyecto y el hombre de confianza del alcalde, Diego Miñano, llevaría las acciones propias de protocolo: pases para ver El Misteri, mujolada con all i oli en el Hondo, etcétera.

El Proyecto Víbora ocuparía el tramo canalizado del río desde el Puente del Ferrocarril, donde se situaría la cabeza de la serpiente, hasta la Pasarela del pintor Albarranch donde estaría la cola. Total: 1.221 metros de largo. La intervención urbana entraría en el Libro Guiness de los Récords como «Mural más grande del mundo». El Ayuntamiento contrató a la empresa Paisajes Españones, especialistas de las tarjetas postales, para que fotografiaran todo el tramo pintado, resultando cuatro espléndidas fotografías aéreas que se divulgaron en distintos impresos de protocolo. También la ciudadanía debe de tener bastantes fotos y diapositivas de todo el sorprendente proceso de realización.

Este mes de agosto de 2021 se cumplen los 30 años del paso de aquel cometa por la ciudad y hace tiempo que los guardianes de su recuerdo hemos hablado de celebrar esta fecha redonda de los treinta años con la realización del Proyecto Víbora III y la edición especial de un catálogo-memoria que englobe la historia de los tres Proyectos Víbora llevados a cabo; prolongación coherente con la función social del Museo de Arte Contemporáneo de Elche (1980): acercar el arte a la gente.

La pandemia de la Covid-19 ha hecho que se deje en suspenso todo lo que teníamos pensado. Posponiendo las actuaciones para dentro de un par de años. Mientras tanto, continuaremos las conversaciones con los ecólogos para conseguir un Proyecto Víbora III lo más respetuoso con el medio ambiente, el arte democrático y la educación artística. Por ahora nos hemos quedado en la idea de limpiar las pinturas existentes del Proyecto Víbora anterior y pintar encima unas figuras gigantes como las de Nazca (Perú) simplemente con blanco de España o cualquier pintura a la cal; a sabiendas de que la permanencia de estos dibujos será muy breve y agudizará enormemente el carácter efímero que siempre tuvieron los Proyectos Víbora anteriores. Lo importante es que se mantenga este tramo del río como símbolo de lugar artístico y vocación educativa. Continuará…

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