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Pimesa tiene que realojar a 103 familias sin recursos de San Antón para poder derribar sus viviendas

El Ayuntamiento detecta dificultades económicas entre los vecinos para acceder a los nuevos pisos y se plantea, incluso, alquilárselos con tal de vaciar los bloques en ruina

Los nuevos edificios de San Antón, con los antiguos del barrio, cuyo futuro es el derribo. |

Los nuevos edificios de San Antón, con los antiguos del barrio, cuyo futuro es el derribo. | MATÍAS SEGARRA

A los vecinos de los cuatro bloques más degradados de San Antón se les agota el tiempo para dejar sus casas de toda la vida, declaradas en ruina económica, y entrar a una de las viviendas completamente nuevas que el Ayuntamiento está levantando para ellos porque el destino de sus antiguos hogares es sí o sí el derribo. La primera fase de renovación del barrio ha culminado y sobre esos solares vacíos se construirán nuevos edificios para seguir realojando a los residentes.

Con los tres imponentes edificios ya acabados que chocan con la tradicional imagen del barrio obrero de los años sesenta, las 103 familias que quedan por trasladarse (de un total de 284 que residían en esos viejos inmuebles) tienen cinco meses para escoger su futura vivienda. El problema que se ha encontrado el Ayuntamiento es que no todos pueden permitirse pagar entre 36.000 y 49.000 euros por un piso con opción de plaza de garaje. Aunque a esas cantidades se les descuenta entre 15.000 y 23.000 euros por su antigua vivienda).

La empresa municipal Pimesa ha iniciado con estos precios la comercialización de trece casas del segundo bloque que ya salieron a la venta y no se ocuparon y las 90 del tercer piso que acaba de terminarse, la totalidad de viviendas que tiene disponibles. Es la última oportunidad que tienen los residentes afectados para poder optar voluntariamente a una casa nueva.

Una vez acabe este proceso, el Ayuntamiento iniciará los trámites legales forzosos para trasladar a las familias que todavía residan en las casas declaradas en ruina en caso de que no presenten ninguna solicitud para irse a las nuevas viviendas. Algo que esperan que si ocurre, sea excepcional. Desde el Ayuntamiento garantizan que nadie se va a quedar en la calle.

Y es que el compromiso de este programa de renovación urbana del barrio pasa por demoler los viejos edificios, de lo contrario, el Ayuntamiento tendría que devolver las ayudas con las que financia estos inmuebles sociales al Gobierno central y a la Generalitat Valenciana, que permiten que los vecinos de San Antón tengan acceso a casas muy por debajo del precio de mercado. Sin embargo, una de las grandes dificultades con las que se ha encontrado Pimesa en este tiempo es la de residentes que no pueden afrontar un gasto así en estos momentos porque no logran que el banco les conceda la hipoteca. Y por eso hay casas del segundo edificio nuevo sin venderse.

Más ventajas

La empresa municipal se ha comprometido a encontrar la fórmula para que estos vecinos, que siguen viviendo en los ruinosos edificios, puedan acceder a los pisos que han construido para ellos. Desde buscarles nuevas subvenciones, financiación (algo que ya hacen), hasta incluso se plantea ya ofrecer en régimen de alquiler estas casas que desde el principio han salido a la venta.

No obstante, también puede darse el caso de propietarios de las casas antiguas que han heredado y que podrán renunciar a las nuevas viviendas. En este supuesto, Pimesa pagará a esos vecinos por sus viejas propiedades. La tasación realizada por los servicios técnicos municipales va desde los 15.799 euros por viviendas de 40 metros cuadrados, las más pequeñas, hasta 23.011 euros por las más grandes, las de 59 metros cuadrados. Son las mismas cantidades que abonará a los vecinos que sí que decidan trasladarse a los inmuebles recién construidos.

Herencias y ventas

El hecho de que familias jóvenes sean las que se alojen en los nuevos pisos sociales ha sido muy común en esta iniciativa pública de San Antón porque han heredado los antiguos pisos de sus abuelos. También se ha dado el caso de vecinos de esos cuatro bloques más degradados barrio que vendieron sus casas a terceras personas de fuera de San Antón incluso de la ciudad, y esos compradores han adquirido el derecho a un piso social nuevo como el caso de dos hermanas residentes en Londres durante cuarenta años que tenían una propiedad en el barrio ilicitano desde hace una década. Ante estos supuestos, Pimesa asegura que este tipo de propietarios son los últimos de la lista en escoger vivienda.

Desde la mercantil pública también apuntan a que ninguna empresa privada ha estado detrás de la compra de las antiguas casas para especular, como durante un tiempo se rumoreó por el barrio.

Arabid: «Buscaremos una alternativa social a los que no puedan pagar»

La concejal de Urbanismo, Ana Arabid, ha garantizado que el Ayuntamiento, de la mano de la empresa municipal Pimesa, va a dar una «respuesta social» a los vecinos de San Antón que tengan dificultades para acceder a una de las nuevas viviendas que se han construido y que el objetivo municipal es «dejar vacíos cuanto antes» los cuatro bloques más degradados. El derribo de estos edificios sigue sin tener fecha, aunque el Ayuntamiento ha activado ya la maquinaria con el nuevo pliego de comercialización del segundo y tercer edificio para poder conseguirlo. «Una de las novedades es que los vecinos que no puedan permitírselo y quieran trasladarse van a explicarnos su circunstancias para buscarles la opción de darles la vivienda», explica Arabid.

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