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La UMH investiga con socios europeos la ceguera por falta de transparencia de córnea

El problema afecta en el continente a 30 millones de personas que son invidentes o padecen problemas de visión - La aportación de la Universidad ilicitana la lidera la catedrática Juana Gallar desde el Instituto de Neurociencias

Una investigadora de la Universidad Miguel Hernández trabaja en un proyecto relacionado con los problemas de visión. |

Una investigadora de la Universidad Miguel Hernández trabaja en un proyecto relacionado con los problemas de visión. | PILAR CORTÉS

Ciencia para combatir la ceguera de córnea. Este es el objetivo que se ha marchado la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. La ceguera de córnea es la segunda causa más importante de invidencia a nivel mundial y se trata de un problema de suma importancia, dado que en la actualidad 30 millones de europeos, aproximadamente, son invidentes o padecen problemas de visión. Este es el motivo que lleva a la UMH a participar en el proyecto «Arrest blindness», una iniciativa en la que investigadores de distintos países europeos han unido sus esfuerzos para combatir, prevenir y curar la ceguera causada por la pérdida de transparencia de la córnea, la segunda más importante en el mundo.

Por parte de la Universidad ilicitana la aportación al proyecto continental la lidera la catedrática de Fisiología Juana Gallar, que también es la investigadora principal del Laboratorio de Neurología Ocular del Instituto de Neurociencias, centro mixto de excelencia de la UMH y el CSIC. El consorcio europeo que desarrolla el proyecto «Arrest blindness» está formado por doce socios.

Principales objetivos

«El objetivo del proyecto es prevenir y curar la ceguera por la pérdida de transparencia de la córnea, la parte más externa del globo ocular y, por lo tanto, el primer medio con el que se encuentra la luz cuando entra en el interior del ojo para llegar a la retina», explica Gallar, antes de añadir que «la pérdida de transparencia de la córnea es un impedimento tremendo para que la luz llegue al ojo y produce ceguera. Por eso estamos reproduciendo en el laboratorio, a través de células humanas e ingeniería biomédica, todas las capas del glóbulo ocular».

Este tipo de ceguera es fácilmente tratable, según los expertos, a través de un trasplante de córnea. El problema de esto es la disponibilidad de tejidos. «A diferencia de la ceguera más común, las cataratas por pérdida de transparencia del cristalino, en la córnea no es fácil la sustitución por un medio plástico porque no funcionan. Lo que da resultado es el trasplante de un tejido procedente de un individuo que haya fallecido y done su córnea. Hay que estar pendiente de la disponibilidad. En la sociedad occidental es relativamente fácil disponer de ello en pocos meses. Pero hay países en los que no hay bancos de córneas», sostiene la investigadora de la UMH como una de las claves del proyecto que desarrolla.

Los principales retos que está provocando la investigación pasan por conseguir que los tejidos y los biomateriales en los que se colocan las células humanas sea tan trasparentes como la córnea. «Se logra esta transparencia porque todas las fibras de proteínas, sobre todo las de colágeno, están colocadas de manera exquisita y equidistante», concluye Gallar.

La experiencia en nervios oculares, el valor añadido que ofrece la UMH

Una de las grandes aportaciones que ha realizado el equipo que lidera la catedrática Juana Gallar desde el Instituto de Neurociencias de la UMH y el CSIC al proyecto europeo «Arrest blindness», con el que se combate la ceguera por falta de transparencia de córnea, pasa por el conocimiento que tiene sobre el funcionamiento de los nervios oculares. «Está demostrado que la existencia de nervios en el tejido de la córnea contribuye a que se comporte de manera saludable», sostiene la propia Gallar. 

El proyecto se encuentra ya en su fase final y se han realizado dos ensayos para testar su eficacia

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Sobre esta aportación al proyecto continental vinculada a los nervios ópticos que se realiza desde el campus de Sant Joan d’Alacant, la catedrática añade: «Cuando no hay nervios en la córnea, las probabilidades de que se estropee y se vuelva opaca son grandes. Nosotros no somos expertos en materiales e ingeniería biomédica, como otros socios del consorcio, pero hemos aportado la manera de conseguir que los nervios se regeneren de manera correcta en una córnea enferma o en una artificial que se haya implantado, lo que favorece su viabilidad».

El proyecto europeo se encuentra en su fase final, como lo demuestra el hecho de que actualmente se esté redactando el informe definitivo. Al margen del desarrollo de productos, también se han hecho dos ensayos clínicos para testar el funcionamiento en los seres humanos. El próximo paso que se dará será analizar los resultados de los ensayos clínicos para llegar a conclusiones más precisas sobre la efectividad de los tratamientos que se han propuesto como alternativas a los transplantes de córnea.

 

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