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La demolición del hotel de Arenales arrancará en pleno verano y durará cuatro meses

La ordenanza municipal que prohíbe obras en el litoral ilicitano en temporada estival no afecta a la parcela donde se encuentra el edificio porque es suelo no urbanizable y marítimo terrestre

Las ruinas del hotel de Arenales, con los carteles que avisan del inminente derribo, previsto para este mes. | ANTONIO AMORÓS

Las ruinas del hotel de Arenales, con los carteles que avisan del inminente derribo, previsto para este mes. | ANTONIO AMORÓS

Las ruinas del hotel de Arenales pasarán a la historia en pleno verano. El Ayuntamiento ha concedido los permisos para que la propietaria del antiguo complejo pueda tirar abajo todo lo que queda de un edificio de los años sesenta que empezó a reconstruirse en 2017, unos trabajos que la Dirección de Costas acabó paralizando al considerarlos ilegales, lo que avaló después hasta el Supremo. El alcalde, Carlos González, anunció este martes que la previsión es que a final de junio pueda arrancar la obra y la propiedad estima que necesitará cuatro meses para ejecutar la demolición.

Y así, después de esos casi cinco largos años de espera y de resoluciones judiciales, la pedanía costera asistirá esta temporada estival a unas aparatosas obras en primera línea de playa. Pese a que el Ayuntamiento cuenta con una ordenanza municipal desde 2016 que prohíbe hacer este tipo de actuaciones en Arenales y La Marina para no ocasionar molestias, en la parcela donde está el esqueleto del hotel ocurrirá lo contrario, aún estando a escasos metros de los bañistas.

Vecinos muestran su intranquilidad por el derrumbe en primera línea de una estructura con fibrocemento

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El inmueble está en suelo no urbanizable y en terreno público marítimo terrestre, por lo que aquí la normativa municipal no tiene efecto, y, por lo tanto, según el alcalde, Carlos González, es «posible perfectamente» tirarlo abajo, lo que también evidencia que el Ayuntamiento ha querido quitarse de en medio, tras años reivindicándolo en Madrid y exigiéndoselo a los dueños, lo que ha sido un quebradero de cabeza que se le ha atragantado en estos dos últimos mandatos. El regidor socialista dijo estar en «la recta final» de un problema para la imagen de Arenales, de seguridad y ambiental para los vecinos, que afea nuestra fachada marítima y que ha sido un grave problema social y jurídico que ha alcanzado una solución».

La propiedad ya tiene a la empresa constructora contratada para comenzar las obras, hasta ha colocado en las inmediaciones de la parcela carteles de seguridad para avisar a los vecinos. El primer edil aseguró que las tareas preliminares han arrancado, que la empresa está tramitando los permisos para la apertura de un centro de trabajo, así como los de electricidad y agua. La previsión municipal es que esta semana se instalen las casetas de obra en la parcela. González reconoció que será «una actuación compleja y paulatina».

Y una de las mayores dificultades que tendrán estos trabajos será la retirada del fibrocemento que se extiende por los pilares del viejo inmueble, un material tóxico que deberá ser eliminado por una empresa especializada bajo un estricto protocolo de seguridad. Esta tarea será previa al derribo del hormigón que queda en pie en la parcela, lo que llevará su tiempo, entre tres y cuatro meses, apuntaron desde la dirección técnica del complejo.

Preocupación

Que los propietarios del hotel hayan obtenido vía libre para hacer los trabajos de derribo en plena temporada alta cuando las playas estarán a tope ha generado cierta intranquilidad entre algunos sectores de la pedanía, pese al enorme interés que hay entre vecinos y comerciantes en decir adiós a los restos de un inmueble que tanto han afeado el paseo marítimo de Arenales del Sol y que tantos perjuicios ha generado.

Desde la asociación de vecinos de Arenales, ya manifestaron su preocupación al ver un riesgo para los usuarios de la playa el desmantelamiento del amianto que tiene las viejas estructuras, de ahí que reclamaran que lo mejor era esperar a que acabara la temporada estival. Y más aún después de todo el tiempo que llevan conviviendo con las ruinas del edificio.

De «adefesio urbano» calificaba el alcalde, Carlos González, en febrero de 2020, este inmueble. «Supone un riesgo para la imagen de Arenales y para las personas», advertía ya entonces en un momento en que el Ayuntamiento de Elche y la Dirección General de Costas en la provincia acordaban una actuación coordinada a fin de conseguir, lo antes posible, el derribo del hotel. Y es que fue el pasado año cuando el Servicio Provincial de Costas en Alicante ordenó el derribo de las nuevas construcciones del complejo y dio tres meses a los dueños para hacerlo, sin ningún éxito. «Estamos ante el asunto judicialmente más complejo con el que se ha encontrado este Ayuntamiento a lo largo de las últimas décadas», subrayaba hace más de un año el primer edil, a la vez que constataba que existía «una determinación política, toda la voluntad para lograr que ese hotel acabe siendo lo que ha dicho la Justicia que tiene que ser: derribado».

La propietaria del edificio, pedía en marzo de 2017 una licencia de derribo (al parecer refiriéndose solo a la parte nueva), apuntando también que uno de los motivos para solicitarlo era la existencia de un potencial riesgo para la seguridad de las personas. Desde entonces, lo que queda del hotel está vallado, en parte inundado por la penetración del agua del mar, e incluso parte del firme de una de las calles laterales y que llevan a la playa ha cedido, con el consiguiente peligro para los transeúntes. Después de varios intentos y anuncios, ahora todo eso tiene los días contados.

¿Por qué Costas tumbó su reconstrucción?

Ilegales. Así considera el Gobierno central que son las obras de rehabilitación que la empresa Princesol ha llevado a cabo en el hotel de Arenales, y que fueron paralizadas medio año después de iniciarse. La Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar admitió varias denuncias que advertían de irregularidades en los trabajos. El Ministerio consideró que la rehabilitación del hotel se transformó en obras de nueva construcción, y que constituyen un incremento de volumen respecto a lo edificado antes de 1988.

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