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La Policía Local refuerza el control del aeropuerto por el aumento de traslados ilegales tras la pandemia

Una campaña conjunta de Elche, Benidorm y la Conselleria de Transporte calma los ánimos de los taxistas por los transportes fraudulentos

Imágenes del parking de la terminal del aeropuerto, ayer, con la Policía Local y Transportes. | ANTONIO AMORÓS

Los primeros que vieron venir la crisis en el aeropuerto internacional Alicante-Elche Miguel Hernández fueron los taxistas, que también han sido los primeros en detectar un alarmante incremento de transportes irregulares durante las últimas semanas después de que parezca que la pandemia y sus consecuencias van quedado atrás. Lo que tendría que haber sido una alegría, el aumento de bajada de banderas para llevar a turistas a ciudades principalmente costeras, no ha sido total pues se ha disparado el número de traslados que incumplen la normativa o al menos eso es lo que denuncian los taxistas. El enfado de los profesionales del sector ha ido en aumento y motivado que la Conselleria de Transportes, con la colaboración de la Policía Local de Elche, responsable de la vigilancia en la terminal, pero también con la de otros municipios que sufren estos efectos, como Benidorm, haya intensificado los controles y la vigilancia en los alrededores del aeropuerto para comprobar que todo aquel que acude tiene un contrato previamente estipulado y regularizado. La labor que se está realizando es especialmente preventiva porque «ahuyenta» a aquellos que, careciendo de un contrato previo con un cliente, acude a recogerlo o llevarlo. El oficial José Sánchez, responsable de la Unidad de Delincuencia Vial de la Policía Local de Elche, explicaba ayer a pie de control las dificultades que entraña la labor, mayoritariamente burocrática, que tienen que realizar los agentes, una decena ayer entre policías, agentes de movilidad y responsables de grúas para la retirada de aquellos vehículos que hiciera falta por mor de la falta de licencia para esta actividad o de irregularidades en la misma. En Benidorm también se desplegaron a la misma hora policías que controlaron tanto la entrada como la salida de vehículos sospechosos.

Un embudo

Sánchez explicó que el aeropuerto es un «embudo» muy complicado porque el transporte de pasajeros no se restringe exclusivamente a la provincia; de hecho, se ha detectado un incremento de transportes de otras comunidades, aunque principalmente de la Región de Murcia, que son VTC (Vehículo de Transporte con Conductor). Estos tienen un porcentaje de traslados fuera de su comunidad pero, ¿quién se encarga de comprobar que eso se cumpla?. Con cuestiones como esta tienen que lidiar los agentes que van descubriendo un gran número de prácticas irregulares, que muchas veces son menos de la que los taxistas consideran que se están produciendo. Ahora bien, es imposible controlar durante las 24 horas del día los 365 días del año la terminal. Los agentes no sólo comprueban la documentación de cada vehículo, especialmente la tarjeta que identifica a cada conductor con la matrícula del mismo, sino a aquellos taxistas que son foráneos, a los VTC y a otros transportes no reglados, como el de turistas extranjeros que contactan con otros que residen aquí a través de terceros para que, a cambio de un módico precio, los recojan o lleven al aeropuerto. En cualquier caso la casuística es muy variada y no todos son regularizables dentro de una reglamentación que, muchas veces no se entiende, como el hecho de que se tenga que ir a recoger a alguien a la terminal, en un contracto previamente pactado, incluso en el precio, pero con el taxímetro en marcha desde que saliera del municipio, con o sin cliente, aunque la cantidad acordada sea otra inferior.

Sánchez asegura que la picaresca es diversa y que, incluso, estos controles están sirviendo para encontrar irregularidades flagrantes, como empresarios que ya están cobrando la jubilación, pero que se dedican a esta actividad o taxis que tienen trabajadores sin regular o con algún documento que falta en la licencia o en el contrato. En cualquier caso, una labor tan farragosa. El responsable del servicio, que estuvo a pie de acceso al aeropuerto junto a responsables de la inspección de la Conselleria de Transportes, explicó que la Policía Local va a mantener estos servicios y esta labor de forma ininterrumpida, aunque admitió que el incesante aumento de la actividad aeroportuaria hace que cada vez sea más complicado el ir deteniendo, uno por uno, a cada vehículo para constatar a quién va a recoger. En cualquier caso, los taxistas de Elche, que cubren la terminal los 365 días del año y a cualquier hora, haya o no vuelo, siguen exigiendo más controles y vigilancia lo que, por malo que parezca, demuestra que el aeropuerto a vuelto a «vivir»... aunque también con sus «piratas».

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