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Adiós al hotel de Arenales del Sol, un «monstruo» tóxico

Un equipo de especialistas ya ha retirado la mitad del amianto del hotel de Arenales y deja más cerca su derribo, que llegará en octubre

Una de las dos alas del hotel de Arenales en la que han trabajado los operarios. | ANTONIO AMORÓS

Una de las dos alas del hotel de Arenales en la que han trabajado los operarios. | ANTONIO AMORÓS

Con trajes herméticos y trabajando por turnos que no superan la media hora de tiempo dado el riesgo que conlleva. Así trabaja desde hace más de una semana un equipo de especialistas para retirar del hotel de Arenales del Sol un «monstruo tóxico» de dos toneladas. Es la cantidad de amianto que contienen las ruinas de primera línea de playa a punto de desaparecer para siempre. Una vez que vacíen el edificio del fibrocemento comenzará el esperado y reivindicado derribo, una operación que está programada para el próximo mes de octubre.

Los especialistas, ataviados con trajes completamente herméticos, trabajando en la retirada del amianto que contienen los pilares del hotel de Arenales. | ANTONIO AMORÓS

El complejo protocolo para liberar de la costa ilicitana de esta peligrosa sustancia con la que ha convivido décadas está ya a la mitad de su ejecución y está previsto que finalice en los próximos diez días.

Para desmantelar los pilares del edificio del amianto, los operarios los envuelven en una cámara refrigerada, como si se tratara de una especie de burbuja, para que no se libere ninguna partícula, tal y como explicaron a este diario desde Activa Desamiantados, la empresa encargada de este dispositivo. Una vez montado ese dispositivo, se activa un mecanismo para mojar los pilares con unos líquidos especiales con tal de que suelten el fibrocemento en su interior y se queden completamente blancos. Y así, el material tóxico acaba embolsado para su traslado a un centro especializado que gestiona este tipo de residuos.

Adiós a un «monstruo» tóxico

Ese amianto acabará enterrado en un vertedero especializado fuera de la provincia, porque en España hay muy pocas instalaciones que reciben este material conocido también como asbestos, un conjunto de metasilicatos de hierro, aluminio y magnesio que se presentan en forma de haces de fibras. Precisamente esas fibras, si se esparcieran por el aire, ocasionarían un auténtico peligro porque su inhalación puede desencadenar patologías tan graves como el cáncer.

Y así, con sumo cuidado han desmantelado una de las dos alas del viejo edificio. La que queda arrancará este lunes y se prolongará durante diez días más. De arriba a abajo, como han hecho hasta ahora, los operarios comenzarán por las plantas superiores y de un lateral a otro de manera que la vía de evacuación, que está en el centro del inmueble, quede completamente libre por si los trabajadores tuvieran que abandonar de urgencia el inmueble ante cualquier imprevisto.

Mientras trabaja este equipo de especialistas en los próximos diez días está previsto que pueda empezar a entrar ya la maquinaria pesada que permitirá tirar abajo el hotel de manera inminente.

Polémico material

El uso del amianto fue muy común en las construcciones desde los años sesenta hasta los ochenta por presentar una importante resistencia, era perdurable ante la abrasión, aislante tanto térmico como acústico, con baja conductividad eléctrica, incombustible, perdurable ante agentes químicos y no biodegradable. El complejo hotelero de Arenales del Sol también fue construido en los años sesenta, porque de ese modo se edificaba entonces, sin tener consciencia del peligro que suponía para los propios obreros que trabajaron allí.

Ahora, ese material tóxico que quedó al descubierto desde que el hotel cayó en el abandono, está a punto de pasar a la historia, así como todo el esqueleto que tanto ha afeado la playa ilicitana.

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