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Tres asociaciones vecinales de Carrús se niegan a perder 120 plazas de aparcamiento en Elche

Los representantes vecinales rechazan el plan municipal para dar prioridad peatonal a la calle Olegario Domarco Seller por la pérdida del estacionamiento en un barrio deficitario

La calle Olgeario Domarco Seller, del barrio de Carrús, donde actualmente hay bandas de aparcamiento a ambos lados. | ANTONIO AMORÓS

La calle Olgeario Domarco Seller, del barrio de Carrús, donde actualmente hay bandas de aparcamiento a ambos lados. | ANTONIO AMORÓS

La remodelación de una de las calles con más tráfico de Carrús en una vía con prioridad peatonal y sin las 120 plazas de aparcamiento actuales que ha proyectado el equipo de gobierno se ha ganado el rechazo de tres asociaciones vecinales del barrio. Desde Porfirio Pascual, pasando por el Camino de los Magros hasta Primero de Mayo, los tres colectivos más importantes de este enclave de Elche están en contra de la reforma de Olegario Domarco Seller, cuya obra ya está en licitación por más de 669.000 euros, por lo que todo apunta, salvo contratiempos, a que el próximo año pueda estar lista la actuación.

Vistas del alzado y la planta de cómo quedará la calle cuando el Ayuntamiento realice la obra. | AYUNTAMIENTO DE ELCHE

La idea de descarbonizar uno de los viales más atestados de coches del barrio y humanizarlo a través de una plataforma única (aceras a la misma altura que la calzada) que quieren llevar a Carrús PSOE y Compromís, como han hecho en el centro, no ha calado muy bien entre los vecinos. Y todo porque, tal y como aseguran, aparcar en el barrio ahora mismo ya resulta una misión imposible.

La transformación de este vial supondrá tener que prescindir de las dos bandas de estacionamiento que hay en una calle que cuenta con un vial de circulación y con garajes y locales, cuyos accesos van a ser respetados.

«La gente ya no tiene sitio donde aparcar y muchos se van desde la Plaza de Barcelona al río para poder encontrar un hueco. El barrio está saturado de más, por la falta de plazas. Es un absurdo que nos quiten más plazas», explica Juan Curiel, portavoz de la asociación de vecinos de Porfirio Pascual. Tanto es así que los residentes de este punto de la ciudad han visto en los últimos años cómo un parque, el Fernández Ordóñez, se ha convertido en un parking improvisado al que acuden tanto vecinos de Carrús, como conductores que van al centro a trabajar y se topan con el mismo problema.

Esto también es el pan de cada día de los que viven más cerca de la plaza Primero de Mayo, algunos tienen que recurrir incluso al polígono de Carrús para estacionar porque en las calles del barrio tampoco encuentran. «Hay muchísima gente que tiene problemas para aparcar y no vemos bien que se carguen más aparcamiento gratuito, lo de utilizar más el autobús en lugar del coche privado está bien, pero ahora mismo el bus no es lo suficientemente ágil ni económico, la gente tiene que ir a trabajar a polígonos o Aspe y el transporte público no siempre se adapta a todos los horarios», explica Salvador Mateo, presidente de la Asociación de Vecinos de Plaza Barcelona, Primero de Mayo, Joan Fuster y calles adyacentes.

Desde este colectivo lamentan, además, que el Ayuntamiento no haya consultado con los vecinos el proyecto, que son los afectados directos, con el objetivo de haber llegado a algún tipo de consenso.

Más tajantes se muestran incluso desde la asociación Carrús, Camino de los Magros y adyacentes. «En esta calle no hay quien aparque, ¿qué hacemos, nos comemos los coches?» critica Irnaldo Santos, secretario del colectivo, quien lamenta que si el Ayuntamiento sigue adelante con su proyecto no todo el mundo va a poder permitirse alquilar una plaza o pagar por estacionar en un parking. «¿Si cobras cuatro perras, quién puede permitírselo?», se pregunta.

Esta es una de las preocupaciones que comparten las otras dos asociaciones vecinales del barrio. La de Porfirio Pascual reivindica que, como mínimo, si el equipo de gobierno opta por esta alternativa, la de habilitar un parking de pago como contrapartida a la quitar 120 plazas en Olegario Domarco Seller, sea a precios razonables.

Precisamente, los técnicos municipales que han redactado el proyecto de remodelación han recomendado compensar los efectos negativos de esta disminución de aparcamientos.

La alternativa que dan pasa por la construcción de un parking subterráneo que se situaría en el solar que actualmente existe entre la calle Juan Maciá Esclápez y la calle Padre Palau. Sin embargo, esto es solo una recomendación.

Zonas verdes

La justificación que ha dado el Ayuntamiento para acometer esta importante transformación en Carrús es que se trata de un barrio con carencias de zonas verdes y de espacios destinados al peatón. Apunta, además, el proyecto que la obra es una «apuesta decidida para modificar el tipo de ciudad, y ensayar un modelo de ciudad más amable y sostenible consiguiendo una disminución de emisiones de CO2».

El ejecutivo local considera también que dar la prioridad al peatón y a la bicicleta frente al tráfico motorizado es una estrategia útil para compensar la falta de zonas verdes del barrio. Sobre esto, hay vecinos que comparten que en Carrús hace falta más zonas verdes y otros que ven más apropiado mejorar otros espacios ajardinados ya existentes porque consideran que están abandonados. Ponen como ejemplo, la ladera del río, entre el puente del Ferrocarril y el barrio Casablanca, una zona que ven muy deteriorada, en comparación con otros puntos del cauce más cercanos al centro.

Para este «corredor verde» que quiere hacer el Ayuntamiento conectando Carrús con el Vinalopó proyectan plantar grupos de árboles de la misma especie y de hoja caduca para atemperar el calor del verano y el frío del invierno. Igualmente lo que pretende el Ayuntamiento con la peatonalización de la calle Olegario Domarco Seller es que la obra genere un espacio de esparcimiento y lugar de estancia para los vecinos. Por esto se plantea un pavimento en plataforma única que rompa la linealidad de la calle. Lo que proponen es alterar la tradicional estructura de la calle distribuida en franjas longitudinales y conseguir así una forma ondulada, que invite a un movimiento más libre y humano, y , lo más importante, una velocidad muy lenta para los vehículos.

Por otra parte, el objetivo municipal es que los vehículos estacionen solo en los lugares designados por señales o por marcas que se situarán fuera de la calle peatonalizada. El futuro vial estará dividido en tres grandes tramos diferenciados. El primero estará comprendido entre la calle Ramón Vicente Serrano a la calle Camino dels Magros. El segundo, entre Camino dels Magros hasta Manuel Vicente Pastor y el tercero, entre Manuel Vicente Pastor a la calle Joaquín Cartagena Baile. Según el proyecto, en el cruce con la calle José Romero López y con Ramón Vicente Serrano pretenden dar una total prioridad al peatón.

Para ello, se prolongará el pavimento peatonal con una interrupción del asfalto. En cruce con Camino de los Magros darán prioridad a los vehículos motorizados respetando el semáforo existente.

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