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URBANISMO José Navarro Pedreño Catedrático de Ciencias Ambientales de la UMH

«Uno de los grandes errores del urbanismo ha sido tratar a los ríos como si fueran agua del grifo»

Encorsetar los cauces de los ríos entre cemento y hormigón ha sido uno de los males del urbanismo en los últimos años. Esta es una de las conclusiones del congreso dirigido por el catedrático Navarro Pedreño

El catedrático José Navarro Pedreño, en una de sus investigaciones en el campus de la UMH.

El catedrático José Navarro Pedreño, en una de sus investigaciones en el campus de la UMH.

Entre las conclusiones de la sesión que ha dirigido en el marco del XX Congreso Europeo del Suelo destaca la necesidad de eliminar cauces de hormigón y cemento de los ríos...

Al igual que se ha hecho en Europa en décadas anteriores, aquí también ha existido una tendencia de canalizar los ríos y hacerles el lecho y la ribera de hormigón y cemento. Nos hemos dado cuenta más tarde de que esos sistemas impiden que se desarrollen los servicios del ecosistema del río y de sus suelos anexos. La tendencia en muchos países europeos es la de aplicar técnicas para volver a naturalizar los ríos, lo que no implica necesariamente volver al estado inicial.

¿Por qué se han realizado estas actuaciones en los ríos?

Porque se buscaba evacuar las aguas rápidamente. Esto es así porque el uso del suelo en los núcleos urbanos entra en competencia con el sistema suelo-agua de los ríos, sus riberas y terrazas. Lo que ha hecho el hombre ha sido eliminar esta competencia por el espacio. Con el conocimiento que se tenía cuando comenzó esta estrategia, no se pensaba en los servicios que aportan los ríos y humedales. Posteriormente sí que nos hemos dado cuenta de estos problemas.

El hombre se ha dedicado a eliminar la competencia por el suelo que le han planteado los cauces en los núcleos urbanos

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¿Lo que comenta choca con la protección de la población?

No, no está reñido con la protección de la población, el control de las aguas con canales y acequias o la importancia cultural de los ríos. Lo que hay que evitar es que se conviertan en simples vías de tránsito de agua, como si se tratara del grifo que abrimos en casa. Así no se aporta nada a nivel ambiental. Aquí en la Comunidad Valenciana tenemos un claro ejemplo de lo que ha supuesto la competencia entre un río y una ciudad con el caso del Turia y València.

¿Qué más errores importantes se ha cometido a nivel urbanístico en las últimas décadas?

Hay que ser cauto para hablar de ello y estudiar bien cada caso. Hay actuaciones que parecían válidas pero, con lo que sabemos hoy, se ha demostrado que no. Sobre todo con lo que está relacionado con el cambio climático. Por ejemplo, secar y perder los humedales, que ejercen control sobre las inundaciones, o cambiar el trazado natural de los ríos. Como dice el refranero popular, las aguas siempre vuelven a su cauce. Esto ha generado algunos de los grandes problemas de esta tierra, como las lluvias torrenciales y las inundaciones que traen las gotas frías y la DANA.

Secar y perder los humedales ha sido la causa de algunos de los problemas de esta tierra, como las gotas frías y la DANA

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A ello hay que sumarle también el sellado de los suelos...

Todas estas actuaciones impiden que haya funciones ambientales en el medio y generan situaciones de riesgo para los bienes y las personas. Cuando llueve, si el suelo está bien estructurado, filtra el agua, que va a parar a los acuíferos y las reservas hídricas. Se crean manantiales y ríos que ofrecen servicios culturales a través de los paisajes y provisionan de materias. En cambio, cuando el suelo se sella con hormigón o cemento, no filtra el agua.

¿Qué problemas está generando la falta de agua para las zonas verdes y los paisajes?

Investigadores de la Universidad de Alicante han señalado que faltan especies adaptadas al entorno. Una vegetación y unos suelos saludables permitirían el almacenamiento de agua. Un metro cúbico de suelo bien estructurado puede almacenar hasta 300 litros de agua. También hay que implementar un cambio de mentalidad que permita crear parques inundables, como La Marjal. Necesitamos más infraestructuras verdes que nos permitan almacenar los recursos hídricos para utilizarlos posteriormente.

Necesitamos más infraestructuras verdes que permitan almacenar los recursos hídricos para utilizarlos posteriormente

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¿Ve algún cambio positivo?

Sí, tanto en empresas como administraciones. Hace 30 años se pensaba que, cuando llovía, lo mejor era que pasara el agua rápido y llegara al mar. Ahora el proceso es más funcional, creía que nunca se llegaría a dar algo así. Estamos viendo tanques de tormentas en las ciudades, lo que ya supone un gran cambio de mentalidad que hay que potenciar.

¿Cuál es la alternativa al cemento en los cauces de los ríos?

Hay zonas en las que hay que mantener las riberas, afianzarlas y estabilizarlas. En otros tramos no es necesario. Incluso habrá zonas en las que convendrá dejar la obra de hormigón. La tendencia es aplicar sobre las superficies húmedas estrategias que permitan que los ríos funcionen, con su biodiversidad y su vegetación. Los suelos tienen que interaccionar con las aguas y depurarlas. También hay que aumentar los valores culturales y paisajísticos en el entorno de las ciudades.

¿Qué relación mantienen estas cuestiones con el cambio climático y sus consecuencias?

Estamos en un proceso en el que hay que hablar de mitigación del cambio climático y adaptación a él. No se trata de pararlo, sino de que sus efectos sean lo menos perjudiciales. Hay que evitar inundaciones, mejorar la calidad de las aguas, mantener la biodiversidad, generar vegetación en las riberas... Con esto se mitigan los efectos negativos del cambio climático y entra en funcionamiento el sistema suelo-planta, con el agua como vehículo conductor.

¿Cómo valora la actuación del hombre en este problema?

Por fin se ha reconocido que el hombre es el generador de un conjunto de fenómenos que provocan el cambio climático: inundaciones, deshielo, incremento del nivel del mar, cambios en las corrientes marinas y el pH del mar... Lo que más percibimos son las lluvias torrenciales y las inundaciones, pero hay muchos más efectos en todo el planeta. El compañero Jorge Olcina lleva tiempo hablando de este tema, de los periodos de sequías prolongadas que interaccionan con las lluvias torrenciales.

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