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Así viven los vecinos de Porfirio Pascual

La asociación vecinal reclama mayor inversión pública en el barrio de Carrús frente a las obras "faraónicas" porque sus edificios están llenos de grietas y de humedades

El estado de los edificios de Porfirio Pascual ANTONIO AMORÓS

Grietas donde cabe una mano, paredes desconchadas, pilares con riesgo de colapso... son algunas de las deficiencias que cada día que pasa van a más en Porfirio Pascual, un barrio humilde de Carrús, más popularmente conocido como la "Rata" donde sus vecinos han denunciado hoy públicamente el mal estado de sus edificios.

La Asociación de Vecinos ha reclamado al Ayuntamiento "mayor inversión pública en el barrio frente a las obras faraónicas", en clara referencia al proyecto que ha presentado hace solo una semana para regenerar Carrús Este con una pasarela peatonal y mejora de zonas verdes por valor de 4 millones de euros.

No es la primera vez que reivindican la atención del equipo de gobierno, aseguran haber entregado incluso firmas hace un año, pero se sienten "abandonados". Consideran que al igual que las administraciones públicas están invirtiendo en San Antón y Los Palmerales para garantizar unas viviendas a sus vecinos, en este barrio cuyas casas construidas en los sesenta fueron de promoción pública. "Parece que es más importante construir que reparar el barrio", critican.

Residentes de este enclave de la ciudad donde hay 40 bloques construidos en los años sesenta están viendo cómo la degradación de sus edificios está poniendo en peligro el barrio. Son conscientes de que son ellos los que tienen que hacerse cargo de la conservación de sus inmuebles, pero aseguran que no todos pueden permitirse desembolsar 2.000 euros por vivienda para realizar el informe de evaluación de sus edificios obligatorio a los cincuenta años. A este gran escollo se suma otro. Una vez que los vecinos acceden a dar el paso y sacan el dinero de donde pueden para sufragarlo, lamentan que se encuentran con trabas para recibir las ayudas que concede el Ayuntamiento.

"Llevamos dos años peleando para rehabilitar el edificio que tenía incluso una orden de ejecución, ya nos hemos gastado 2.000 euros por vecino y todavía no nos han ingresado la ayuda", asegura Carmen, vecina de Porfirio Pascual.

En el pleno

La problemática de esta zona de Elche pegada a la ladera llegó también al pleno del Ayuntamiento, el pasado mes de marzo. Un informe elaborado recientemente por Vox advierte que solo cinco edificios han realizado los informes de evaluación de los inmuebles, de los cuales se ha determinado que tres necesitan actuaciones urgentes. En ese estudio, el grupo municipal, que se reunió con los vecinos, enumera con fotografías los problemas de habitabilidad de las viviendas. A las grietas se suma que las raíces de los árboles están socavando la cimentación y provocando que la lluvia penetre en ella; el hormigón de los pilares está totalmente desecho y carbonatado; entre otros desperfectos.

A raíz de ahí, el Ayuntamiento se comprometió a elaborar una ordenanza para obligar a los vecinos a realizar las inspecciones técnicas de los edificios cuando éstos sobrepasen los 50 años, pero todavía no se ha puesto en marcha.

Prioridades

El anuncio del proyecto que tiene el equipo de gobierno para Carrús hace una semana ha empujado a estos vecinos a salir de nuevo a denunciar su situación. Dos asociaciones vecinales, la de Primero de Mayo y la de Porfirio Pascual, lamentan que los que residen en este enclave de la ciudad tienen otros problemas y otras necesidades más urgentes que resolver antes que contar con una fastuosa pasarela que «sobrevolará» la calle Clara Campoamor para unir la calle Olegario Domarco Seller con la ladera. No la rechazan, pero tampoco tienen demasiadas esperanzas ahora mismo en que esto vaya a ayudar a reflotar el barrio.

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