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Tribuna

Declaración del Palmeral como Patrimonio de la Humanidad

Algunas de las actividades realizadas el martes con motivo del aniversario de la declaración del Palmeral como Patrimonio de la Humanidad, como la trepa de palmera o los talleres. | ANTONIO AMORÓS

Cuando se cumplen nada menos que 21 años desde que nuestro Palmeral alcanzara el rango de Patrimonio de la Humanidad y cuando la crisis climática está en boca de todos, queremos compartir una reflexión con todos vosotros, incluido claro está con nuestro gobierno municipal.

A buen seguro que muchos coincidimos en que Elche debe ser una ciudad más habitable, donde no exista la pobreza, donde se proteja el patrimonio cultural y natural, donde todos tengamos acceso a zonas verdes y espacios públicos seguros, donde se mejoren los barrios marginales y se disminuya la huella de carbono, donde se den las condiciones para que todos mejoremos en salud y bienestar.

También está claro que se están dando pasos para lograr estos objetivos, pero quizás, y aquí está nuestra reflexión, no es suficiente con comprar camiones de basura eléctricos, modernizar los juegos infantiles de los parques, crear unos pocos carriles bici o plantar un árbol el día del Medio Ambiente. Porque nos hemos olvidado, a pesar de tenerlo dentro de nuestra ciudad, del Palmeral.

Sí, hablamos mucho de él y nos sentimos orgullosos de esta maravillosa herencia andalusí, pero el Palmeral está en parada cardiaca y no se ha previsto ni siquiera comprar un desfibrilador. El sistema arterial que lo irrigaba, las acequias, está contaminado, destruido, en desuso o hace aguas; las gentes que lo cuidaban y sembraban han desaparecido, los cultivos asociados son inexistentes y los seres vivos que lo poblaban cada vez son menos. Eso sí, las palmeras siguen ahí, cual «elevada cimera vigía perenne que sube hacia el sol», como dice nuestro himno; siguen de momento, porque cada vez son más viejas y la reposición es casi nula.

Elche cuenta sólo en su núcleo urbano con un total de 96 huertos de palmeras que suponen una superficie cultivable de casi 2 millones de metros cuadrados, la mayoría de propiedad municipal, esto es, de todos los ilicitanos, pero actualmente sin cultivar.

Muchos pensamos que con la declaración de la UNESCO el Palmeral volvería a convertirse en el oasis que fue, pero 21 años después, ni siquiera existe un Plan Director del Palmeral que marque las directrices para esta mejora. Tenemos una nueva Ley de Protección y Promoción del Palmeral, pero si le hacemos el mismo caso que a la anterior, nada va a cambiar.

¿Qué hace falta para que tomemos conciencia del potencial que tiene nuestro Palmeral en relación con los tan cacareados Objetivos de Desarrollo Sostenible y para combatir los efectos devastadores que supondrá el Cambio Climático?

Nuestra propuesta es que modernicemos Elche protegiendo su patrimonio, fusionando la ciudad y su Palmeral, uniendo lo urbano con lo rural, en el camino hacia una ciudad más humana y más sostenible desde el punto de vista ecológico, económico y social.

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