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El convento de las Clarisas de Elche que se plantea convertir en hotel costó 3 millones a las arcas municipales

El Ayuntamiento permutó en 2004 el edificio de La Merced a las monjas por un monasterio nuevo a construir en una parcela de titularidad pública junto al puente del Bimil·lenari

El frontal del convento de La Merced, una de las partes más antiguas que se conservan y que da acceso al actual centro cultural de Las Clarisas. | ANTONIO AMORÓS

El convento de las Clarisas que el Ayuntamiento pretende ahora ceder a una empresa, para rehabilitarlo y explotarlo como hotel, acabó costando a las arcas municipales cerca de tres millones de euros. El edificio religioso que pertenecía a las monjas pasó a ser de los ilicitanos por medio de una permuta. El alcalde socialista, Diego Maciá, intercambió en 2004 el inmueble a las religiosas a cambio de la construcción del nuevo monasterio, cuyas obras se adjudicaron por algo más de 2,4 millones de euros, además del valor del suelo municipal donde se instalaron junto al puente del Bimil·lenari, en la margen derecha del río.

Así se gestó una operación de intercambio en la que también se acordó en el momento de la firma del convenio en el año 2004 entre el regidor y la abadesa que el histórico inmueble reabriera al público con un uso cultural tras ponerlo a punto. Algo que todavía tienen muy presentes las religiosas. Aquel fue el punto de partida de las idas y venidas que ha sufrido una de las joyas arquitectónicas más importantes de la ciudad en los últimos 17 años que estos días vuelve después de mucho tiempo a convertirse en el foco de actualidad y también de discusión tras la intención del alcalde, Carlos González, en ceder el convento a una empresa para su rehabilitación y posterior explotación como hotel con encanto. Ni las hermanas Clarisas, ni Compromís, ni el PP se han mostrado a favor de que esto se traduzca en privatizar un bien patrimonial que es público. También se han pronunciado en contra Podemos y ciudadanos a nivel particular.

Y todo esto ha ocurrido porque un grupo de inversores se ha presentado esta semana como los salvadores de las Clarisas, mostrando su preocupación por el deterioro y el estado de precariedad en el que se encuentra el inmueble más antiguo de la ciudad de la etapa cristiana, tal y como desvelaron en fotografías que ellos mismos tomaron en una visita reciente al convento.

Han prometido una respetuosa rehabilitación que calculan que costaría 7,2 millones de euros; 35 habitaciones; abrir a todos los ciudadanos la antigua iglesia, el claustro, los jardines y las azoteas y darles aquel uso cultural que en su día se prometió para todo el edificio.

El primer edil ha cogido el guante de la iniciativa privada bajo el argumento de que el Ayuntamiento no tiene dinero para la rehabilitación y la ve una gran oportunidad para revitalizar el centro e impulsar el turismo. De hecho, ha activado la maquinaria para convocar un concurso público al que se podrá presentar cualquier empresa del país para su rehabilitación y explotación como negocio. El desenlace no se antoja ni mucho menos rápido, porque, entre otros trámites, la Conselleria de Cultura tendrá que informar favorablemente de la intervención que allí se quiere realizar. Esa ha sido la única condición que de momento ha puesto el alcalde para que prospere el controvertido hotel.

Subvención millonaria

Sin embargo, desde que las monjas dejaran su lugar de residencia y de culto del centro en 2007 hasta ahora, que vuelve a debatirse el destino que podría tener el castigado convento, ha pasado mucho. Una de las cuestiones por las que más se criticó al Ayuntamiento fue por la pérdida de una ayuda de 3,3 millones de euros que Gobierno central concedió a Elche en 2009 (a fondo perdido de 275.000 euros y un crédito de 2,4 millones) que iba a permitir poner a punto el emblemático inmueble. Sin embargo, por los retrasos en presentar el proyecto, en 2013 el Ministerio acabó pidiendo a la ciudad que devolviera aquel dinero.

El intercambio: un edificio nuevo de 2.600 metros cuadrados

El Ayuntamiento construyó a las Clarisas un nuevo convento a cambio del de La Merced en una parcela de 15.000 metros cuadrados junto al Hort de Revenga y las casas de Ferrández. El edificio principal se extiende sobre una superficie de 2.600 metros cuadrados. El inmueble está dividido en cuatro plantas. El semisótano es un espacio destinado a almacenes, mientras que en la planta baja se ubica la capilla (dedicada a la Inmaculada), la lavandería, el refectorio, la cocina, el comedor y las salas de fabricación de las formas. La sala primera consta de una sala capitular donde se adoptan las decisiones importantes de la congregación, el coro, los archivos.

Todo lo que pudo ser y no fue

Desde que las monjas Clarisas se marcharon del convento de La Merced en el año 2007 (tres años después de la permuta), donde llevaban integradas en el corazón de la ciudad desde hacía tres siglos, el Ayuntamiento ha tenido en su propiedad uno de los edificios más valiosos arquitectónica y culturalmente de Elche y con más historia. Los secretos que aguardaban los muros de un edificio construido, donde se encuentran los Baños Árabes, al que muy pocos han tenido acceso porque las religiosas vivían en clausura, levantó todo tipo de expectativas a los diferentes gobierno municipales que han dirigido el Ayuntamiento hasta ahora, lo que se tradujo en una lluvia de promesas. 

Sin embargo, pese a que fueron muchos los intentos, ninguno de los cuatro alcaldes que ha habido desde entonces ha sabido llevar a buen puerto todas esas promesas para reabrir a los ilicitanos una de las joyas patrimoniales de la ciudad, y lo más importante, para rehabilitar un monasterio que dejaron las hermanas Clarisas por su profundo deterioro, agravado en los últimos 14 años por el paso del tiempo. Desde entonces, las páginas de este diario llevan recogiendo todo lo que se anunció que pudo ser y no fue del preciado inmueble del Passeig de Eres de Santa Llucia. La última ocurrencia para reparar y reabrir el convento ha sido la de ceder el convento a una empresa para que lo explote como hotel con encanto a cambio de rehabilitarlo, algo en lo que parece estar dispuesto a llegar el alcalde, Carlos González, quien lo ve como la única alternativa justificándose en que el Ayuntamiento no tiene suficientes fondos para salvar el inmueble. 

No hace mucho, en 2019, en la última campaña electoral, el PSOE abogó por convertir las Clarisas en el nuevo Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE), mientras que Compromís planteó instalar en el antiguo edificio religioso la sede que la Universidad Miguel Hernández (UMH) busca en el centro. No son estas las únicas ideas que han habido para el monasterio. Desde Diego Maciá a Alejandro Soler y Mercedes Alonso, el convento pudo ser un museo del Misteri, una gran sala de exposiciones, un parador turístico (como ahora vuelve a pretenderse), un centro de gestión de conocimiento, que pretendía acabar con la brecha digital que iba potenciar la investigación, entre otras genialidades.

Cronología de "las vueltas" que ha dado La Merced Martina Ruiz

Segunda parte de la cronología de La Merced. Martina Ruiz

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