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Tribuna

Vivir nuestra tradición para unir a los pueblos

La representación del Misteri es la fiesta del pueblo de Elche y no la celebración de un mero espectáculo. Mantenernos en ese espíritu es lo fundamental para la conservación de este legado.

Una imagen de la representación del pasado noviembre ANTONIO AMOROS

El 18 de mayo de cada año, desde el 2001, se viene celebrando con diversos actos el aniversario de la declaración del Misterio de Elche como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Recuerdo el acto que se celebró en la Basílica de Santa María en el momento que se obtuvo aquella distinción. El sentido festivo con el que se vivió aquella declaración fue un ejemplo de cómo el pueblo supo interpretar la significación de aquella declaración. La representación del Misteri es la fiesta del pueblo de Elche y no la celebración de un mero espectáculo. Mantenernos en ese espíritu es lo fundamental para la conservación de este legado.

El pueblo de Elche manifestaba de esa manera festiva el sentimiento de orgullo que siempre ha sentido por su Festa y que indica hasta qué punto se halla arraigado el sentimiento de identidad, es decir, el de sentirse partícipes de una comunidad humana, de la que la Festa es por excelencia el acto más señero de su representación. No es la primera vez en la historia que el Misteri adquiere un gran reconocimiento más allá del mundo local, basta recordar el Rescripto Pontificio del Papa Urbano VIII del año 1632 en el que se consagraba la celebración de la Festa, como también tuvo una extraordinaria importancia la declaración como Monumento Nacional de España en septiembre del año 1931. Era la primera vez que se distinguía de este modo una realidad no material, en este caso, un monumento vivo como es la fiesta de un pueblo. De hecho esta declaración fue en la que desde el primer momento se inspiró la petición a la UNESCO y propició la creación de esta figura internacional, pero detrás de todo ello ha estado presente la voluntad del pueblo de Elche por preservar y defender su fiesta.

La fiesta de un pueblo declarada Patrimonio de la Humanidad tiene una significación muy especial en un tiempo como el nuestro en el que estamos inmersos en un fenómeno de globalización, que nos está llevando a una uniformidad y que está arrasando con tantas manifestaciones culturales de los pueblos. Una globalización que se rige fundamentalmente por la ideología de un pensamiento único que tiene como dogma la creencia en la «divinidad del dinero».

El valor de las personas y por tanto de sus manifestaciones culturales está supeditado a los mandatos de ese «dios universal.

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El valor de las personas y por tanto de sus manifestaciones culturales está supeditado a los mandatos de ese «dios universal». Ahondar en nuestra tradición, en nuestra identidad local, no significa vivir encerrados en el localismo; no existe contradicción entre lo local y lo universal, en la medida en que conservamos nuestro patrimonio local contribuimos a la riqueza cultural del mundo. Desde la óptica cercana de la localidad es posible ver un mundo mucho más rico y diverso que el que se nos presenta desde el fenómeno de la globalización. Precisamente para evitar los efectos de este uniformismo así como que la intolerancia haga vulnerable el patrimonio, la UNESCO anima a las comunidades a su protección y revitalización. Profundizar en la identidad nos lleva a encontrarnos que aquello que entendemos como más propio nuestro es lo que se comparte con otros. De ello es un ejemplo nuestra Festa. La originalidad se nutre del legado cultural de muchos pueblos, de muchas culturas. La celebración del Misteri nos hermana con la tradición del teatro religioso europeo y en el que tuvieron un lugar muy destacado las tradiciones asuncionistas de las que el Misterio es el único testimonio que se ha mantenido vivo a través de los tiempos.

Vivir nuestra tradición para unir a los pueblos

La fiesta de Elche nos hermana con muchas de las tradiciones festivas de muchos pueblos de España, de tantos lugares de Latinoamérica. La fiesta de Elche es el modo en que nuestro pueblo celebra la Asunción de María y por tanto se basa en la tradición de la Iglesia, una tradición tan antigua como la de aquellas comunidades cristianas de la tierra de Palestina y otros pueblos del Oriente Medio. En estos momentos considero que se debe destacar esta tradición compartida con los pueblos de la Europa de Oriente que tienen en la fiesta de la Asunción, independientemente de cómo se la denomine, ya sea Tránsito, Dormición, etc. un día tan señalado en su calendario.

En estos momentos considero que se debe destacar esta tradición compartida con los pueblos de la Europa de Oriente que tienen en la fiesta de la Asunción, independientemente de cómo se la denomine, ya sea Tránsito, Dormición, etc.

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Poner de manifiesto esta tradición común entiendo que es especialmente necesario en estos momentos en los que se está utilizando la tradición religiosa como arma de división en Europa. Las manifestaciones tanto de los poderes políticos de Rusia como del Patriarcado de Moscú son bien patentes. El aniversario de esta declaración nos hace recordar nuestras raíces comunes. Con la preservación y revitalización de nuestra Festa estamos contribuyendo a ese propósito de las Naciones Unidas de fomentar la paz desde el conocimiento de la cultura de los pueblos.

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