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Tabarca regulará los amarres con una tasa y los barcos entrarán por turnos con reserva

Transición Ecológica invertirá 200.000 euros en un campo de boyas ecológicas que ordenará a los buques por tamaño para evitar el colapso - El plan sigue en trámite y se descarta que funcione este verano

Vista de la isla de Tabarca desde una de las tabarqueras. | PILAR CORTÉS Pilar Cortés

La Conselleria de Transición Ecológica impondrá una tasa para amarrar en Tabarca y los propietarios de barcos tendrán que reservar espacio por turnos por una aplicación. Con ello la administración autonómica persigue proteger la reserva marina, la primera de España, así como las praderas de posidonia oceánica.

Tras años de reivindicaciones por parte de los vecinos de la isla también se cumplirá otra de las misiones: ordenar el turismo que accede por medios privados a la isla, a través de un campo de boyas ecológicas que permitirá amarrar embarcaciones de una forma organizada, a diferencia de como ocurre en la actualidad.

Recientemente el Club Náutico de Santa Pola se reunió con el subdirector general de Pesca, Francisco Beltrán, y técnicos, para abordar las repercusiones que tendrá el plan para las embarcaciones de recreo, ya que este colectivo es uno de los más interesados de la provincia en conocer los detalles, e incluso presentaron alegaciones porque querían gestionar el funcionamiento del campo de boyas.

En el encuentro se adelantó que la puesta en marcha del programa no entraría en vigor este verano si no de cara a la próxima temporada estival, tal y como le manifestaron a la entidad desde la Dirección General de Pesca, promotora de este sistema.

En estos momentos sigue tramitándose la concesión para que Costas autorice la ocupación del dominio público marítimo terrestre para estos nuevos medios ecológicos.

En total se habilitarían unas 150 boyas, repartidas entre la playa de Tabarca y el entorno detrás del puerto. Unas 110 irán en exclusiva para embarcaciones de recreo y el resto se destinarán a los servicios de tabarqueras, como las que vienen de Benidorm o Torrevieja que sí que fondean o barcos de la Guardia Civil o el servicio de Aduanas.

De esa reunión se desprendió, según explica el Club Náutico, que la Cofradía de Pescadores de Santa Pola y Tabarca podrían encargarse de la gestión al tratarse de entidades de carácter social y por ubicarse el campo de boyas en una zona competencia de la Secretaría de Pesca. La inversión estará próxima a los 200.000 euros según precisan a este diario fuentes de la Conselleria de Transición Ecológica.

Por el momento no han trascendido cuáles serán las tarifas que se aplicarán para amarrar embarcaciones, cuantía que posiblemente dependerá de la eslora de la embarcación. Los propietarios de embarcaciones esperan que la cantidad no será demasiado significativa con afán recaudatorio, y que se seguirán modelos similares como el balear donde se establecen unas tasas que van de los 18 a los 45 euros, según se desprendió de una de las reuniones de la comisión municipal sobre Tabarca.

Aún y así, todavía no está definido el canon y para ello tendrá que redactarse una normativa que contemple todos los supuestos así como la manera de explotación y control por parte de personal que se encargue del buen uso de las instalaciones.

También se está desarrollando una aplicación para que el usuario pueda reservar su amarre. El sistema digital incluirá una cartografía marina que remarque lugares permitidos.

De igual forma, en aquellos tramos en los que el suelo sea arenoso y no se vulnere la protección de la reserva marina, se permitirá echar el ancla, y los propietarios podrán usar su gps plotter para posicionarse.

Pascual Orts, presidente del Club Náutico, admite que esta regulación es necesaria para que haya un control sobre todo en temporadas altas. Hasta la fecha ya hay instaladas unas boyas a levante y poniente que delimitan donde se puede fondear, pero no se delimita el tipo de barco ni las horas que pueden usarse.

Este descontrol ha provocado capítulos de tensión entre propietarios, ya que por el simple movimiento de las olas han llegado a colisionar barcos porque no se respetaban las distancias mínimas.

En este sentido, los expertos remarcan que es esencial que se considere el círculo de borneo. Este término indica el movimiento circular que describe un buque alrededor de la posición de fondeo por el viento. «Hay veces que se encuentran circunstancias de que un barco toca al otro, eso se va a minimizar con boyas contando con la eslora del barco para evitar colisiones», señala Orts.

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