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La otra cara de las fiestas: 182 denuncias a menores por alcohol y 163 por drogas

Los jóvenes se lanzan como nunca a la calle, de sol a sol, y desde el primer día de los actos, bajo el control de 3.000 agentes, drones y canes

Los agentes desplegados en la barraca municipal situada en la Universidad. | ANTONIO AMORÓS

Un total de 182 actas a menores por consumo de alcohol, 163 por posesión y consumo de sustancias estupefacientes, cuatro por venta de alcohol a menores y más de 500 botellas precintadas, 47 denuncias por miccionar en la calle y 21 por objetos o armas blancas. Es el balance que ha dejando la primera semana de las fiestas de Elche. Lo más fuerte se espera este fin de semana que coincide con la Nit de l’Albà, este sábado y la Nit de la Roà, este domingo, la noche con más marcha de todas.

La cámara del dron de la Policía Local muestra una vista aérea de la barraca. | ANTONIO AMORÓS

Así es la otra cara de unos festejos patronales demasiado esperados que se ha traducido en que desde el primer día y de sol a sol las calles del centro se conviertan en ríos de gente, especialmente los alrededores de la barraca municipal situada en la Universidad Miguel Hernández. Los alrededores del parque Jaume I, convertido en «botellódromo», Candalix, y el Paseo de la Estación por la presencia de los racós son zonas donde también se registran las mayores concentraciones de gente. Prueba de ello es cómo amanecen estos lugares, repletos de botellas y de basura que desde primera hora de la mañana son retirados por los servicios de limpieza.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad desplegadas en los puntos calientes de la fiesta se han visto sorprendidas por la afluencia masiva de público que se están encontrando desde las nueve de la noche hasta las cinco de la madrugada desde el primer día, cuando lo habitual hasta ahora era ver esta estampa los días grandes, tal y como explica el edil de Seguridad Ciudadana, Ramón Abad. En total, 3.000 agentes de la Policía Local y de la Nacional están trabajando estos once días de actos para garantizar el orden, y no solo sus ojos se han percatado de lo abarrotado que está el epicentro de las fiestas, sino también los drones que controlan los aforos a vista de pájaro. Cada noche ante la masiva asistencia a los conciertos, los agentes se han visto reforzados con este dispositivo aéreo para controlar las colas y las aglomeraciones, con tal de evitar avalanchas.

La barraca municipal tiene un aforo de 8.000 personas y cuando la entrada es de pago, los agentes ven menos problemas para organizar las esperas a la entrada del recinto universitario porque al final se han vendido las entradas justas. Sin embargo, cuando las actuaciones son gratuitas se dan mayores complicaciones porque la gente acude en masa y no hay sitio para todos los que quieren entrar.

Inspecciones en la cola

Es en las colas donde los efectivos policiales también están realizando controles reforzados por la unidad canina y se están encontrando con sorpresas: la de jóvenes que quieren entrar a la barraca con sustancias estupefacientes que en el momento que son detectadas se requisan.

Si bien, pese a que la gente se está tirando a las calles, llamando sobre todo la atención los menores de edad, fuentes policiales consultadas por este diario descartan haber detectado altercados graves como sí que se han llegado a producir fiestas atrás con riñas, peleas y agresiones. Tampoco han detectado denuncias por sumisiones químicas.

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