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De rodillas y a ciegas por el Misteri

Los integrantes de la Tramoya Baja trabajan bajo el Cadafal para asistir a las voces

El equipo de la Tramoya Baja se encarga de todo el montaje del «escenario terrenal» del Misteri. | ANTONIO AMORÓS

Modesto Blasco Ribera es el responsable de la Tramoya Baja del Misteri d’Elx. Durante las representaciones, su universo y el de su equipo se circunscribe a un pequeño espacio cuadrado bajo el Cadafal, en el que impera la oscuridad, la cabeza toca con el techo cuando tienes la suerte de poder sentarte en una silla y donde el sonido de La Festa se escucha de otro modo.

De rodillas y a ciegas por el Misteri

En la Tramoya Baja «gobiernan» dos familias. Una es la de Modesto Blasco que desde los seis años está acostumbrado a vivir en medio del montaje del escenario más terrenal del Misteri. «Me acuerdo de pequeño saltando los tableros que dejaban mi padre y mi abuelo, cogiendo tornillos... igual que mi sobrino desde los tres años. Ahora tiene 23. Ambos hemos jugado entre tablas».

Antes del Misteri las dos familias se encargan del montaje del Andador, del Cadafal y también de las tribunas, además de trasladar, colocar y numerar las sillas. En conjunto, unas doce personas que, en unos cuatro días, consiguen disponer todos los elementos de la Tramoya Baja.

«Es un trabajo muy complejo, no hay planos, está todo en la cabeza, cada pieza tiene que ir en el sitio, y eso puede suponer un fallo en la representación», revela Blasco, quien considera fundamental que nuevas generaciones vayan incorporándose a estas tareas, las cuales se aprenden, se transmiten tras años de experiencia. «La juventud tiene que aprender. Aquí es todo práctica. Por ejemplo, en los propios tableros tenemos apuntados los que van en la puerta mayor, los que van allá...», comenta.

Luego ya, durante el Misteri, en el foso, permanecen apenas unas ocho o nueve personas. «Es un gustazo. El sonido, las voces, son totalmente diferentes a cómo se escucha fuera. Es como si estuviéramos con los ojos cerrados», revela el responsable de la Tramoya Baja.

Blasco recuerda una vez cuando hubo una avería con el teléfono directo que tenían con el Cielo, con la Tramoya Alta. El Araceli tocó el Cadafal y se fue inclinando, hasta el punto de casi volcar. No había manera de avisar a los de la Tramoya Alta para que dejaran de descender el aparato, para que detuvieran la maroma. Con un pañuelo, como antaño, se les intentó avisar. Ese teléfono se cambió por uno más moderno y ahora además llevan también pinganillo.

El equipo de la Tramoya Baja también se encarga, además de asistir a la Magrana, del cambio de la Virgen o de colocar la cama de la Virgen en compañía de las camareras. Tareas todas ellas invisibles, pero imprescindibles para que el Misteri sea posible.

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