El equipo de gobierno confía en que todavía le dará tiempo a remodelar el Paseo de Germanías, lo que incluye el polémico derribo de su Cruz y la apertura del refugio de la Guerra Civil, para no tener que devolver la subvención de medio millón de euros a Europa, la mitad de lo que cuesta el proyecto. Tiene solo quince meses (hasta diciembre de 2023 como exigen los fondos Edusi) para volver a licitar los trabajos, adjudicarlos y ejecutarlos. Y es que el plazo para realizar la obra se había fijado en diez meses.

Ahora, tras conocerse ayer que en julio el Ayuntamiento declaró desierta la licitación del contrato porque la Mesa de Contratación excluyó a la única empresa que se había presentado para ejecutar la obra, el Ayuntamiento tendrá que reanudar todo este proceso si quiere seguir llevando a cabo un proyecto que ha desatado varias protestas por el rechazo a suprimir la controvertida cruz. También ha generado apoyos, el de los sesenta docentes de Historia que firmaron un manifiesto para la retirada de la misma.

Según el portavoz del ejecutivo local y edil de Contratación, Héctor Díez, la junta de gobierno, como primer paso, tendrá que aprobar que la licitación ha quedado desierta. El concejal socialista avanzó que después se revisará el pliego de condiciones y los precios del contrato para volver a sacar a concurso público la remodelación del Paseo de Germanías. Aunque, no obstante, matizó que el departamento de Urbanismo es el que tiene las competencias en esta obra y en que se excluyera a la empresa por "no cumplir con la puntuación mínima". Pese a los farragosos trámites que exige la contratación, el equipo de gobierno entiende, según Díez, que "sí que da tiempo a realizar los trabajos en plazo porque queda por delante todo un año y podrían ajustarse los tiempos de la obra".

El PP, con la Cruz

El presidente del Partido Popular, Pablo Ruz, frente al monumento levantado en 1944 en honor a los Caídos, ha dado la enhorabuena a los ilicitanos porque la Cruz del Paseo de Germanías se queda. Ruz ha declarado que “la Cruz se queda. El Partido Socialista ha desistido de ejercer una política sectaria gracias a la presión social, las movilizaciones, los vecinos y el Grupo Popular. Esto lo hemos conseguido entre todos y es gracias a esto que el PSOE ha renunciado a derribar la cruz”.

El líder del PP ha vuelto a defender que se trata de "la cruz de la concordia, una cruz democratizada y respetada por todos los alcaldes socialistas del municipio de Elche hasta que ha llegado Carlos González. Al final se trata de una rectificación más de las muchas que llevan en este equipo de gobierno acabado, en decadencia, agotado y sin ideas. Lo importante es que la Cruz se queda, un símbolo de la concordia, que al final ha prevalecido”.