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Los regantes inician con mucha incertidumbre el año hidrológico y temen perder el 20% de cultivos

Los agricultores vaticinan un otoño sin recursos del Tajo-Segura, como en septiembre, y un mayor encarecimiento de la energía y abonos - Aseguran que el 80% de lo que producen les da pérdidas

Un agricultor riega frente a los tubos del trasvase Tajo-Segura. | TONY SEVILLA

Incertidumbre. Es la palabra que repiten los regantes al inicio del año hidrológico que arrancó este sábado 1 de octubre. El principal motivo, que no tienen asegurada el agua con la que regar los cultivos que ya tienen plantados, especialmente las hortalizas y los cítricos. Los más afectados, algo que no causa sorpresa, son quienes riegan con el agua del Tajo-Segura. La amenaza que tienen es afrontar un año seco y sin recursos.

El Ministerio para la Transición Ecológica no ha aprobado aportes del trasvase para el riego el pasado mes de septiembre y los regantes temen que esta sea la tónica general este otoño. El Ejecutivo de Pedro Sánchez tiene previsto aprobar el nuevo Plan Hidrológico del Tajo antes de final de año, que propone recortar un 40% de media, 105 hectómetros cúbicos anuales, el agua que se trasvasa a Alicante, Murcia y a Almería. «La perspectiva es negra», lamenta Ángel Urbina, presidente de la Junta Central de Usuarios y Regantes del Vinalopó y de la SAT San Enrique. «Los que regamos del Tajo-Segura nos enfrentamos a más de medio año sin trasvase», corrobora José Vicente Andreu, presidente de Asaja Alicante.

Entrepeñas y Buendía están en los 490 hectómetros de capacidad y la línea de la administración central es no trasvasar a la agricultura hasta no alcanzar los caudales ecológicos, cada vez más altos. «Hasta que no se lleguen a los 600 hectómetros de reserva y que, por ley, tenga que hacer el trasvase de 38 hectómetros, no lo van a aprobar», lamenta Andreu, quien vaticina un 2023 «muy duro» para la agricultura alicantina. No solo por la falta de agua, también por el previsible encarecimiento, más aún, de la energía y de los abonos y fertilizantes, que está sangrando a los regantes.

De hecho, asegura Urbina, el 80% de lo que producen actualmente los agricultores de la provincia les da pérdidas. «Ya estamos preparados para que el Ministerio nos castigue otra vez en octubre, con envío cero de agua del trasvase, y terminaremos consumiendo el agua que tenemos ahorrada, pero en dos o tres meses, como no llueva o manden más, no habrá», lamenta Ángel Urbina. «Los productos cada vez valen menos y cultivarlos cuesta más». La cuenca del Segura tiene unos 400 hectómetros de reservas, pero necesitaría unos 40 más para afrontar el año con tranquilidad.

Los altos costes energéticos, además, pasan factura. Riegos de Levante, que engloba a 22.000 comuneros en la margen izquierda del Segura, dejó de elevar agua del río amparándose en los elevados precios de la energía y presentó un ERTE que afectó a una decena de trabajadores encargados de las elevaciones de agua desde el río Segura, con el objetivo de ahorrar costes. Unas medidas que debían acabar al inicio de este año hidrológico, es decir, este sábado. El presidente de esta entidad, Javier Berenguer, no obstante, no ha atendido las llamadas de este diario.

Mirando al cielo

A los regantes, ante esta situación, solo les queda mirar al cielo y esperar que sea un otoño muy lluvioso, aunque no está previsto que se recuperen los embalses. Los regantes del trasvase Tajo-Segura se verán obligados a acudir a la desalación, a un precio de unos 70 céntimos el metro cúbico, un coste inasumible para muchos agricultores. Asaja alerta de que muchos agricultores, ante la subida de costes, están regando y abonando menos y supone una merma de producción.

De hecho, según datos del Ministerio de Agricultura, la cosecha de cítricos ha mermado este año un 20%. En naranjas hay una pérdida de 600.000 toneladas y en limón y mandarina de 200.000. De 7 millones de cítricos que se producían se ha bajado a 6 en España. En la provincia, lo más significativo es el limón, donde se cultiva el 30% de la producción nacional, sobre todo de la variedad Verna, la que más se ha reducido la cosecha. Este año ha habido una merma en la provincia de entre 80.000 y 90.000 toneladas.

Con este panorama, los regantes temen la pérdida de un 20% de los cultivos de la provincia en este nuevo año hidrológico, sobre todo cítricos y hortalizas. «A falta de producto, se encarecerán, como pasó este año con la sandía y el melón», lamenta Andreu. «Si no viene agua, se sacrificarán muchos cultivos, lo que lleva aparejada la disminución de mano de obra y de frutas frescas y hortalizas de kilómetro cero, y aumentarán las que vienen de fuera», señala Urbina, quien propone crear más embalses, lo que no comparte el Gobierno como dejó claro el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, esta semana.

Imposibilidad de pagar el préstamo tras haber modernizado los regadíos


Los regantes lamentan que con la situación actual por la subida de costes y la menor producción por la falta de agua, vendiendo a pérdidas la mayoría de sus productos, no puedan hacer frente al pago de los préstamos que tienen tras haber modernizado sus regadíos.

Han hecho fotovoltaicas flotantes en los embalses y metido tecnología punta en las instalaciones agrícolas. «Hemos invertido mucho en modernizar los regadíos escuchando las indicaciones de los gobiernos del PP y del PSOE y ahora corremos el peligro de no recibir agua y así no podemos pagar la amortización de los préstamos de la modernización de los regadíos porque vamos a tener que dejar de trabajar», lamenta Ángel Urbina.

«¿Por qué el Estado no pone un agua asequible para poder producir alimentos y tener vegetación para producir oxígeno?», se pregunta. El presidente de la SAT San Enrique llega a la conclusión de que sin regadío, que es el 80% de la agricultura de la provincia de Alicante, no habrá plantas verdes y, sin ellas, habrá menos oxígeno. "Están provocando la desertización del Levante a marchas forzadas", zanja.

Mejor situación tienen los regantes del Júcar-Vinalopó tras el acuerdo de la Junta Central con Acuamed y la Confederación Hidrográfica del Júcar para consolidar durante los próximos diez años el trasvase con un precio de 0,24 euros/m³ para los regantes, a cambio de cerrar los acuíferos progresivamente.

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