Hay veces que los gases los carga el diablo. En este caso, Lucifer adoptó la identidad de un inocente café con leche para jugarle una mala pasa a un médico en Elche. El momento, de esos a los que es imposible negar una sonrisa, ha sido narrado por su principal protagonista. El facultativo ha dado todos los detalles de lo ocurrido en su cuenta de Twitter, donde acumula un gran número de seguidores, que acostumbrados a sus historias desde primera línea sanitaria, esta vez han prestado sus ojos a una lectura de una temática mucho más distendida y amable.

Julio Armas Castro, urgenciólogo en el Hospital del Vinalopó, es el nombre del implicado en esta divertida anécdota. El médico explica en su publicación que se tomó "el café con leche de la mañana con suficiente lactosa para llenarme de gases de forma explosiva". Aquí la presentación del problema. El nudo, que se estaba formando en su tripa, no tardaría en desatarse en un estruendoso desenlace.

El relato continúa. Ya cargado con los malditos gases, el facultativo llamó a un paciente a un box, que acabó siendo el escenario en el que la tormenta estalló. "Al llegar no estaba y no aguantaba más...", cuenta el médico, que no sabemos la agonía por la que pudo pasar en esos instantes, en los que las violentas punzadas que se sienten en la zona por donde circula el intestino pueden llegar a parecer la furia implacable de un dios.

"Algún estruendo se me escapó", es la digna confesión del galeno, que en ese momento de liberación, ignoraba por completo que estaba acompañado. "Estoy aquí doctor", dijo una voz de repente detrás de la cortina. El "ufff" escrito a continuación resume a la perfección el rubor que pudo sentir el facultativo al descubrir de una forma tan brusca que no se encontraba solo. La expresión, que también puede ser interpretada como una muestra de alivio, pone el cierre a una historia cargada de tensión que, por suerte para su protagonista, pudo ser liberada.