24 meses para una transformación total en Elche
El barrio Porfirio Pascual tiene 18 bloques, pero hay que hacer 40 proyectos para la rehabilitación, uno por cada comunidad de propietarios, que den aprobarlos

Áxel Álvarez
Obras y plazos no suelen tener una buena conjugación. Sin embargo, en el caso de la rehabilitación y reforma integral del barrio Porfirio Pascual, no queda otra. El Ayuntamiento de Elche y la empresa municipal Pimesa deben tener finalizado el proyecto el 30 de junio de 2026. De lo contrario, habría que devolver las ayudas recibidas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, enmarcado en los fondos Next Generation de la UE. Por eso, Pimesa ya ha comenzado con las reuniones con las comunidades de propietarios para que den el plácet al presupuesto y al reparto de cuotas que debe abonar cada uno de los residentes en función de la subvención que les corresponde y la tipología de su vivienda.
No paga lo mismo una planta baja que un tercer piso. Con el matiz importante de que, además, se han tenido que hacer 40 proyectos, uno por cada comunidad, pese a que son 18 bloques. La idea es que, de aquí a fin de mes, estén todas las autorizaciones, de manera que para noviembre puedan comenzar las obras que afectan a 302 viviendas.

El aspecto que presenta en estos momentos el barrio Porfirio Pascual. / Áxel Álvarez
Con el acelerador
En este sentido, tanto el edil de Estrategia Urbana, Francisco Soler, como el gerente de Pimesa, Antonio Martínez, ponían el acento este miércoles en que el objetivo es acelerar al máximo la tramitación. Hasta el punto de que la empresa municipal ya ha presentado el proyecto de ejecución en el Ayuntamiento para que pueda pasar con carácter inminente por la junta de gobierno con la vista puesta en que el próximo consejo de Pimesa pueda dar luz verde al pliego de licitación de las obras. Un pliego que se tramitará por vía de urgencia.
Esquivando el parón estival
Precisamente el hecho de que vaya por la vía de urgencia permitirá que se acorten los plazos, a pesar de que agosto suele ser un mes en el que tanto la Administración como las propias empresas funcionan a medio gas. Al respecto, tanto el concejal como el gerente de la sociedad municipal subrayaron que no cabe otra si se quiere tener todo el plan completado en dos años y que, en cualquier caso, tampoco tiene por qué generar mayor problema para las empresas que quieran optar al proceso, más teniendo en cuenta la inversión que lleva aparejada el proyecto.
De hecho, más allá de los plazos, que están muy encorsetados por esos 24 meses que quedan como máximo, desde Pimesa y desde el Ayuntamiento siempre se ha destacado que una de las claves en el proceso de licitación es que las mercantiles tengan en cuenta que no va a haber realojos, que los residentes van a seguir en sus viviendas, y que, además, no sólo se van a instalar ascensores, sino que se van a tirar las actuales escaleras y se van a construir otras. Por tanto, va a pesar, y mucho, que se minimicen al máximo las molestias para los residentes.
Reurbanización
En paralelo, el consejo de administración de Pimesa también ha aprobado la contratación de la dirección técnica para la redacción del proyecto de reurbanización del barrio, que incluye actuaciones en el alcantarillado, la red de agua potable, el soterramiento de las líneas eléctricas -aéreas en estos momentos- o el asfaltado.
La intención es que la reurbanización de esta zona vaya en paralelo a la rehabilitación de los edificios, en particular intervenciones como la del soterramiento de las líneas de suministros. Otra cosa es trabajos como los de asfaltado, que se rematarán cuando la rehabilitación entre en su recta final.

La recreación del aspecto que presentará el barrio tras la rehabilitación y reurbanización. / INFORMACIÓN
Más de 11 millones
En total, el coste de la rehabilitación de los bloques se eleva a 11,5 millones de euros, mientras que la regeneración urbana supondrá 1,2 millones. Todo dentro de una actuación que incluye el arreglo de los daños estructurales de los edificios, el aislamiento de las fachadas, la sustitución de las carpinterías exteriores, la instalación de placas solares fotovoltaicas en las cubiertas, la centralización de los contadores de agua y electricidad en los zaguanes -ahora están en las propias viviendas-, o la eliminación del fibrocemento existente en las bajantes, junto a la instalación de los ascensores en la trasera de los bloques.
En torno a 9.200 euros por vivienda
De media, cada vivienda pagará unos 9.200 euros, IVA incluido, aunque el coste depende de la altura de la casa y del estado en el que se encuentra el bloque en cuestión y si ha habido alguna actuación previa, así como de las subvenciones que le correspondan a cada propietario, hasta el punto de que un bajo no llegaría a los 4.000 euros, cuando, en circunstancias normales, la instalación de un ascensor en un edificio normal puede rondar los 14.000 euros por vivienda, según los datos que maneja Pimesa.
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