El plan contra incendios de un colegio de Elche que contempla la tala de palmeras centenarias

El centro educativo ha pedido el corte de datileras para ampliar viales, pero, ante la demora o el rechazo, plantea por ahora construir una escalera exterior y un depósito de agua

Una vista de las Jesuitinas, en una imagen tomada este mismo lunes.

Una vista de las Jesuitinas, en una imagen tomada este mismo lunes. / Áxel Álvarez

María Pomares

María Pomares

«Las actuales instalaciones educativas y deportivas están en una situación precaria frente a una situación de emergencia frente al fuego y, tras un estudio pormenorizado por técnicos competentes en la materia, se han detectado diferentes deficiencias de las instalaciones educativas en cuanto a cumplimiento normativo de incendios que, fundamentalmente, se pueden resumir en dos ámbitos de la norma: vías de evacuación y sistemas de protección activa contra incendios». En estos términos se pronuncia el estudio de integración paisajística para la licencia de obras del acondicionamiento del colegio Santa María - Jesuitinas, situado en pleno centro, en la avenida Juan Carlos I, en lo que era la casa de la Condesa de Luna, en el Hort de la Barrera. Una precariedad y unas deficiencias cuya solución, como deja claro el documento, pasa por la tala de palmeras centenarias para permitir el acceso de los vehículos de emergencias.

Sin embargo, son conscientes de que los permisos pueden tardar y hasta rechazarse. Por eso, de momento, plantean construir una escalera exterior en el edificio principal y un depósito de agua, según la documentación que han presentado en el Ayuntamiento de Elche.

En concreto, y en cuanto a las vías de evacuación, el estudio señala que no se cumplen en el edificio principal, el pabellón C, que necesitaría una segunda escalera en la planta primera, donde hay aulas, y en la segunda, donde hay habitaciones de la congregación. La planta baja y el semisótano sí cuentan con dos vías de salida. Una escalera que plantean que sea exterior y situada a dos metros de la fachada, lo que implica, entre otras cosas, que el coste económico sea inferior al no afectar a la estructura del edificio, y permitiría que la interferencia en la actividad fuera más reducida. Con esa alternativa, se perdería únicamente una habitación de la congregación.

Una vista de las Jesuitinas, en una imagen tomada este mismo lunes.

Una vista de las Jesuitinas, en una imagen tomada este mismo lunes. / Áxel Álvarez

Bocas de incendios

Por lo que respecta a los sistemas de protección activa contra incendios, la cosa se complica un poco más. Hasta el punto de que el estudio pone el foco en que «el centro debe realizar una inversión importante para acometer los sistemas activos de prevención contra incendios en los tres principales pabellones, en los que se puede llegar a acumular una ocupación real de 2.289 personas al mismo tiempo».

Para ello, el primer paso es construir un depósito general e independiente de agua destinada única y exclusivamente a abastecer las bocas de incendio. Así las cosas, se plantea un depósito de 12 m3, que se situaría enterrado en la zona de servicios, que estaría conectado con la red pública de agua y que se distribuiría por tres ramales para cubrir las bocas de incendio de los tres pabellones.

En este sentido, se admite que la red de bocas de incendios -seis en el pabellón A y otras tantas en el E, donde está el gimnasio y la capilla; y nueve en el C- se podría implantar de forma progresiva en diferentes anualidades, «pero no es menos cierto que se debe advertir del riesgo que corren dichos usuarios al no tener de dicho sistema de seguridad», según se alerta para, a continuación, lanzar un interrogante: «¿Por qué dicho riesgo?».

Una vista de las Jesuitinas, en una imagen tomada este mismo lunes.

Una vista de las Jesuitinas, en una imagen tomada este mismo lunes. / Áxel Álvarez

Una pregunta que encuentra su respuesta en el lugar donde está el centro educativo: un huerto de palmeras. «El colegio Santa María de Elche tiene una particularidad que lo hace único a la hora de intervenir ante un incendio. Es un centro educativo que alberga a 1.205 alumnos y más de 80 profesionales en el interior de un huerto de palmeras en el centro urbano de una ciudad de más de 230.000 habitantes», se alega.

Dos accesos

Es en este punto en el que se apunta a que el centro solo tiene dos accesos rodados para los servicios de extinción de incendios. Sin embargo, uno sólo permite la aproximación a la zona trasera del pabellón C y, además, por sus características, impide que pueda entrar un vehículo de alto tonelaje. Mientras, el otro, que comunica con todos los caminales del colegio, no cumple con lo que marca la normativa para la aproximación de vehículos de emergencias.

Visita de Bomberos

«Tras detectar esta situación, el colegio se pone en contacto con el suboficial del Parque de Bomberos de Elche para realizar una visita a las instalaciones. El suboficial advierte de la peligrosidad de esta situación, máxime estando dentro de un huerto de palmeras que puede propagar el incendio con gran rapidez», detalla el informe. Al respecto, señala que «el mismo suboficial nos informa de que, en estos casos en los que es imposible acceder con sus medios de extinción a los edificios, es primordial disponer de sistemas de extinción en el interior que puedan frenar la propagación del incendio».

Una vista de las Jesuitinas, en una imagen tomada este mismo lunes.

Una vista de las Jesuitinas, en una imagen tomada este mismo lunes. / Áxel Álvarez

Caminales

Aquí se lanza otro interrogante: «¿Y por qué no solucionar previamente esta situación en los caminales del colegio para que puedan acceder los vehículos de extinción de incendios?». Ante ello, se responde que «la particularidad de este centro escolar, situado en unas instalaciones de hace más de 70 años, en medio de un huerto de palmeras, calificado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo hace muy atractivo, pero también muy costoso a la hora de gestionar cualquier permiso. Esto hace que las actuaciones en el huerto sean más delicadas y, por tanto, debamos gestionar con todas las administraciones públicas implicadas (Ayuntamiento de Elche, Patronato del Palmeral, Conselleria de Cultura y Conselleria de Educación)». Unas gestiones que reconocen que ya se han iniciado por parte de la dirección del centro, pero que pueden durar varios años hasta que se aprueben, y hasta pueden ser denegadas, apostillan, «puesto que implican el corte de palmeras centenarias», algo prohibido en la Ley del Palmeral, resaltan.

Sin impacto

Por eso, de momento, abogan por la construcción de la nueva escalera de emergencias exterior en el edificio principal y por la instalación del depósito de agua, con un impacto paisajístico moderado en el primero de los casos y no significativo en el segundo. Con otro matiz: «Las actuaciones propuestas son respetuosas tanto con la construcción como con el huerto en el que se inserta, sin afectar a los ejemplares de palmera datilera existentes», concluye el estudio presentado ante el Ayuntamiento de Elche.

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