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Un cementerio para El Pla, necrófagos y cuatro entierros al día

Los cementerios ofrecen muchas historias y pueden llegar a decir mucho de la historia y costumbres de un pueblo. En ocasiones albergan joyas patrimoniales y arquitectónicas y acogen a ilustres personajes. En estos días, en los camposantos de Elche sobre todo se ejercita la memoria y nos recuerdan que estamos de paso

Cementerio de la Asunción, en Elche

Cementerio de la Asunción, en Elche / Matías Segarra

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Relata Joan Castaño, el archivero del Misteri y una de las principales memorias históricas de Elche, que una Real Cédula de Carlos III, fechada el 3 de abril de 1787, ordenó la construcción de «cementerios ventilados extramuros» para evitar daños a la salud pública. Esto fue el punto de partida para levantar un camposanto entonces fuera de Elche, el que conocemos hoy como Cementerio Viejo

Hasta entonces Elche contaba con cementerios en sus tres parroquias históricas: Santa María, San Salvador y San Juan. También en las capillas y criptas interiores de estas iglesias se producían habitualmente enterramientos. De hecho, en una zona de la plaza del Congreso Eucarístico se hallan enterrados restos humanos. Y es que parte de ese espacio antiguamente se llegó a denominar plaza del Cementerio, en referencia a un antiguo camposanto del siglo XIX, ubicado frente a la puerta del órgano de la basílica.

Archivo municipal

El caso es que el Archivo Municipal conserva, según Castaño, un plano fechado en 1807 de lo que debía haber sido el actual cementerio. «Sin embargo, el emplazamiento elegido por la Junta nombrada al efecto, el llamado bancal de la Olivera, en el Pla de Sant Josep, no se consideró idóneo por ser pedregoso, por estar habitualmente afectado por viento de poniente y porque el lugar derramaba sus aguas pluviales en las cisternas del Cuartel de Caballería y en el aljibe del marqués de Carrús», remarca el archivero. Todo ello, además de cuestiones económicas, llevaron a pensar en una nueva ubicación.

Cementerio Viejo de Elche, este viernes, día de Todos los Santos

Cementerio Viejo de Elche, este viernes, día de Todos los Santos / Matías Segarra

Llegado 1811, en plena invasión napoleónica, Elche sufrió una gravísima epidemia de fiebre amarilla que se llevó por delante unas 8.000 almas. Hasta 100 muertes al día se llegaron a registrar y narra Joan Castaño que también murieron todos los médicos de la ciudad y la mayor parte de los «facultativos, boticarios y sangradores» que vinieron desde Valencia como refuerzo sanitario. 

«De hecho, una de las primeras decisiones de la junta sanitaria local fue la prohibición definitiva de enterramientos en el interior de la ciudad y el traslado de los cadáveres a un terreno situado en la salida hacia Crevillente. En unas zanjas abiertas en el mismo a modo de fosa común, se procedía a enterrar a los muertos. De esta trágica manera nacía nuestro Cementerio Viejo, tal y como nos recuerda una inscripción situada en su puerta de acceso», explicaba Joan Castaño en 2011, en el bicentenario de su creación.

Construcción lenta

No obstante, su construcción fue lenta. En 1814 aún carecía de tapia exterior y, según los relatos de la época, se podía asistir a escenas indeseables como que los cadáveres sepultados llegaron a ser arrastrados y comidos por animales, necrófagos.

La construcción de una ermita en su interior para albergar los cultos religiosos en sufragio de los difuntos se hizo en 1845 y con el tiempo se adecuó parcialmente como casa del sepulturero. En 1878 se dividió el camposanto en cuatro grandes patios denominados como los barrios tradicionales de la ciudad: Santa María, San Salvador, San Juan y Santa Teresa

Cementerio Viejo, este viernes, festividad de todos los Santos

Cementerio Viejo, este viernes, festividad de todos los Santos / Matías Segarra

Historiadores

Y aquí están enterrados por ejemplo los historiadores Aureliano y Pedro Ibarra, el arqueólogo Alejandro Ramos, el compositor Alfredo Javaloyes, el geógrafo Blas Valero, el capitán Ramón Lagier o el pintor Vicente Albarranch

Desde octubre del año 2010, el Cementerio Viejo de Elche forma parte de la Ruta Europea de Cementerios, que está formada por una red de camposantos que, abriendo sus recintos mediante rutas culturales, da a conocer este el patrimonio funerario existente en toda Europa de una manera conjunta. De lo que no ha trascendido mucho es si esta necroruta en Elche ha atraído a muchos o pocos interesados, aunque sí que ha sido objeto de visitas por parte de estudiantes para profundizar en la memoria histórica del municipio y de España. Desde enero de 2023 este camposanto también homenajea a las víctimas ilicitanas del Holocausto con una escultura en el llamado Jardín de la Memoria.

Cementerio Nuevo

Por su parte, el Cementerio Nuevo, el de San Agatángelo, no presenta tanto bagaje histórico o patrimonial. Presenta otro perfil de necrópolis y viene marcado sobre todo por el hecho de que esté bastante alejada del casco urbano y que continuamente está necesitada de ampliación ante la «demanda» creciente.

Cementerio Nuevo de Elche

Cementerio Nuevo de Elche / Matías Segarra

Nichos

De hecho, existe una ampliación aprobada para aumentar la superficie, autorizada en 2022, en 32.000 metros cuadrados adicionales en un monte cercano. Se alumbró en septiembre de 1977 y aquí se sepulta, o más bien se ingresa en nichos, prácticamente todos los días del año, de lunes a viernes.

Hace una década, entre los dos recintos más importantes de Elche se registraban unos 1.200 entierros al año. Hoy se calcula que pueden ser más de 1.400. Y es que en Elche se asiste de media a unos cuatro entierros de media al día. El municipio ilicitano cuenta en principio con cinco cementerios (los dos citados y los sitos en las pedanías La Marina, Torrellano y El Altet) y en este puente de Todos los Santos se calcula que más de 40.000 personas los visiten.

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