El diagnóstico de la basílica de Santa María de Elche: daños por sismos y lluvias, y ligero desplazamiento hacia la calle
El proyecto de la primera fase de rehabilitación apunta a que la construcción se está abriendo con desplomes de 37 centímetros en el arco fajón y sutiles deslizamientos hacia el exterior

La directora de Almagra Arquitectura i Patrimoni, Amparo Sebastiá, durante la presentación del proyecto en la basílica, este jueves. / INFORMACIÓN
El deterioro de la basílica de Santa María es evidente en estos momentos. Las mallas de protección que incluso desde mayo también envuelven una parte de la Puerta Mayor, obra del escultor Nicolás de Bussy y finalizada en 1682, así lo atestiguan. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando ha llegado el diagnóstico real de la situación en la que se encuentra en templo, gracias al proyecto básico de ejecución para la primera fase de rehabilitación, elaborado por el despacho Almagra Arquitectura i Patrimoni, de Riba-Roja, en Valencia. Una evaluación que lo que revela es que la construcción se está abriendo por el propio esfuerzo de los arcos y bóvedas que ya empujan a las esquinas, con desplomes de 37 centímetros en el arco fajón y ligeros deslizamientos hacia el exterior, y arcos en descensos de entre 15 y 17 centímetros. A ello se suman los vuelcos y hundimientos provocados por la falta de capacidad portante del terreno. Todo como consecuencia de los sismos que han castigado a la construcción desde sus orígenes en el siglo XVII, al efecto de las lluvias, y al material del que está hecha.

El rector de la basílica, Vicente Martínez, durante la presentación del proyecto en la basílica, este jueves. / INFORMACIÓN
A expensas del remedio
¿Hay riesgo de derrumbe? No. La propia directora de Almagra Arquitectura i Patrimoni, Amparo Sebastiá, sostuvo, coincidiendo con la presentación del proyecto básico de ejecución, que «no se va a caer mañana. Por favor, recemos para que no, pero sí que es verdad que hay que actuar. La enfermedad ya está detectada y ahora hay que ponerle remedio».
En este sentido, se mostró tajante al decir que «Santa María tiene cura, y podemos asegurarlo, y más con la tecnología que tenemos hoy en día, pero sin dejar de tener la mirada puesta en el pasado». Hasta el punto de que, en su exposición, no sólo hizo referencia a la documentación histórica, entre ella, el denominado libro de fábrica, que apunta a que la primera piedra se puso el 2 de julio de 1673, a las 14 horas, en el lateral izquierdo; o a que, a los 60 años de iniciarse su construcción, que se prolongaría durante 110, ya aparecieron las primeras grietas. También aludió a las intervenciones de los arquitectos Marcos Evangelio; Marceliano Coquillat, que introdujo el acero en las bóvedas para lograr una estructura dúctil contra los sismos, tras el temblor de 1903, que es el último de entidad que ha azotado a la construcción; y a Antonio Serrano Peral y Antonio Serrano Bru, que estuvo presente en el acto, que, como no podía ser de otro modo, se desarrolló en la nave central de la basílica de Santa María.
Sismos
«Nuestra propuesta no nace de la nada, y es lo que más me tranquiliza, porque soy la que firma. Nuestros antecesores, y creo que era lo correcto poner en valor a los arquitectos que nos han precedido, ya pensaban que la estructura debía responder frente a sismos y también frente al estado normal de cargas, que es un poco lo que nosotros hemos hecho de la mejor manera que sabemos», señaló Amparo Sebastiá.
Entre las causas de los daños, y como parte del diagnóstico, la experta hizo hincapié en que estamos en una zona sísmica. «Es una aceleración de 0,15, y no es nada despreciable, ya que entra en cálculos a partir de 0,04», detalló. Una cuestión a lo que se suman las precipitaciones, hasta el extremo de que especificó que, «de hecho, en el siglo XVII, en los libros de fábrica, hemos podido encontrar que dicen que hay fuertes lluvias que han provocado el derrumbe de lo que son las casas de alrededor de la basílica y, por supuesto, afectó a Santa María también». Por si con eso fuera poco, la directora de Almagra Arquitectura i Patrimoni apostilló que también influye en la capacidad portante del terreno, con una incidencia importante de la sismicidad. «Más o menos, el sismo está oscilando entre 80 y 100 años desde que tenemos registros, y estoy hablando desde mediados del siglo XVIII, que no es nada despreciable tampoco», manifestó. El último de importancia, el 1903, lo que da cuenta de la importancia de actuar cuanto antes para que no continúe el deterioro del templo ilicitano.
Tres ámbitos
Una intervención que, según el proyecto básico de ejecución para la primera fase, se desarrollaría en tres ámbitos, introduciendo vigas metálicas arriostradas: la nave central, que por estar en el centro es el elemento ideal para «atar» el lado sur con el lado norte; después se continuaría por las capillas laterales; y, finalmente, por el subsuelo.
En paralelo, se consolidarían las grietas estructurales exteriores, no las menores, que se dejarían para una fase siguiente, por la necesidad de priorizar lo que es más urgente en estos momentos. Fisuras que ya empezaron a aparecer en los primeros 60 años de la basílica, y en lo que ha influido, como relató Sebastiá, el material. «Es una piedra calcárea, pero es bastante porosa y, además, hemos encontrado noticias de que no solo hay mortero de cal hidráulica antiguo, sino que en muchas ocasiones está mezclado con yeso, un material higroscópico que absorbe el agua y que podría darse el caso también de haber lavado la junta», narró.

La directora de Almagra Arquitectura i Patrimoni, Amparo Sebastiá, durante la presentación del proyecto en la basílica, este jueves. / INFORMACIÓN
Urgente
El diagnóstico, en cualquier caso, deja patente que la actuación es urgente, y ahora más, porque una espera excesiva podría obligar a actualizar el proyecto, con todo lo que eso implica. Sin embargo, la financiación sigue siendo el principal hándicap al que se enfrenta el escenario en el que se representa el Misteri d’Elx, reconocido Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. De hecho, tanto el rector de Santa María, Vicente Martínez, como el alcalde de Elche, Pablo Ruz, hicieron hincapié en la necesidad de buscar financiación. Incluso el regidor ilicitano señaló que «esperamos que esto sirva para ponernos todos las pilas». Para esta primera fase, se necesitarían en torno a 3,5 millones de euros.

La actuación desarrollada en esa área de la Puerta Mayor en mayo. / Áxel Álvarez
Un año y medio
Una vez logrado el dinero, las obras tendrían un plazo de ejecución de año y medio, aunque Vicente Martínez incidió en su intervención en la necesidad de respetar el órgano y el culto, con las implicaciones que eso tiene también en cuanto a las representaciones del Misteri d’Elx, lo que podría llevar a que variaran los tiempos, en función de la fórmula que se escoja para que esas premisas se respeten, y partiendo siempre de la importancia de garantizar la seguridad de todas las personas.
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