Director general del Grupo Enercoop
«Una mayor interconexión con Francia podría haber evitado el cero total»
El director general del Grupo Enercoop de Crevillent, ingeniero eléctrico, analiza las causas del gran apagón y defiende la modernización de la red y su conexión con Europa

Cobertura en Aigües / Áxel Álvarez
Ingeniero industrial, con la especialidad de Electricidad, por la Universitat Politècnica de València (UPV) e ingeniero en Informática Industrial por la Universidad de Rouen (Francia), el crevillentino Joaquín Mas Belso dirige desde hace seis años el Grupo Enercoop de la Cooperativa Eléctrica de Crevillent, entidad centenaria y líder del cooperativismo y las comunidades energéticas en España. Reconoce no haber vivido nada parecido como el cero energético y piensa que hay que extraer lo positivo de la experiencia.
Joaquín Mas iniciaba su trayectoria profesional en 2002 en la Agencia Energética de la Ribera (Alzira). En 2003 se incorporó a la extinta Agencia Valenciana de la Energía (AVEN), donde cuatro años después pasó a ocupar la Jefatura del Departamento de Planificación, Estudios y Energías Renovables. En 2019 se hizo cargo del Grupo Enercoop de la Cooperativa Eléctrica de Crevillent, su municipio, y desde donde ha conocido mucho mejor la red eléctrica española, la que ayer falló como no se recordaba.

Joaquín Mas aboga por reforzar las redes y conectarlas con Europa. | ÁXEL ÁLVAREZ / Áxel Álvarez
¿Cómo valora la magnitud de la incidencia del lunes?
Lo que ocurrió fue una incidencia totalmente excepcional e inédita. Yo tengo 52 años y no recuerdo un apagón de este calado. El sistema eléctrico funciona de forma interconectada, que es la forma más eficiente y óptima desde el punto de vista técnico y económico. En España, todos los pueblos están conectados entre sí y a su vez con Portugal -funcionamos como un único sistema eléctrico- y tenemos conexiones más débiles con Francia y Marruecos. De hecho, el problema se propagó parcialmente a esos países, aunque apenas tuvo afección. Las infraestructuras eléctricas son las más caras y complejas que existen, más que las de telecomunicaciones, ferroviarias, aeroportuarias o del agua. Ese modelo interconectado es óptimo, pero implica que, en casos excepcionales como el del lunes, un fallo a nivel macro se propaga rápidamente por todo el sistema, afectando a todos, incluida Crevillent, pese a tener red propia de nuestra Cooperativa.
Causas posibles
¿Qué puede haber causado el apagón? ¿Podría repetirse?
Hasta ahora, Red Eléctrica, como operador del sistema y máximo responsable de la operación de la red a este nivel, nos ha explicado qué ha ocurrido, pero no por qué ha ocurrido. Todo lo demás que circula en redes sociales o por mensajes es mera especulación sin base técnica. Al principio se habló de ataques terroristas o ciberataques, pero ambos han sido descartados. Se descartó una avería en la red de transporte de alta tensión de 400 kv. Todo apunta a causas técnicas, concretamente un desequilibrio entre generación y demanda, algo relacionado con la operación del sistema, más que con la infraestructura física en sí. Podría repetirse aunque estadísticamente es poco probable.
¿Apuesta entonces por un fallo técnico?
Se están difundiendo muchos bulos, pero todo apunta a una causa técnica relacionada con la desestabilización del sistema. Aunque aún no sepamos el origen concreto, normalmente en estas situaciones no hay una única causa, sino una combinación de factores: una central que se para, una línea con una incidencia, condiciones meteorológicas anómalas… No debemos ser catastrofistas. Era posible, aunque poco probable, y ha ocurrido. También nos sirve para aprender.
Explicación con un símil en la Semana Santa
¿Qué significa ese desequilibrio entre generación y demanda?
El sistema eléctrico debe garantizar siempre un equilibrio entre la energía que se genera y la que se consume, porque la electricidad es difícil de almacenar. Hay opciones como las centrales de bombeo o las baterías, pero su capacidad es muy limitada respecto a lo que necesita el sistema en ciertas circunstancias. Por eso, hay que ir ajustando la generación a la demanda casi en tiempo real. Un parámetro clave para esto es la frecuencia del sistema, aunque sea poco conocido. Si comparamos el sistema eléctrico con un paso de Semana Santa: la altura de los costaleros del paso sería la tensión (voltios), la fuerza de los costaleros sería la potencia, y el ritmo o compás que marcan los músicos sería la frecuencia. Si todos los costaleros no siguen el mismo ritmo, por mucha fuerza que tengan, el paso no avanza. Pues eso ocurrió: se perdió la frecuencia. No sabemos por qué los «costaleros» dejaron de seguir el ritmo. Hubo que parar la procesión, es decir, el sistema eléctrico entero, y volver a arrancarlo poco a poco. Esto es lo que se llama un «arranque en negro».

El director general de Enercoop en Crevillent destaca la importancia de mejorar la red eléctrica / ÁXEL ÁLVAREZ
¿Cómo se gestionó ese «arranque en negro»?
Se hizo de forma escalonada, tardando entre tres y doce horas, según la zona de España y la carga del sistema. En nuestra zona, el suministro volvió de forma generalizada alrededor de medianoche. La parte positiva es que se logró reactivar el país en menos de 12 horas, algo que no es menor. En más de 50 años no habíamos vivido un cero nacional como este. Por tanto, no hay que quedarse solo con el fallo, sino con la fiabilidad demostrada durante décadas.
A cuentagotas
¿Desde Enercoop recibieron información suficiente?
En cuanto nos dimos cuenta de que no había luz, evaluamos si el problema estaba en nuestra red, como en una línea de media tensión. Al ver que afectaba a todo el municipio, pensamos en la subestación transformadora. Al hablar con Iberdrola, con quien compartimos esta instalación, nos confirmaron que no era un fallo de esa infraestructura, sino un cero nacional. Emitimos un comunicado informando que no era una avería local, sino una incidencia nacional. A partir de ahí, seguimos la comunicación oficial de Red Eléctrica, que nos llegaba a cuentagotas por la caída de las telecomunicaciones, pero que fue suficiente hasta que se restableció el suministro.
¿Esperan un aumento de reclamaciones por daños eléctricos derivados del apagón?
Es importante destacar que no se ha producido un problema de calidad del suministro, sino de continuidad. Es decir, no ha habido sobretensiones que puedan dañar equipos eléctricos. Si alguien detecta fallos, probablemente se deban a causas anteriores. Sí es cierto que la interrupción del suministro ha podido causar pérdidas económicas en actividades como bares, supermercados o industrias. En cuanto a alimentos, 12 horas sin electricidad son asumibles para congeladores y frigoríficos con buena inercia térmica. Si alguien considera que ha habido daños, deberá reclamar a su aseguradora, que a su vez valorará si debe trasladarlo a la distribuidora o al operador del sistema. Aún no hay un criterio claro sobre si se considerará fuerza mayor.
¿Cree que esta situación afecta a la confianza de la ciudadanía en el modelo energético actual?
Entiendo que la ciudadanía se haya sentido desinformada, pero hay que distinguir entre política energética y redes de distribución. A nivel de política energética, España ha apostado por un mix equilibrado, con alta presencia de fuentes menos contaminantes. No debemos olvidar que la guerra de Ucrania nos enseñó que Europa no es viable sin energía. Y como Europa tiene pocos recursos fósiles, debemos apostar por todas las fuentes posibles, con un peso notable de las renovables. En cuanto a las redes eléctricas, tenemos uno de los sistemas más solventes del mundo. Una incidencia como esta, aislada, no debe hacernos pensar que el sistema esté mal diseñado o que los operadores no estén haciendo su trabajo. Al contrario, el sistema ha demostrado funcionar con fiabilidad durante décadas.
Interconexiones con Europa
¿Fue realista pensar que Ucrania podía ayudarnos?
Ucrania difícilmente habría podido intervenir en la reactivación del sistema eléctrico español en un tiempo récord como el que se logró. Incluso otros países más cercanos, como Francia, habrían tenido un papel limitado. Pero sí es cierto que necesitamos interconexiones más sólidas con Europa. Si hubiéramos estado mejor interconectados con Francia, podríamos haber compartido el esfuerzo y evitado el cero total.
¿Qué otras medidas pueden tomarse?
La solución pasa por invertir en redes eléctricas más robustas y aumentar la interconexión con Europa. Cuanto más grande sea el sistema, más resiliente será. Esto permite repartir el esfuerzo en caso de desajustes, como pasó con la frecuencia. Además, se está planteando mejorar la retribución a la actividad de distribución, lo que permitiría contar con mejores «autopistas eléctricas». Invertir en infraestructura eléctrica siempre redunda en una mejor continuidad del suministro.
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