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Las primeras cámaras de tráfico que multarán en el casco histórico se probarán en la calle La Fira

Los vecinos deberán facilitar sus matrículas y las furgonetas de carga y descarga tendrán un horario de acceso restringido, pero el resto de vehículos que sean detectados serán sancionados

Un tramo de la calle La Fira

Un tramo de la calle La Fira / José Navarro

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M. Alarcón

M. Alarcón

Elche se sumará en cuestión de semanas a la larga lista de municipios que lucha contra el tráfico rodado en sus cascos históricos peatonalizados mediante la instalación de las primeras cámaras de vigilancia, con lectores de matrícula, que van acompañadas de carteles de advertencia de multas a los conductores que se planteen circular por ellas. La Concejalía de Movilidad, que dirige Claudio Guilabert, impulsará la experiencia pionera en la calle La Fira, una de las que más problemas genera por su estacionamiento descontrolado a todas horas del día y pese a la existencia de árboles, parterres y maceteros gigantes colocados de forma estratégica para entorpecer el estacionamiento, algo que no ha dado resultado, pues muchos vehículos acaban estacionados incluso en plena plaza de Santa María, frente a la puerta principal del templo ilicitano.

La calle La Fira solo es la punta de lanza del proyecto, pero es una de las vías clave para comenzar por ser el acceso natural a la basílica y paso habitual de, principalmente, furgonetas y camiones de carga y descarga a los establecimientos al carecer de zona habilitadas para ello a menos de cien metros. Estos, según han constatado tanto los técnicos municipales como los policías, rechazan utilizar las áreas restringidas para los profesionales porque, sencillamente, no están a una distancia que les parezca razonable para su labor diaria, ya que pierden mucho tiempo al necesitar, casi siempre, de varios viajes en una labor que realizan en muchas ocasiones con el tiempo tasado, incluso por sus propias empresas. Ni que decir tiene cómo el reparto de paquetería, que ha crecido con el comercio electrónico a cualquier hora del día, ha provocado situaciones incluso de conflicto al coincidir varias entradas y salidas por la citada vía.

El tramo más conflictivo de calle La Fira, lleno de árboles y jardineras para evitar los estacionamientos

El tramo más conflictivo de calle La Fira, lleno de árboles y jardineras para evitar los estacionamientos / José Navarro

Inmuebles

No solo hay quejas de vecinos, que ven estacionar camiones a muy pocos centímetros de las fachadas de sus inmuebles, sino también estos problemas lo sufren los propios servicios religiosos, principales entierros, donde convive la sobriedad del acto con la estampa de un camión de reparto estacionado a pocos metros, maniobrando o entorpeciendo el acto lúgubre. Incluso, durante las representaciones extraordinarias del Misteri d’Elx, la comitiva que sale de la ermita de San Sebastián ha tenido que esperar a que se retirara una furgoneta o camión para poder pasar en dirección al tiempo.

La Concejalía de Movilidad aún baraja la posibilidad de sumar a esta prueba pionera, una perpendicular a La Fira, Major de la Vila, donde existe tráfico cruzado de sur a norte pasando desde el mercado por la Casa de la Festa en dirección al Palacio de Altamira, vía que tiene otros problemas más complejos. En cualquier caso, todo ello supone dar los primeros pasos de un proyecto y ver dónde se presentan problemas o errores antes de ir hacia un complejo y costoso contrato, que es finalmente lo que se tendrá que hacer en 2026. «La Fira» ofrece un número limitado de vecinos con vehículo y garaje, aunque también los hay de alquiler, que sí tendrían permitido el paso las 24 horas del día, pues estarían registradas todas las matrículas, que deberán ser facilitadas previamente, para evitar que se produzcan sanciones.

Registrado y fotografiado

 También parece fácil, con el sistema de cámaras de grabación, el control de camiones y furgonetas que hayan entrado a la zona limitada fuera del horario permitido, lo que quedaría registrado y fotografiado. Todo ello, siguiendo el modelo de la propia Dirección General de Tráfico con las multas de radar, que se tramitan de forma automatizada. Desde el equipo de gobierno no ven a estas alturas muchas más fórmulas para evitar este problema y tratan con ello de conseguir que los infractores entren en razón a tenor de que otras medidas disuasorias planteadas por esta área municipal apenas han tenido el efecto que buscaban. 

La Concejalía de Movilidad cree que acostumbrar especialmente a las empresas de reparto a cumplir el horario establecido no será fácil, pero algún día hay que comenzar con ello para pacificar al máximo el centro histórico si, a medio plazo, se quiere acabar con la actual imagen, no solo en esta zona sino en muchas otras calles que se están transformando en plataformas únicas, donde no existe rasante distinta que separe acercas, bordillos y calzadas y donde se aparca también pese a estar prohibido.

Antecedente

En el pasado mandato, la entonces concejal del área, Esther Díez, adelantó un ambicioso proyecto de cierre de vehículos a todo el casco histórico, evitando incluso su paso por calles como Alfonso XII, iniciativa que nunca llegó a ser una realidad por su supuesta complejidad y pese a que nacía de la necesidad, entendía Compromís, de reducir los gases de efecto invernadero en el corazón de la ciudad.

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