¿Pinet o Sierra? El Archivo de Crevillent recuerda cómo eran las hogueras de San Juan hace un siglo
La tradición tiene sus raíces en el siglo XVII, cuando en la antigua iglesia se dedicaba un altar al santo

Día familiar en la canyaeta (casa de campo tradicional crevillentina) a mediados de los años 50 / INFORMACIÓN
El Archivo Municipal de Crevillent, en su tarea de difusión de momentos tradicionales, ha recuperado la memoria de cómo se celebraba la noche de San Juan hace cien años en la localidad, una tradición con profundas raíces en la historia del municipio que combina elementos cristianos y paganos y que estuvo especialmente viva durante generaciones.
Celebración ancestral en honor a San Juan
La fiesta de San Juan conmemora el nacimiento de San Juan Bautista y se vincula al solsticio de verano, periodo del año cargado de simbolismo. Según recuerda el Archivo Municipal de Crevillent, esta festividad tiene un origen que se remonta a la Edad Media, en un contexto agrícola vinculado a la época de recolección de frutos. El fuego y el agua, elementos centrales en estas celebraciones, adquieren aquí un significado de purificación y renovación.

Una velada familiar en la sierra crevillentina en los años 60 del siglo pasado / INFORMACIÓN
En el caso concreto de Crevillent, “esta celebración tenía una gran tradición y su devoción se remonta a mitad del siglo XVII, cuando San Juan contaba con altar propio en la antigua parroquia”, señalan desde el Ayuntamiento.
Hoguera, campo y fiesta nocturna
Hace cien años, la noche del 23 de junio transformaba las calles del municipio. Según consta en los documentos históricos, “muchas calles se iluminaban con hogueras que estuvieron muy animadas y concurridas”, y eran muchos los vecinos que hacían cola “para marchar alegremente al campo a pasar la noche”. Allí, tras la cena, recogían leña para encender la tradicional hoguera en ‘les canyaetes’, siempre según refleja el Archivo Municipal de Crevillent.
La madrugada del día 24 tenía también su propio ritual. Con la llegada del amanecer, “los jóvenes iban a recolectar las brevas o ‘albacores’, para muchos las primeras del año”. Esta jornada, marcada por la alegría y la convivencia, también se reconocía como día festivo en las fábricas, que cerraban para que los trabajadores pudieran disfrutar de juegos y descanso.
Camino al Pinet y huella en el callejero
La noche de San Juan también marcaba el inicio de la temporada estival en la costa "crevillentina". “Los montadores de barracas cargaban de esteras sus carros para llevarlas al Pinet y comenzar así la temporada estival”, según recogen las crónicas locales de hace un siglo. Este movimiento hacia la playa era parte del calendario popular y de los preparativos del verano.
En cuanto a la presencia de San Juan en el callejero de la localidad, el Archivo recuerda que la calle San Juan no apareció hasta 1960, como parte del último gran ensanche urbano hacia el sur derivado de la construcción de nuevos edificios. Esta calle se encuentra entre las de San Pedro y San Pablo, completando así una simbólica triada cristiana en el plano urbano de Crevillent.
La recuperación de estos datos históricos contribuye a valorar el legado cultural y religioso de la ciudad, y permite conocer mejor cómo vivían los crevillentinos celebraciones que hoy siguen formando parte del calendario festivo.
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