Cáritas acoge ya por el colapso sanitario a personas con enfermedad mental en Elche
La organización diocesana planifica una remodelación de su centro de pernocta para cambiar la sensación de albergue, dignificar las estancias y aumentar plazas

Acceso al centro de acogida de Cáritas en Elche / AXEL ALVAREZ
Mariano (nombre ficticio) llevaba años viviendo en las calles de Elche y sufrió en primera persona los efectos del incendio de la chabola en la que dormía debajo de uno de los puentes de la ciudad. Este hombre de avanzada edad terminó por un corto periodo en el hospital, ya que al poco estaba siendo acogido en el centro de acogida de Cáritas en Elche, y tristemente falleció después.
Este es uno de los casos de personas que llegan a este espacio castigadas físicamente, por la edad o por la situación de calle, e incluso se está detectando que en los últimos tiempos están ocupando las plazas concertadas por el Consell usuarios con trastornos mentales por el colapso sanitario, como alertan en la propia organización diocesana.
Sin personal sanitario
Desde el centro ilicitano matizan que por su tipología, este tipo de infraestructuras no cuentan con personal sanitario entre la plantilla para atender necesidades específicas de quienes conviven en el espacio, asociadas a problemas de movilidad y enfermedades mentales, con lo que se están encontrando con dificultades para dar una respuesta ágil.
Alejandro Ruiz, quien recientemente dejó voluntariamente la dirección del centro ilicitano para asumir el encargo como coordinador general de Cáritas Interparroquial de Elche, apunta que pese a que el centro no es finalista, si no de entrada y salida, están absorbiendo esta demanda porque la Administración autonómica no tiene recursos para cubrir estos perfiles de personas con problemas de hábitos sociales y de adicciones que terminan en muchos casos derivando en problemas mentales.
¿Competencias?
Entienden que estas competencias deberían asumirlas los hospitales o las residencias, con lo que están adoptando un rol que debería tener la Administración. Se apañan como pueden con la plantilla, en la que figuran psicólogos, trabajadores sociales o educadores, pero no puestos específicos sanitarios como enfermeros ni médicos que hagan un seguimiento a los usuarios.
Aún y así, procuran acompañarlos para que no se despisten a la hora de tomar medicación o que acudan a citas médicas, y en algún caso, después de una tramitación de un año han llegado a derivar a alguna persona a centros más acordes a sus necesidades.
Entre las personas atendidas a diario hay ancianos en andador o en sillas de ruedas, y la situación ha llevado incluso a que se contrate, con fondos de la Generalitat y propios, a personal para asear y duchar a quienes no pueden valerse por si mismos.
Ruiz traslada que este panorama se está replicando en otros centros de la red de Cáritas y expone que desde el área de Acción Social son conscientes del problema existente ante la falta de mecanismos para atender a quienes tienen enfermedades mentales y no tienen hogar.

El coordinador de Cáritas en Elche, Alejandro Ruiz, con el director Jaime Pascual en una de las salas que se reformará / AXEL ALVAREZ
Reforma
De igual modo, Cáritas pretende paliar la falta de espacios con una reforma de estas instalaciones, de las más grandes que tiene la organización benéfica en la provincia de Alicante. El primer objetivo con la remodelación, de la que ya hay proyecto, es que dejen la apariencia de albergue, como fueron concebidas en sus orígenes, y los espacios pasen a estar más dignificados con tal de asegurar el descanso de las personas atendidas.
Desde la organización resaltan que pese a haberse cuadruplicado en un año el déficit de Cáritas principalmente por la crisis de la vivienda, la institución quiere seguir adelante con esta inversión en suelo ilicitano aunque va con cierto retraso. Tenían previsto en enero que se iniciasen las obras y ahora se fijan el arranque a la vuelta de verano. Durante todo este tiempo están tratando de hallar vías de financiación para no asumir íntegramente el montante, que según las primeras estimaciones, podría rondar entre los 300.000 y los 400.000 euros.
Hasta diez plazas más
Según Alejandro Ruiz, lo ideal sería que administraciones como la Generalitat se volcasen ya que la remodelación conllevaría un incremento de hasta diez plazas de las que se podría beneficiar el Consell. Eso sí, las pretensiones del centro diocesano es que aumenten las plazas de emergencia en lugar de las concertadas para que el recurso de atención diario pueda estar reforzado y tengan más margen de maniobra a la hora de admitir a quienes necesitan una ayuda inmediata.
Esperan, igualmente, que al incrementarse el espacio puesto a disposición del Ayuntamiento se abra la puerta a un aumento del convenio municipal, que actualmente se sitúa en 220.000 euros anuales, para cubrir ciertos gastos además de pisos tutelados, equipos de calle o duchas, que a diario son usadas por una treintena de personas sintecho que acuden a las instalaciones de la calle Cauce donde también reciben desayuno o ropa.
Explican desde la institución que la demanda de plazas de emergencia no remitirá en la ciudad porque cada año se va acentuando la vulnerabilidad social, con lo que no hay visos de que cambie la realidad de personas sin hogar que no tienen un sitio donde dormir ni un plato caliente que echarse a la boca.
En cuanto a las obras, la propuesta sería aumentar la edificabilidad transformando terrazas pisables en dormitorios y cambiando la tabiquería para redistribuir las dependencias actuales.
Paredes hasta el techo
Así las cosas, se retirarían las 20 mini habitaciones paneladas, que dan sensación de taquilla, para formar cuartos para dos personas con paredes hasta el techo, lo que reducirá los ruidos por las noches, acrecentará la privacidad y las personas alojadas tendrán más sensación de estar en una casa.
Esas dependencias incluirán mobiliario como armarios empotrados, de los que actualmente carecen, ya que las pertenencias se vienen guardando en taquillas, cajas estancas y maletas «y eso no es digno, por eso hay que dar ese paso de albergue a hogar», resalta el coordinador, quien precisamente recuerda que en los inicios cuando se construyó el centro en la década de los ochenta funcionaba como lugar de paso en el que los usuarios tenían estancias cortas de apenas días.
Música que sube el ánimo
El centro de pernocta de Cáritas de Elche repitió este viernes su velada solidaria de bienvenida al verano dirigida a personas sin hogar. El encuentro, impulsado por el centro diocesano y el cantautor ilicitano Noguera pretendía dar protagonismo a las personas sin hogar que en muchas ocasiones quedan excluidas de las actividades estivales y que gracias a la iniciativa disfrutaron de música en directo con la participación también de los artistas Jesús Piñol, Jovi Leal, José Antonio Soriano, Andrés Flores, Paco Manchón, Alejandro Rodríguez, Juanjo Rodríguez y Olga Carbonell.
En la actualidad ha cambiado esa forma de atención ya que una buena parte de las 40 personas atendidas tienen una situación cronificada y llegan a estar meses y alguno años en el itinerario de Cáritas desde donde tratan de impulsar la autonomía para que encuentren una vivienda y trabajo.
«Llevamos como diez años queriendo hacer las obras porque además el centro mejora en ese proceso de intervención y para trabajar más intensivamente con estos perfiles», apunta Víctor Mellado, director de Cáritas Diocesana Alicante. El responsable entiende que esta mejora es más urgente ahora al lograr que la atención sea 24 horas en cuanto a estancias y actividades, con lo que requieren instalaciones preparadas.

Las habitaciones asegurarán la privacidad con la reforma, dejando atrás la apariencia de albergue / AXEL ALVAREZ
Por otro lado explican desde la entidad que la remodelación no repercutiría en la actividad diaria ya que las pretensiones es que los usuarios puedan realojarse en otra planta mientras duren los trabajos, o desplazarse temporalmente a los pisos tutelados, que están destinados para personas con las que se ha trabajado para que ganen en autonomía.
En el aire desde hace 3 años el centro de baja exigencia
Tres años y medio después de que el anterior Ejecutivo de PSOE y Compromís anunciase el centro de baja exigencia para personas sin hogar en Elche, aquel proyecto a tres bandas entre el Ayuntamiento, Cáritas y la Generalitat está estancado y sin visos de que sea una realidad en el corto ni medio plazo. El último paso se dio en febrero de 2024, con PP y Vox ya en el gobierno, cuando el Ayuntamiento firmó con la institución benéfica un convenio de cesión de 700 metros cuadrados para la construcción del edificio, aunque faltaba entonces por desbloquear una parte de terreno privado para ejecutar esta infraestructura, que, como entonces se explicó, permitiría a personas sintecho dormir en una cama, tomar algo caliente, darse una ducha por la mañana y marcharse ya que el centro actual de pernocta no tiene plazas disponibles.
Pisos tutelados
En la actualidad dos de las seis viviendas están ocupadas por un matrimonio y por una madre con su hijo, mientras que otros dos fueron cedidos al Ayuntamiento ante la situación de emergencia con el desalojo del bloque 8 de San Antón, y siguen habitados, con lo que sólo les quedan dos disponibles. Aún y así, explican desde Cáritas que llegado el momento podrían necesitar esos dos inmuebles para derivar allí a las personas que pernoctan en la institución.
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