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¿Un pleno, un mitin, un patio de colegio o un esperpento en Elche?

Las mociones sobre el cupo catalán y la amnistía tensan una sesión en la que todos los grupos aprueban por unanimidad pedir al Consell más celeridad con las obras de la carretera de Santa Pola

El pleno del mes de julio celebrado este lunes.

El pleno del mes de julio celebrado este lunes. / ÁXEL ÁLVAREZ

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María Pomares

María Pomares

Nos vamos a despedir bien”. Las palabras las pronunciaba este lunes, ya en la recta final de la sesión, la presidenta del pleno, Irene Ruiz, a la sazón, concejala del PP de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Elche. En su caso, posiblemente definía la desesperación de tener la sensación de estar más ante un patio de colegio que arbitrando un pleno; para el espectador no queda muy claro si por momentos era un mitin, por momentos un esperpento. Desde luego, debate de altura, poco, con menos argumentos y contraargumentos. A lo más que se llegó, al y tú más, la autocomplacencia, la sobreactuación, las pataletas, y algún comentario de muy mal gusto, en el marco, además, de una sesión que, por momentos, pareció un plató con tertulianos de televisión en la que no se hacía otra cosa que replicar con el argumentario del partido de turno, pese a que hubo mociones como las de la estrategia vertido cero para la reutilización de aguas depuradas en el Camp d’Elx de Compromís o la del PSOE que pedía al Consell que se retomen con urgencia las obras de la carretera de Santa Pola que salieron por unanimidad.

Aurora Rodil, Pablo Ruz y Claudio Guilabert, en el pleno del mes de julio celebrado este lunes.

Aurora Rodil, Pablo Ruz y Claudio Guilabert, en el pleno del mes de julio celebrado este lunes. / ÁXEL ÁLVAREZ

Hacienda

Los dos puntos con las modificaciones presupuestarias, las número 20 y 21, eran un buen aperitivo de lo que estaba por venir. La concejal socialista Patricia Macià le recriminaba al vicealcalde y edil de Estrategia Urbana, Francisco Soler, que la ciudadanía tuviera que enterarse del baile en las partidas de las cuentas municipales por la oposición, lo que le llevó a hablar de la “nefasta gestión” del bipartito de PP y Vox, y a denunciar públicamente que esos expedientes no los había firmado el responsable municipal de Hacienda, sino el alcalde, Pablo Ruz, deslizando que Vox pudo haber frenado algunos incrementos dirigidos a Protocolo y Educación. “Uno de los problemas es Pablo Ruz y el descontrol en el gasto; el otro, su incapacidad para dirigir la Concejalía de Hacienda”, defendió Macià. “Váysase, señor Soler, váyase. Esto no es lo suyo, esto le viene muy grande”, añadió, enseñándole la puerta de salida al concejal del PP, en la línea de lo que ya había hecho la semana pasada en la Comisión de Hacienda. Soler entró al trapo, y lo hizo alegando que “tenemos que intervenir, aunque esto aburra a todos los ilicitanos, porque es una sesión más en la que esta persona -en alusión a Patricia Macià- busca el momento de gloria”, amonestándole, de paso, porque durante cuatro años -los que estuvo al frente de Hacienda en el Ejecutivo de PSOE y Compromís- no hiciera nada, además, “sin reglas fiscales”. Lo de aburrir, de facto, lo debía compartir algún compañero de Corporación más, porque fueron varios los que lanzaron algún que otro bostezo a lo largo de la sesión. Soler le lanzó eso, y subrayó que el Gobierno central lleva tres años sin aprobar presupuestos. “Es una falta de respeto al pleno decir que esto es aburrido. Si le aburre, váyase”, le contestó la socialista, que le recordó que, mientras su equipo había dejado unas cuentas saneadas, el bipartito había acabado 2024 con un agujero de 8,5 millones. “Unos trabajadores nos preguntaron si las nóminas estaban aseguradas”, sostuvo Macià, cuestionando si el pago a la plantilla estaba garantizado. “La gente ya no se fía de ustedes”, agregó. “Tenga respeto y no lance bulos”, le respondió Soler.

La bancada de la izquierda, en el pleno del mes de julio celebrado este lunes.

La bancada de la izquierda, en el pleno del mes de julio celebrado este lunes. / Áxel Álvarez

Carretera de Santa Pola

Ni siquiera cuando llegó la moción del PSOE para pedir que se retomen las obras de la carretera de Santa Pola hubo tregua, aunque todos los grupos votaron a favor. La izquierda le reprobó al PP que todo lo que había prometido el hoy jefe del Consell, Carlos Mazón, estaba paralizado; Pablo Ruz mantuvo que en los ocho años de gobiernos de izquierdas no se había hecho nada y, a partir de ahí, unos y otros se enzarzaron con la Ronda Sur, Las Clarisas, el TRAM, el bloque quirúrgico del Hospital General, el centro de salud de Travalón, o la deuda de 43 millones de los terrenos de la UMH “perdonada” por el PP. Ahora bien, Ruz se mostró especialmente combativo con la portavoz de Compromís, Esther Díez, con varias alusiones a su reciente maternidad y su regreso presencial al pleno. Incluso trató de dejarle en evidencia a cuenta del trasvase por lo que había dicho en el punto del vertido cero: “Después de decir que la culpa del hachazo al travase es de Ayuso, encantados de que se incorpore al pleno, pero lo de hoy no tiene nombre”, le dijo el alcalde. Mientras el portavoz municipal socialista, Héctor Díez, siguió insistiendo en el argumento de su compañera Patricia Macià de que los de Pablo Ruz “no son de fiar”.

En clave nacional

Sin embargo, el punto culminante, para mal, llegó con la moción del PP para rechazar la cesión de la Hacienda a Cataluña y la de Vox contra la amnistía, en la que se hablaba de “traición, unidad nacional y dignidad del Estado de Derecho”. El propio alcalde, en la propuesta de su grupo, manifestó que “hablar de esto es hablar de Elche”, con el matiz que era una cuestión que ya se había abordado hace ahora justo un año, aunque al menos en esta ocasión en un pleno ordinario, porque en agosto de 2024 se hizo una sesión extraordinaria. El problema es que luego se habló bastante poco de Elche, porque todo se enredó con el caso Cristóbal Montoro, el caso Koldo y Ábalos o Tito Berni, y, de pasada, con la infrafinanciación que sufre la Comunidad Valenciana o el dumping fiscal entre autonomías. “Elija entre ser un hombre de partido o el alcalde de Elche”, apuntó dirigiéndose Esther Díez al alcalde, parafraseando lo que aseguró que le había dicho un joven.

Amnistía

Más encendido si cabe fue el debate de la moción de Vox, en la que la portavoz de la formación ultraconservadora, Aurora Rodil, pidió la marcha del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que tildó del “mayor cáncer de este país”. Un punto en el que el concejal del PP José Claudio Guilabert defendió que “traer mociones que hablen de cuestiones de Estado es importante porque de eso depende una buena gestión municipal”, aunque parecía más que el objetivo era airear las vergüenzas del contrario y, sobre todo, del portavoz socialista. En este sentido, le afeó a Héctor Díez que esté supeditado al secretario general de los socialistas ilicitanos, Alejandro Soler, y no se plante como, sin ir más lejos, el presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page. Ahora bien, también tuvo para Esther Díez, a la que le dijo que “viene aquí de pseudopija”. Posteriormente, en el apartado de ruegos, la líder de la formación valencianista pediría que “dejen de hacer referencia a mi aspecto físico”, y añadiría que “entiendo que mis discursos sean incómodos, pero no necesito ataques personales para defender mis argumentos con vehemencia”.

Limpieza

La cuadratura del círculo llegó en el turno de preguntas de los partidos. Varios ediles socialistas tomaron la palabra para denunciar problemas de limpieza en zonas como el entorno de La Llotja o la avenida de la Libertad. El alcalde alegó que la contrata se había firmado con el PSOE en el Gobierno local y que trasladar esas quejas suponían un ataque hacia la empresa y, en particular, hacia los trabajadores, llegando a tachar esas denuncias trasladadas por los socialistas de “irresponsabilidad”, y obviando que la Administración local debe fiscalizar la labor que hacen las contratas, al margen de con qué ejecutivo se firmó el contrato. De por medio, Rodil había dejado caer que para el próximo curso político quería cambiarse al otro lado de la mesa de presidencia para estar alejada de la bancada de la izquierda. “Todo el pleno escuchando a esta gente que no hace nada útil me enoja”, afirmó. También denunciaron desde Vox que, por culpa del PSOE, y así lo hicieron constar en un comunicado, se había rechazado una declaración institucional en homenaje a Miguel Ángel Blanco y a las víctimas del terrorismo, algo que los socialistas negaron.

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