Escalones que hacen que sea una odisea salir a la calle en Elche
Francisco, de 72 años, lleva más de un año esperando las obras de un elevador eléctrico que no llegan y narra lo insufrible que es el proceso de bajar escaleras para salir a la calle con su hijo en silla de ruedas

La odisea para sacar a la calle a su hijo en silla de ruedas de un vecino de Elche / Áxel Álvarez
Son las ocho de la mañana y Francisco ya está preparado para un nuevo día, que empieza con el pie torcido. A las 9.30 horas tiene que llevar a su hijo, que va en silla de ruedas por una atrofia muscular, a una de las cinco pruebas médicas programadas en el hospital y centros de salud en cuestión de días. Sabe de antemano la odisea que le espera para lograr cruzar el umbral de la calle en Elche.
Aunque su bloque de pisos, en la calle Capitán Gaspar Ortiz, en el Sector V, tiene ascensor, el problema llega cuando tiene que bajar los nueve escalones que conducen de la entreplanta al rellano. No le quedan muchas más opciones que coger a pulso a su hijo, que pesa más de 70 kilos, o recurrir, como le pasa casi siempre, a la ayuda de vecinos, amigos o de técnicos de ambulancias para que entre varios puedan levantar la silla. «Hace un tiempo lo tenía algo más fácil pero ahora tengo 72 años y ya me cuesta mucho, sólo la silla es un incordio porque pesa muchísimo».
Apoyos
Este vecino, presidente además de la comunidad de propietarios, narra que, después de más de un año buscando el apoyo de la mayoría de los propietarios para instalar un elevador que les facilite su día a día, se encuentra ahora con que, tras haberse aprobado el gasto y haber pedido un préstamo para ejecutar la obra, esta actuación está atascada.
El residente cuenta al diario que, después de un año esperando esta inversión, la empresa que contrató la comunidad para suministrar la plataforma elevadora finalmente inició los trabajos y hasta la fecha no ha podido completar la instalación porque la compañía eléctrica no ejecuta las conducciones necesarias. Sin el cableado no puede implantarse el sistema de accesibilidad universal que permite mover automáticamente a una persona desde la primera hasta la última escalera.
"Apenas podemos salir"
El residente lamenta que esta situación les está afectando a nivel personal y emocional porque apenas pueden salir de casa como cualquier persona a hacer algo tan mundano como pasear para estirar las piernas y despejarse, ya que se cuidan mucho de salir si no es extremadamente necesario por una citación médica, teniendo en cuenta que su mujer, de 81 años, también tiene movilidad reducida tras haberse sometido a una operación y necesita el elevador.
Aunque llevan arrastrando esta situación desde que viven en el inmueble, notan que el hacerse mayores, como le pasa a parte del vecindario, les está impactando de lleno porque a veces se sienten en una cárcel en su propia casa al pensarse muy y mucho cuando salir, en concreto esta familia, que pese a que están lidiando con las barreras arquitectónicas que siguen existiendo en la vía pública desde que su hijo tenía diez años, ahora se topan con que lo hasta hace unos años no era tan complicado con la vejez se les hace un mundo y les apena no poder compartir más tiempo con su hijo en la calle y que él pueda disfrutar más de estar al aire libre.

Este vecino del Sector V muestra donde se instalaría el elevador que llevan esperando más de un año / AXEL ALVAREZ
Cifras
Se calcula que en Elche hay unos 4.000 inmuebles en mal estado y unos 15.000 que no son accesibles para personas con diversidad funcional y mayores que necesitan un ascensor, con los casos más acuciantes en barrios como Carrús, Altabix o El Pla. El 4% de las personas con movilidad reducida no salen nunca de casa y si hablamos de quienes se pasan muchos días encerrados en el hogar el porcentaje se llega a elevar hasta el 42%, siendo uno de los principales motivos la falta de adaptación del edificio. En este sentido, el 33% considera que si su edificio estuviera más adaptado saldría más de casa, un porcentaje que se duplica en edificios que no tienen ascensor, según traslada un estudio de la Fundación Mutua de Propietarios.
Se calcula que en la provincia de Alicante un 18% de viviendas no dispone de ascensor y que un 22% de los usuarios han tenido que cambiar de residencia por estos problemas de accesibilidad. Luego se da el caso de que seis de cada diez edificios tienen escalones antes de llegar al portal, pero sólo el 28% de los bloques de pisos cuenta con una rampa y sólo el 4% existe un elevador eléctrico vertical. De igual modo, un 78% de los encuestados confirman que el principal elemento que genera una dificultad para desenvolverse en el edificio son las escaleras, por delante de lo que serían los accesos a los inmuebles o zonas comunes como los garajes.
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