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Arrestan en el aeropuerto Alicante-Elche una estafadora que suplantó a una empleada de banco

La mujer, de 27 años, viajaba desde Irlanda a la provincia y en los controles se detectó que tenía una orden internacional de busca y captura

Vigilancia policial en el aeropuerto Alicante-Elche

Vigilancia policial en el aeropuerto Alicante-Elche / INFORMACIÓN

M. Alarcón

M. Alarcón

Cogió un vuelo desde Irlanda a la Costa Blanca, al aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández, sin saber que a su llegada la estaría esperando el Cuerpo Nacional de Policía para proceder a su detención, poniendo así fin a dos años de búsqueda por la Interpol. Es polaca, tiene 27 años y ahora se enfrenta a penas de ocho años de prisión por un delito de estafa. La Audiencia Nacional se hará cargo ahora del cumplimiento de la Orden Europea de Detención para Extradición (OEDE) que fue dictada por las autoridades de su país.

La arrestada fue detenida tras recibir los agentes encargados de la inspección y control de entrada de pasajeros del aeropuerto Alicante-Elche la información de que en un vuelo procedente de Irlanda, a una pasajera le constaba una Orden Europea de Detención por parte de Polonia. La mujer viajaba sin sospechar que iba a ser arrestada porque el vuelo carece de controles al ser entre dos aeropuertos firmantes del Acuerdo Schengen. Una vez tomó tierra el avión, los agentes comprobaron en las bases de datos policiales y confirmaron que la orden se encontraba vigente desde septiembre de 2023, por lo que llevaron a cabo su detención. Habían acabado 25 meses de búsqueda.

El arresto de la fugitiva se realizó tras aterrizar en el aeropuerto

El arresto de la fugitiva se realizó tras aterrizar en el aeropuerto / Áxel Álvarez

Euros

Los hechos por los que era buscada fueron cometidos en el año 2022, en el municipio polaco de Poraz. "La fugitiva -explica el Ministerio del Interior en una nota-, con el fin de obtener un beneficio económico, engañó, junto con otras personas, a un tercero haciéndose pasar por trabajadores de un banco en el que la víctima tenía depositado su dinero". Según las diligencias policiales, tras hacerle creer que su cuenta había sido robada, le convencieron para algo más inverosímil: para asegurar su dinero debía transferirlo a otra cuenta. Evidentemente, la víctima no sabía que autorizando la transacción estaba regalando su dinero a los estafadores, que eran los titulares de la cuenta. En concreto, 25.400 zloty polaco, al cambio algo más de 108.000 euros, "hechos por los que se enfrenta a una pena máxima de ocho años de privación de libertad".

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