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El centro financiero de Elche se desmorona

La Plaça de Baix dice adiós a la sede del Banco Santander y ya sólo quedan dos representantes del sector

Varios operarios quitan los últimos carteles del Banco Santander en la Plaça de Baix de Elche

Varios operarios quitan los últimos carteles del Banco Santander en la Plaça de Baix de Elche / INFORMACIÓN

V. L. Deltell

V. L. Deltell

El corazón financiero de Elche late cada vez con menos fuerza. La pasada semana, los operarios del Banco Santander desmontaban los rótulos rojos y el emblema de la entidad de la familia Botín en la Plaça de Baix, poniendo fin a más de dos décadas de presencia en el epicentro económico y simbólico de la ciudad. En el escaparate, un cartel con letras grandes anunciaba un cambio de escenario: “¡Nos mudamos!”. El tono, jovial, contrastaba con el trasfondo del mensaje. La oficina no reabrirá en un nuevo local, sino que sus empleados se trasladan a una sucursal ya existente, en la calle Reina Victoria, número 13.

El pasado viernes 17 de octubre fue el último día de actividad del Santander frente al Ayuntamiento. Desde entonces, cada vez que el primer edil, Pablo Ruz, se asome al balcón de Alcaldía lo que encontrará será un local vacío, testigo silencioso del declive del que fue, durante más de un siglo, el eje financiero de la ciudad.

Cartel de aviso a clientes sobre el cierre de la oficina del Banco Santander en la Plaça de Baix de Elche y su nueva ubicación

Cartel de aviso a clientes sobre el cierre de la oficina del Banco Santander en la Plaça de Baix de Elche y su nueva ubicación / INFORMACIÓN

Con esta marcha, la Plaça de Baix se queda con sólo dos entidades bancarias: el Banco Sabadell, heredero de la histórica CAM, y Cajamar Caja Rural, continuadora de la antigua Caja de Elche.

Fuentes oficiales del Banco Santander exponían ante INFORMACIÓN que el cierre se debe a que “estamos cambiando la manera de servir a nuestros clientes. Los usuarios cambian, cada vez hacen más operaciones por medio de los canales digitales y nosotros nos adaptamos. Nuestras sucursales están dejando de ser lugares en los que hacer gestiones administrativas para convertirse en centros de atención personalizada, donde nuestros profesionales cuentan con las herramientas y el tiempo necesario para aportar valor real a los clientes que necesitan de su asesoramiento experto. Por eso, estamos concentrando algunas oficinas en otras más cercanas y más grandes”.

Operarios retiraban hace unos días los carteles del Banco Santander de la Plaça de Baix en Elche

Operarios retiraban hace unos días los carteles del Banco Santander de la Plaça de Baix en Elche / INFORMACIÓN

“Ejemplo de esa transformación en la forma en la que nos relacionamos con nuestros clientes y no clientes son los Work Café, de los que ya casi tenemos un centenar en España. Banco Santander apuesta así por la creación de espacios que responden, cada vez de manera más precisa y eficiente, a las necesidades surgidas a partir de los cambios de hábitos de los consumidores y de la sociedad en general, combinando en un único lugar la prestación de servicios bancarios, espacios de encuentro y cowork y el mejor café de especialidad”, añaden, dejando claro que no se trata de una decisión concreta para Elche sino una política general de la entidad de ahorro.

Una plaza con historia bancaria

La desaparición del Santander en el corazón de Elche es el último capítulo de una larga lista de cierres que han ido desdibujando la identidad financiera de la Plaça de Baix. En 2021, el BBVA bajó la persiana de su oficina histórica frente al Ayuntamiento, poniendo fin a más de cuarenta años de actividad en ese enclave. La entidad trasladó a sus clientes a la avenida de la Comunitat Valenciana. Aquella clausura dejó libre uno de los locales más codiciados del centro, donde el Ayuntamiento permite la instalación de terrazas. Hoy, el espacio acoge la sede de la Universidad Miguel Hernández (UMH) en la ciudad, símbolo del cambio de uso que ha experimentado la plaza: de centro financiero a enclave de servicios y restauración.

Banco Español de Crédito en los años 70 en la Plaça de Baix de Elche

Banco Español de Crédito en los años 70 en la Plaça de Baix de Elche / INFORMACIÓN

Pero la historia de los bancos en la Plaça de Baix se remonta mucho más atrás. Donde ahora estaba el Santander tuvo su sede durante años el Banco Central, una de las entidades más relevantes de la España del siglo XX. En el edificio contiguo, donde actualmente se encuentra una perfumería, se ubicó el Banco Vizcaya, que acabaría fusionándose con el Banco de Bilbao para formar el BBV, y más tarde el BBVA tras la integración con Argentaria.

También el Banesto tuvo su protagonismo en la plaza. Durante años, su oficina estuvo en el local que posteriormente ocupó el BBVA, aunque antes del cierre definitivo la entidad se trasladó a la calle Doctor Caro, ya en los últimos años previos a su absorción por el Santander.

Caja de Elche en la Plaça de Baix de Elche, que después fue la Caja Rural

Caja de Elche en la Plaça de Baix de Elche, que después fue la Caja Rural / INFORMACIÓN

Y no puede olvidarse la Caja de Elche, que inauguró su sede en la Plaça de Baix en 1989. Aquella entidad de raíces locales acabaría integrándose en Cajamar Caja Rural, que hoy mantiene la bandera del cooperativismo financiero en el mismo edificio, uno de los pocos supervivientes de la era dorada bancaria del centro histórico.

Por su parte, el Banco Sabadell ocupa la que fue la sede principal de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), heredera de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia y, más atrás en el tiempo, de la Caja de Ahorros de Nuestra Señora de los Dolores. Es, junto con Cajamar, uno de los dos últimos representantes de un sector que llegó a dominar todos los bajos comerciales de la plaza.

De eje financiero a escaparate comercial

Hasta hace apenas dos décadas, la Plaça de Baix era algo así como el “Wall Street ilicitano”. Allí se cruzaban los directores de sucursal, se firmaban hipotecas y se abrían libretas de ahorro. Hoy, los locales que antaño albergaron oficinas bancarias se transforman en restaurantes, tiendas o espacios institucionales.

El proceso, iniciado con la digitalización y acelerado por los ERE del sector, ha ido vaciando progresivamente las calles del casco histórico. En los últimos años, según los datos del sector, una docena de oficinas bancarias han cerrado en Elche, mientras que las entidades concentran su actividad en menos puntos y apuestan por la atención digital.

La Plaça de Baix, que fue símbolo de poder financiero y punto de referencia para generaciones de ilicitanos, se enfrenta ahora a una nueva etapa. Lo que antes eran colas ante los mostradores de los bancos, hoy son terrazas repletas de comensales. Y aunque la plaza conserva su vitalidad urbana, ha perdido ese carácter de centro de decisiones económicas que la definió durante gran parte del siglo XX.

El cierre del Santander no sólo vacía un local más: marca el anunciado fin de una era. El de la Plaça de Baix como corazón financiero de Elche.

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