Medio Ambiente
El viaje oculto del plástico entre el vertedero de Elche y El Clot
Las garcillas que se alimentan en el vertedero de Elche trasladan residuos plásticos hasta el Clot de Galvany, a más de 20 kilómetros de distancia. Un estudio de la UMH revela cómo estas aves actúan, sin saberlo, como vectores de contaminación que ponen en riesgo a especies amenazadas como la cerceta o la malvasía.

Una malvasía cabeciblanca del Clot de Galvany con una goma en el pico / INFORMACIÓN
Un estudio liderado por el investigador de la Universidad Miguel Hernández (UMH) Juan Manuel Pérez García ha revelado un fenómeno tan sorprendente como preocupante: las garcillas que se alimentan en el vertedero de Elche están actuando como transportadoras involuntarias de plástico hasta los humedales del Clot de Galvany, situados a más de 20 kilómetros. Y el efecto de estos plásticos está afectando directamente a otras aves acuáticas, algunas de ellas en peligro de extinción como la cerceta pardilla o la malvasía cabeciblanca.
Estas aves, de dieta principalmente insectívora, acuden al vertedero atraídas por la abundancia de cucarachas, moscas y pequeños invertebrados, pero confunden las gomas elásticas con lombrices y las ingieren. «No pueden digerirlas y las vomitan en sus dormideros, situados en islas de taray y carrizo dentro de humedales como el Clot de Galvany», explica Pérez García.

Vómito de una de las aves con gomas y plásticos en el Clot de Galvany de Elche / INFORMACIÓN
Para realizar el seguimiento de lo que está ocurriendo, el equipo de investigación de la UMH ha instalado bandejas bajo los dormideros para recoger las llamadas egagrópilas (vómitos de las garcillas) y analizar su composición. Los resultados muestran una alta concentración de plásticos, vidrios y gomas elásticas, procedentes casi en su totalidad del vertedero ilicitano. Los emisores GPS colocados en varias aves confirmaron que los desplazamientos se producen de forma regular entre ambos espacios.
Peligro invisible
Las consecuencias de este ciclo son graves para otras aves acuáticas del humedal. Los patos, cercetas y malvasías confunden las gomas depositadas en el agua con alimento y acaban enredadas en sus picos y cabezas, lo que les impide alimentarse con normalidad. «Hemos visto ejemplares débiles, desnutridos e incluso muertos, especialmente entre las malvasías cabeciblancas y las cercetas pardillas», asegura el investigador.

Una de las aves con una goma en el pico de las que ha detectado la UMH de Elche en su estudio en el Clot de Galvany / INFORMACIÓN
Se trata de dos especies catalogadas en peligro de extinción, cuya supervivencia se ve amenazada por una cadena de impactos originada a kilómetros de distancia. «Es un ejemplo claro de cómo un problema localizado en el vertedero acaba trasladándose a un espacio natural protegido», añade Pérez García, quien insiste en la necesidad de mejorar la gestión de residuos y reducir el plástico de un solo uso.
El proyecto se enmarca en las líneas de trabajo de investigación en ecología y conservación que la UMH desarrolla en el Clot con el apoyo de Aigües d’Elx, dentro de su programa de colaboración con el Ayuntamiento de Elche. El paraje, que este año cumple 20 años como laboratorio ambiental, permite abordar en campo real los efectos de la actividad humana sobre la fauna.
Resultados presentados en jornadas
Los resultados de esta investigación fueron presentados en las jornadas universitarias celebradas recientemente, en las que los alumnos de último curso del Grado en Ciencias Ambientales realizaron prácticas en el Clot. Las sesiones incluyeron demostraciones sobre técnicas de observación, toma de muestras y educación ambiental, destacando el valor de la colaboración entre universidad, administraciones y entidades gestoras para la protección del medio natural.

Una de las garcillas marcadas en el estudio de la UMH de Elche en el Clot de Galvany / INFORMACIÓN
La investigación sobre las garcillas y su papel como transportadoras involuntarias de plásticos ha abierto esta nueva línea de estudio sobre la interconexión entre los ecosistemas urbanos y naturales. El fenómeno demuestra que los impactos derivados de la actividad humana pueden desplazarse kilómetros más allá de su origen y manifestarse en espacios teóricamente protegidos, como los humedales del Clot de Galvany.
El equipo de la Universidad Miguel Hernández (UMH) ha constatado que estos movimientos no son esporádicos, sino parte de una rutina ecológica establecida. Las garcillas encuentran en el vertedero una fuente de alimento constante, pero a cambio incorporan residuos a su ciclo biológico. Los materiales no digeribles, especialmente gomas elásticas y pequeños fragmentos de plástico, acaban depositados en los lugares de descanso nocturno de las aves, generando una contaminación secundaria en los humedales.
Afección a especies en peligro
El estudio revela un proceso complejo en el que una fuente de residuos aparentemente controlada termina afectando a especies amenazadas. Las cercetas pardillas y las malvasías cabeciblancas, que comparten hábitat con las garcillas, confunden las gomas flotantes con alimento. Muchas acaban con estos materiales enredados en el pico o el cuello, lo que les impide alimentarse con normalidad. Los investigadores han documentado casos de individuos debilitados y muertes por inanición, especialmente entre las malvasías jóvenes.

Exposición de los problemas que causa el vertedero en el Clot de Galvany durante una jornada en su aula de la naturaleza / INFORMACIÓN
Este hallazgo pone de manifiesto que la contaminación no siempre se desplaza por vías obvias. En este caso, no llega al humedal a través del viento o el agua, sino mediante un vector biológico: las propias aves. Se trata de un mecanismo poco estudiado que podría estar reproduciéndose en otros puntos del litoral mediterráneo, donde la proximidad entre vertederos y zonas húmedas es frecuente.
A partir de esta observación, el equipo ha planteado una reflexión más amplia sobre la gestión ambiental. El concepto de «espacio natural protegido» pierde eficacia si no se controlan las fuentes de impacto del entorno urbano y agrícola. Los residuos ligeros —gomas, plásticos, envoltorios— pueden escapar fácilmente de las zonas de tratamiento y reintroducirse en la red ecológica a través de mecanismos tan inesperados como el comportamiento alimentario de una especie oportunista. n
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