Artesanía
La última revolución del placer se fabrica en madera y en Elche
El artesano ilicitano Javier Gázquez ha encontrado una forma singular de unir arte y placer: a través de «Ay mare!», su proyecto de vibradores de madera tallados a mano, que reivindica el diseño artesanal, la educación sexual consciente y la libertad del cuerpo

El carpintero del placer de Elche / Áxel Álvarez
En el mundo de la artesanía erótica, el artista ilicitano Javier Gázquez trata de encontrar un hueco singular: tallando vibradores de madera que combinan diseño, funcionalidad y arte. A través de su proyecto Grupo Ay mare!, este emprendedor ofrece productos exclusivos, de fabricación artesanal y con un enfoque consciente del placer, que van más allá de la mera provocación.
El proyecto de Gázquez nació de una experiencia casual que combinaba creatividad y observación. Durante una celebración en Almería, «Eva -su pareja- recibió un péndulo de madera, tallado en una sola pieza, que recordaba a un pene», relata el tallista, y esa imagen se le quedó resonando en la cabeza. Dado que ya trabajaba la madera -haciendo bastones y otras figuras- decidió investigar si existían dildos de este material y...
Dildos de madera hace decenas de miles de años
«¡Existían! Hasta con 30.000 años de antigüedad. En yacimientos arqueológicos y en el museo del sexo de Barcelona. Busqué empresas en España y encontré solo una catalana que fabricaba un modelo». Gázquez lo vió: adaptaría las técnicas de tallado y esculpido que usaba en bastones para crear piezas únicas con diversas formas y tamaños.

Gázquez ya ha tallado a mano más de 200 piezas de madera que están listas para su venta. / Áxel Álvarez
Los primeros 15 ejemplares fueron probados por personas de confianza, con resultados positivos. A partir de ahí surgió la marca Ay mare!, cuyo objetivo es «generar disfrute, exploración y crecimiento personal a través del uso de nuestros productos».
Diseño único y personalizado
Cada pieza es única: «Cuando miro la madera, miro la veta, tengo siempre el trozo que voy a trabajar enfrente mío y es lo que la madera me pide o me inspira». La inspiración también proviene de las experiencias de quienes los utilizan: algunas mujeres «sugieren modificaciones para aumentar el placer, ajustando el relieve o la espiral que provoca sensaciones diferentes al girar el dildo, mientras otras buscan formas más estéticas o funcionales».

El artesano con una de sus creaciones más explícita / Áxel Álvarez / AXEL ALVAREZ
El proyecto contempla distintos tamaños y grosores, en un reflejo de la diversidad natural del cuerpo humano. «Igual que hay penes grandes o pequeños, hay vaginas distintas. Pensamos en formatos largos, cortos, gruesos y delgados, según la función o el gusto visual», asegura el artesano.
En cuanto a materiales, utiliza haya, eucalipto y castaño, aunque actualmente se inclina por el primero porque «es muy resistente, con crecimiento lento, veta fina y fácil de trabajar. Permite crear formas rápidamente, sin el desgaste constante de las cuchillas que exige el castaño», explica.
Seguridad e higiene
Para garantizar la seguridad, los consoladores reciben imprimación siguiendo normativas francesas de juguetes de madera y utensilios alimentarios, asegurando que no sean tóxicos, no produzcan alergias ni se deterioren causando lesiones. Cada pieza es única, no existen dos iguales, como ocurre con sus bastones tallados.

Algunos dildos ya acabados y empaquetados y otros que todavía están en proceso / Áxel Álvarez
Aunque el proyecto es todavía pequeño, los productos se han difundido de manera orgánica. Se realizaron pruebas en sex-shops de España, así como ventas directas a amigos y conocidos. «Cada pieza es tanto para mujeres como para hombres, sin prejuicios: Cada uno es dueño de su cuerpo y a todo hay libertad», subraya Gázquez.
Hasta ahora, el artista ha fabricado cerca de 200 vibradores, todos con un toque artístico individual. Su éxito reside en la combinación de diseño, técnica artesanal, funcionalidad y valor educativo. Con su iniciativa, Javier Gázquez ha logrado unir arte, educación y placer de forma inédita, demostrando que incluso en la sexualidad la madera puede ser un instrumento de disfrute.
Bastones, su primer trabajo como tallador
La pasión por la madera de Gázquez no se limita al erotismo. Sus bastones son resultado de un accidente de bicicleta en 2019, cuando decidió tallarse su propio apoyo tras romperse cuatro huesos. «Salí con bastón y la gente comenzó a elogiarlo. A partir de ahí, desarrollé técnicas que luego trasladé a los consoladores», cuenta. Sus bastones son artísticos, retorcidos y con detalles complejos.

El artesano de Elche talla los dildos a partir de varas de madera de haya / Áxel Álvarez
Además de los productos, Gázquez y Eva han desarrollado libros «de sexualidad consciente pensados para promover un disfrute responsable y reflexivo. El primero introduce al sexo tántrico, ambiente y cuentos ilustrativos; el segundo profundiza en neurociencia y drogas endógenas. Estamos trabajando un tercero sobre psicología para superar traumas o bloqueos», explica. «El enfoque no busca pornografía ni entretenimiento superficial, sino un acercamiento educativo, seguro y personal a la sexualidad», concluye el artista. ilicitano. n
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