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El bipartito de Elche reacciona a las quejas por robos en San Antón y atornilla las ventanas del bloque 8 desalojado

PP y Vox dicen que la Policía Local ha realizado 600 vigilancias en la zona y que no constan incidencias desde que se declaró en ruina el edificio, mientras los propietarios alertan que los saqueos empezaron hace meses

Brigadas municipales condenan las ventanas del bloque 8 del barrio San Antón de Elche para prevenir de robos

Brigadas municipales condenan las ventanas del bloque 8 del barrio San Antón de Elche para prevenir de robos / INFORMACIÓN

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J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

El equipo de gobierno de PP y Vox en Elche blinda frente a robos el edificio 8 de San Antón que fue desalojado en abril por riesgo de derrumbe. El Ayuntamiento ha tomado esta determinación siguiendo una petición vecinal que residentes llevan meses reclamando para que se impidiese a nadie ajeno a las propiedades cualquier acceso a las viviendas. Y es que los inquilinos de estos pisos aseguran que desde hace aproximadamentre dos meses a esta parte vienen detectando cómo jóvenes se colaban al edificio trepando a las segundas plantas a través de escaleras para saquear lo que aún queda del mobiliario y pertenencias personales que los bomberos no pudieron rescatar en mayo días después de aquella tormentosa noche a partir de la cuál 60 familias tuvieron que ser realojadas sin visos de una solución en el corto plazo.

Los portales eran los únicos accesos que el Ayuntamiento tapió cuando se vio el peligro de colapso, e incluso sobre ellos rezan mensajes llamando al alcalde a la acción. Hasta la fecha no se había puesto solución a la posible entrada por balcones y ventanales, de ahí que los vecinos urgieran también el tapiado de las galerías y puntos de entrada superiores.

Cerrado y atornillado sin tapiar

Si bien, el Ayuntamiento comunicó este mismo jueves que en lugar del tapiado han comenzado unos trabajos de cerrado y atornillado de ventanas para condenar las piezas móviles. Como se podía apreciar hasta la llegada de las brigadas municipales, que se sirvieron de la ayuda de elevadores, la mayoría de persianas han estado todo este tiempo levantadas y había ventanas sin cristal. En este caso los operarios están instalando cerramientos que se adapten a la infraestructura con tal de minimizar las posibilidades de que alguien entre a robar y calmar a una parte de los residentes que incluso se habían organizado para hacer guardias para evitar cualquier situación extraña.

Un operario trata de asegurar uno de los balcones del bloque 8 para que nadie entre.

Un operario trata de asegurar uno de los balcones del bloque 8 para que nadie entre. / INFORMACIÓN

Más vigilancia

Por otra parte, desde el Ejecutivo local insisten en que desde el 14 de mayo se viene prestando una vigilancia especial en el barrio ante la declaración en ruina del edificio y que desde quese intensificó el dispositivo se han realizado más de 600 vigilancias de lunes a domingo y en turnos de mañana, tarde y noche.

Trasladan a nivel municipal que en este operativo no se ha informado de ninguna incidencia, lo que contrasta con el relato de residentes que aseguran haber visto a personas que no son de la zona merodeando por la noche y accediendo al lugar. Desde la asociación vecinal San Antón Quiere Vivir confirmaron esta semana que hay vecinos que han puesto en conocimiento de la policía el acceso irregular al edificio de individuos que podrían ser menores de edad.

Porterías tapiadas con pinturas contra los robos

Porterías tapiadas con pinturas contra los robos / AXEL ALVAREZ

De igual modo, el equipo de gobierno manifiesta que por mejorar la sensación de seguridad en el barrio se reforzó hace un mes las patrullas específicas de la Policía Local y que en todo este tiempo se han realizado 70 rondas para evitar que haya personas que se acerquen a edificios como este o al bloque 11, donde el pasado 20 de octubre comenzó la demolición, un proceso para el que se ha precintado el perímetro con tal de evitar que ningún curioso se acerque. Es total el amasijo de escombros que se van a ir retirando desde las partes más altas a las bajas y de los que se espera reciclar hasta un 70% del material.

Ese es el primero de los cuatro bloques de viviendas previstos en el plan de regeneración urbana, un proceso que se prolongará entre cinco y seis meses y que continuará conforme se desatasque el proceso judicial que hay entre propietarios y el Ayuntamiento en los edificios 12, 13 y 14, también declarados en ruina. Con una inversión próxima a los 750.000 euros se piensan despejar solares y eliminar 284 viviendas y 24 locales comerciales, para dar paso a un nuevo espacio urbano que acogerá entre tres y cuatro torres residenciales con alrededor de 350 a 400 viviendas, según el proyecto urbanístico municipal.

Está en trámite también la construcción del bloque de 45 viviendas para realojar definitivamente a las familias que tuvieron que salir del bloque 8 quienes, más de medio año después urgen que se agilice el derribo para acabar con una sensación de insalubridad después de haber detectado desde la clausura una mayor presencia de ratas y cucarachas debido al abandono de la edificación.

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