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Sanidad

Sanitarios detectan en Elche un incremento notable de ictus a edades cada vez más tempranas

El aumento de las lesiones neurológicas lleva al Hospital del Vinalopó a habilitar un gimnasio exclusivo para dar una atención integral a estos pacientes

Uno de los pacientes de la unidad realizando ejercicios físicos guiado por una fisioterapeuta del Hospital del Vinalopó en el nuevo gimnasio rehabilitador de daños cerebrales

Uno de los pacientes de la unidad realizando ejercicios físicos guiado por una fisioterapeuta del Hospital del Vinalopó en el nuevo gimnasio rehabilitador de daños cerebrales / V. L. Deltell

V. L. Deltell

V. L. Deltell

El aumento constante y notable de casos de daño cerebral adquirido, especialmente de ictus en edades cada vez más jóvenes, ha impulsado al Hospital Universitario del Vinalopó de Elche-Crevillent a dar un paso decisivo en su estrategia asistencial. El centro acaba de poner en marcha un nuevo gimnasio especializado en la rehabilitación de estos pacientes, un espacio diseñado para ofrecer un entorno tranquilo, controlado y adaptado a sus necesidades físicas y cognitivas. Se trata de una iniciativa pionera dentro de la unidad integral de daño cerebral, que combina fisioterapia, neuropsicología, logopedia, terapia ocupacional y trabajo social para acompañar tanto al paciente como a su familia durante todo el proceso de recuperación.

«Cada vez tratamos a más personas con daño cerebral, sobre todo por ictus, y necesitábamos un espacio diferenciado, donde trabajar sin las distracciones del gimnasio general», explica Javier Valero, supervisor de Fisioterapia del hospital. «En la unidad hacemos alrededor de diez o doce sesiones diarias por fisioterapeuta, porque estos tratamientos requieren más tiempo, más atención y más trabajo conjunto».

El tratamiento con corrientes y electrodos -denominado estimulación transcraneal o TDCS- se ha convertido en una herramienta complementaria de gran eficacia

El tratamiento con corrientes y electrodos -denominado estimulación transcraneal o TDCS- se ha convertido en una herramienta complementaria de gran eficacia / V. L. Deltell

Diseñado solo para ellos

El nuevo gimnasio es un área amplia, con menos estímulos visuales y sonoros, en la que los pacientes pueden concentrarse en su entrenamiento físico y cognitivo. Allí se trabaja con equipos específicos como el Biodex, que ayuda a recuperar el equilibrio y la estabilidad, o las grúas articuladas que facilitan la bipedestación de quienes no pueden mantenerse en pie por sí mismos. «El objetivo es diferenciar el abordaje de estos pacientes del resto de patologías musculoesqueléticas», apunta Valero. «Además, la consulta de la neuropsicóloga está justo al lado del gimnasio, con la puerta abierta, para que los pacientes puedan pasar de una terapia a otra sin interrupciones. La coordinación es constante».

La unidad integral de daño cerebral está formada por la médica rehabilitadora, dos fisioterapeutas especializadas, una técnica auxiliar, una logopeda, una neuropsicóloga y una terapeuta ocupacional que también realiza atención domiciliaria. «Es un equipo muy completo, que se amplió hace unos años al detectar que el número de casos no dejaba de crecer», añade Valero. «El objetivo es que el paciente encuentre todos los servicios que necesita en el mismo lugar, sin fragmentar su proceso de recuperación».

Menos de 55 años

El aumento de casos no solo se mide en cantidad, sino también en perfil. «Antes la mayoría de mis pacientes eran mayores de 65 años; ahora la mayor parte tienen menos de 55», explica Begoña Martínez, neuropsicóloga del Vinalopó. «Esto cambia completamente la perspectiva: son personas en plena edad activa, con hijos pequeños y trabajos a los que quieren volver. La aceptación de las secuelas es más difícil, y la carga emocional para las familias, enorme».

La terapia cognitiva con la neuropsicóloga se realiza en sesiones grupales e individuales en el Hospital del Vinalopó

La terapia cognitiva con la neuropsicóloga se realiza en sesiones grupales e individuales en el Hospital del Vinalopó / V. L. Deltell

Desde la neuropsicología se aborda la rehabilitación de las funciones cognitivas y emocionales. «Trabajamos la memoria, la atención, el lenguaje, la regulación emocional y la adaptación a una nueva realidad. No solo tratamos al paciente, también a su entorno», subraya Martínez. Una de las herramientas más valoradas es la Escuela de Familias, un programa mensual donde se ofrece información, asesoramiento y apoyo a los allegados. «El daño cerebral no solo afecta al paciente, afecta a toda la familia. Les ayudamos a entender qué está pasando, a manejar las secuelas y a comunicarse mejor con la persona afectada».

Además, este año el hospital ha puesto en marcha una Escuela de Pacientes, donde los propios enfermos comparten experiencias y aprenden estrategias de afrontamiento. «Cuando descubren que no están solos, que otros también tienen las mismas dificultades, todo cambia. Se sienten comprendidos y con más ganas de luchar», añade la neuropsicóloga.

Rehabilitar cuerpo y mente

La fisioterapeuta María Cartagena Chazarra, con quince años de experiencia en el hospital, ha sido testigo del crecimiento de esta especialidad. «He notado un incremento importante de la patología neurológica. No sabemos exactamente por qué, pero cada año atendemos más casos. Tener una unidad especializada y un gimnasio propio es fundamental, porque estos pacientes requieren un trabajo más técnico, más pausado y más interdisciplinar», explica.

La fisioterapia neurológica aborda la fuerza, la movilidad, la coordinación y el equilibrio, pero va más allá. «El movimiento es la base de todo. Si no hay movimiento, no hay rehabilitación», señala Cartagena. «Pero además, trabajamos con los familiares. Nos sentamos con ellos para marcar objetivos realistas y enseñarles cómo ayudar en casa. El daño cerebral no solo transforma el cuerpo: transforma la vida».

El gimnasio de rehabilitación especial para daño cerebral del Hospital del Vinalopó

El gimnasio de rehabilitación especial para daño cerebral del Hospital del Vinalopó / V. L. Deltell

El trabajo coordinado con la terapeuta ocupacional resulta esencial en esa transición. «Ella visita los domicilios, adapta los espacios y enseña al paciente a recuperar su autonomía en las tareas de la vida diaria. También colaboramos con asociaciones de daño cerebral, Parkinson o esclerosis, para que la continuidad del tratamiento no se pierda una vez que el paciente recibe el alta hospitalaria».

Las reuniones semanales del equipo son otro pilar. «Un día a la semana dedicamos una hora a revisar los casos, planificar terapias y hablar con las familias. Se trata de ver hasta dónde podemos llegar y qué metas son posibles», añade Cartagena.

Equipo multidisciplinar

El supervisor Javier Valero destaca que este modelo de atención integral «es el futuro de la rehabilitación. Cada paciente tiene su itinerario personalizado, pero todos los profesionales intervenimos de forma coordinada. Las decisiones se toman en conjunto, porque el daño cerebral no entiende de compartimentos».

Esa coordinación incluye también la atención hospitalaria. «Muchos pacientes que están ingresados bajan al gimnasio a hacer su entrenamiento físico y cognitivo. Eso acelera su recuperación y evita que pierdan funcionalidad durante la hospitalización», explica.

Desde el punto de vista médico, los avances tecnológicos también han transformado la práctica diaria. Entre ellos destaca la estimulación eléctrica transcraneal, una técnica de la que el Vinalopó fue de los primeros hospitales en la Comunidad Valenciana en incorporar a su rutina terapéutica.

Estimulación eléctrica

El tratamiento con corrientes y electrodos -denominado estimulación transcraneal o TDCS- se ha convertido en una herramienta complementaria de gran eficacia. «Consiste en aplicar una corriente galvánica de baja intensidad mediante un casco con electrodos colocados sobre el cuero cabelludo», explica María Cartagena. «Dependiendo del área cerebral que queramos trabajar —ya sea motora, cognitiva o de memoria— se estimula o se inhibe esa zona».

La neuropsicóloga Begoña Martínez detalla que «se aplica mientras el paciente realiza una tarea: puede ser un ejercicio de fisioterapia, un sudoku o una actividad de memoria. La corriente potencia la plasticidad cerebral y refuerza el aprendizaje». Esta técnica, en evolución constante, se implementa de forma personalizada desde hace dos años. «Nos obliga a estar al día, porque los parámetros cambian según la evidencia científica. Pero los resultados son muy positivos», asegura Cartagena. «Los pacientes se sienten activos, implicados. No es un tratamiento pasivo, sino participativo, y eso les motiva mucho».

Más allá del tratamiento: cuidar también las emociones

El acompañamiento emocional es tan importante como la recuperación física. «Muchas personas se quedan con miedo, ansiedad o tristeza. Les preocupa volver a sufrir un ictus, o no poder cuidar de sus hijos. Por eso abordamos también esa parte emocional desde el primer momento», explica Martínez. «Nuestro trabajo no es solo que vuelvan a andar o a hablar, sino que vuelvan a sentirse personas completas, aunque su vida haya cambiado».

La rehabilitación cognitiva con la neuropsicóloga se realiza junto al gimnasio de rehabilitación del Hospital del Vinalopó

La rehabilitación cognitiva con la neuropsicóloga se realiza junto al gimnasio de rehabilitación del Hospital del Vinalopó / V. L. Deltell

La unidad mantiene una comunicación constante con otros servicios del hospital, como neurología, psiquiatría o nutrición, para garantizar un seguimiento integral. «Cada paciente es único, pero todos necesitan sentirse acompañados», insiste la neuropsicóloga.

La Navidad más terapéutica

El equipo del Vinalopó tiene también una cita muy especial cada diciembre. «Hacemos una merienda-terapia con los pacientes y sus familias alrededor del 15 de diciembre», cuenta María Cartagena. «Es una jornada emotiva en la que realizamos actividades conjuntas de fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y neuropsicología. Luego compartimos una merienda en el salón de actos, con comida y bebida que trae cada familia. Es una manera preciosa de cerrar el año terapéutico y celebrar los progresos de todos».

Equipo que mejora equilibrio y estabilidad en el gimnasio exclusivo para daño cerebral

Equipo que mejora equilibrio y estabilidad en el gimnasio exclusivo para daño cerebral / V. L. Deltell

Ese encuentro, más allá del gesto simbólico, refleja la filosofía que impregna toda la unidad: la rehabilitación como un proceso compartido. «Aquí no tratamos solo lesiones, tratamos historias de vida», resumen sus profesionales. «Y ver cómo los pacientes recuperan su sonrisa, aunque sea poco a poco, es lo que nos recuerda por qué hacemos este trabajo», concluyen al unísono.

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