Tres detenidos en Elche por desviar 45.000 euros de su empresa revendiendo coches
La Policía Nacional detectó la estafa al ver que uno de los vehículos recién adquiridos por 26.000 euros se vendió por 900 euros apenas semanas después

Una patrulla de la Policía Nacional a las puertas de la Comisaría de Elche / Áxel Álvarez
La Policía Nacional ha detenido en Elche a tres personas por formar parte de una supuesta trama que habría utilizado fondos de una empresa ilicitana para adquirir dos coches y revenderlos en apenas días para quedarse con el dinero. Según la investigación, los implicados habrían desviado 45.000 euros de la cuenta de la empresa y, tras varias transferencias habrían obtenido un beneficio global de 36.000 euros. A los tres, con edades que van de los 55 a los 69 años, se les atribuyen presuntos delitos de estafa, falsedad documental, receptación y pertenencia a grupo criminal.
La investigación se inició tras la denuncia del actual administrador único de la empresa perjudicada. El empresario explicó que el anterior administrador y ex socio habría actuado de forma unilateral, aprovechando su posición dentro de la compañía para disponer de parte del capital. Con ese dinero se formalizó la compra de dos vehículos, y al poco tiempo después su destino y manejo económico comenzaron a levantar sospechas.
No se registró, según la denuncia, ningún ingreso relacionado con estas operaciones en la cuenta de la empresa, lo que llevó al actual responsable a alertar a los cuerpos y fuerzas de seguridad. Los agentes de la Policía Judicial de la Comisaría ilicitana iniciaron entonces una laboriosa investigación orientada a desentrañar el recorrido de los vehículos y esclarecer la dimensión real de la presunta estafa.
Un mes
En una primera fase, comprobaron que ambos turismos habían sido transferidos a otra empresa en un plazo de apenas un mes desde su adquisición. Lo llamativo era que el precio de venta resultaba notablemente inferior al abonado inicialmente, algo que, en un contexto empresarial ordinario, carecía de sentido económico, lo que apuntaba claramente a una operación diseñada para ocultar beneficios o, en el caso, manipular el valor de los bienes.

La Comisaría de Elche, en una imagen reciente / Áxel Álvarez
Las pesquisas continuaron y pronto se descubrió que las transferencias no habían quedado ahí. Los dos coches cambiaron de manos nuevamente y siguieron diferentes recorridos. Uno de ellos terminó siendo adquirido por un particular y, dos meses después de haber sido adquirido por 26.620 euros, se vendió por un precio ínfimo en comparación: 955 euros. Esta diferencia tan extrema llamó especialmente la atención de los investigadores, puesto que representaba una depreciación incompatible con el mercado, lo que a las claras reforzaba la hipótesis de una maniobra plenamente orquestada.
¿Buena fe?
Por otra parte, el segundo automóvil acabó en manos de otra empresa. En este caso, los agentes apuntan a que pudo tratarse de una adquisición de buena fe, dado que el precio abonado era ligeramente superior al del pago inicial efectuado con los fondos de la empresa perjudicada. Aun así, el recorrido del vehículo ofrecía un patrón similar al otro: constaban múltiples transferencias en poco tiempo y se habían sucedido movimientos que no guardaban coherencia con una compraventa habitual.
Mientras desde la Comisaría reconstruían el rastro de los automóviles, los agentes analizaron también la documentación generada en el proceso. Descubrieron que las facturas presentadas para justificar las operaciones habían sido emitidas por el ex socio, utilizando la identidad corporativa de la empresa a la que había pertenecido como administrador. Estas facturas, de acuerdo con la investigación, se elaboraron de forma fraudulenta, con lo que se detectó que no supusieron ingreso alguno para la mercantil legítima, lo que marcaba un punto clave para entender el mecanismo de la presunta estafa: simular operaciones regulares mientras se aseguraba que los beneficios reales quedaran en manos de los implicados.
Identificación
Otro aspecto relevante del caso fue la identificación de los otros dos arrestados. Según la Policía se hallaron indicios de connivencia entre ellos y el presunto autor principal ya que los precios pactados, las formas de pago y la rapidez de las transferencias daban cuenta de que había cierta coordinación, más allá de simples transacciones entre particulares o empresas.
Por ello, además de los delitos específicos de estafa o falsedad, se les atribuye también pertenencia a grupo criminal, al considerarse que actuaban de manera organizada y con roles diferenciados.
Una vez recopilados los indicios y completadas las diligencias policiales, los tres implicados fueron detenidos. Al ex socio se le atribuyen los presuntos delitos de estafa, falsedad documental y pertenencia a un grupo criminal. A los otros dos se les imputan receptación y pertenencia a la misma estructura delictiva. Los juzgados de instrucción de Elche continuarán el procedimiento judicial y determinarán el alcance de las responsabilidades penales.
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