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Debate de Política General en Elche: De los papeles cambiados a los golpes de efecto

La sesión se cierra con el anuncio del alcalde, Pablo Ruz, de la expansión de PLD Space y de una multinacional de datos, en una sesión en el que el portavoz socialista trata de marcar perfil como candidato

Ruz anuncia la compra de una parcela industrial por parte de PLD Space en el Porta d´Elx y la llegada de una multinacional de gestión de datos al Parque Empresarial

Pablo Ruz anuncia la compra de una nueva parcela industrial por parte de PLD Space en l Porta d´Elx y la llegada de una empresa internacional de gestión de datos al Parque empresarial / Áxel Álvarez

María Pomares

María Pomares

“Hemos visto dos formas de ver una ciudad”. Con estas palabras, comenzaba el portavoz del PP, Juan de Dios Navarro, en el Debate de Política General de Elche, su segunda intervención este mismo viernes. Una sesión extraordinaria en la que, efectivamente, se apreciaron dos formas de ver Elche, una por cada bloque, y cuatro caminos para llegar a poner en práctica esa visión que cada cual tiene de su municipio. Por momentos, hasta con papeles cambiados, golpes de efecto, como el de la expansión de PLD Space y una megaempresa de datos, y algún desacierto. De hecho, en las intervenciones ya se pudo ver cierto tufo preelectoral, lógico por otra parte, si se tiene en cuenta que el ciclo ya se ha abierto oficialmente con el inicio de la campaña en Extremadura y si se parte de la base de que en año y medio también habrá cita con las urnas en los pueblos y ciudades.

El alcalde, durante su intervención, con los portavoces y los concejales de la oposición a la izquierda.

El alcalde, durante su intervención, con los portavoces y los concejales de la oposición a la izquierda. / Áxel Álvarez

Más allá de las luces, los ornatos y las vírgenes

Es en este contexto en el que Pablo Ruz intentó proyectar que puede ser el alcalde de las luces, los ornatos y las vírgenes, sin renunciar a proyectos urbanísticos que atraigan importantes inversiones empresariales. Desde hacía días, de hecho, desde la Plaça de Baix, su círculo más cercano se había encargado de crear expectación con lo que se podría anunciar en el marco del debate en la última jornada. Aspiraban así a poner el colofón tras un primer día en el que distritos y consejos sociales se lo pusieron todo bastante cómodo. Hubo alguna crítica, pero fue la excepción, y ninguna que no fuera esperable y asumible. Llegó, de este modo, el anuncio de la implantación de PLD Space en el Porta d’Elx y de una multinacional dedicada a los datos en Elche Parque Empresarial. Con ello, pretendía un doble golpe de efecto. Por un lado, desmontar la que ha sido la principal crítica de la oposición en este tiempo -la de que sólo es el alcalde de las luces y las flores-, abanderando proyectos urbanísticos que pueden ejercer de palanca económica, aunque sin renunciar a otras propuestas más estéticas que conectan más a pie de calle. Por otro, hacerlo con los que en su día fueron dos emblemas de ayuntamientos socialistas: Elche Parque Empresarial y el Porta d’Elx, que, por cierto, acabaría tumbando un Consell del PP y al que el Ejecutivo local de Mercedes Alonso -en el que también estaba Ruz- le daría la puntilla final, pese a las pataletas en aquel momento de los entonces portavoces en la oposición, Alejandro Pérez primero, y Antonio Rodes después. De rebote, de hecho, el alcalde se jactó de haber recibido el mensaje de un “reputado” socialista de quien no dio el nombre que le felicitaba por el anuncio, aunque también le recordaba que no se olvidara del proyecto presentado en junio para convertir el río Vinalopó en el eje vertebrador de Elche. El objetivo del también jefe local del PP era claro: hacer ver a Héctor Díez que incluso en sus propias filas contaba con un apoyo tibio, y que había socialistas que aplaudían los anuncios del PP, aunque fueran de otro partido.

Presentaciones y “ayusización”

El dardo no era casual. El portavoz socialista, Héctor Díez, desde el principio dio la impresión que utilizaba el debate para presentarse oficiosamente como el candidato del PSOE a las elecciones de 2027 con el perfil y el tono que utilizaría a partir de ahora. Trataba de enmendar así lo que en principio siempre se le ha reprochado desde ciertos círculos de su partido: que no se acababa de saber quién era Héctor Díez y qué quería ser. Hubo mejoras sustanciales en las formas, aunque con el borrón de algún detalle, como la retirada de la peana de la portavoz de Vox, Aurora Rodil, que, al margen de cuál fuera la intención y de quién fuera el responsable inicial y final, no acabó de quedar bien. Sea como fuere, Héctor Díez trató de no entrar en el cuerpo a cuerpo con Ruz, con el matiz de que, por el formato, tampoco lo pudo hacer ningún edil socialista. Con ello, lo que consiguió fue que el alcalde quedara más proyectado como alcalde, aunque se acabara quedando sin alguno de esos reel más políticos que tanto le gustan, truncando esa tendencia a la “ayusización” en la que parece andar inmenso últimamente el regidor popular en los plenos.

De líderes y nombres

Tampoco le fue mejor al socialista analizando el fondo. Una vez más, la portavoz de Compromís, Esther Díez, ganó la batalla a sus exsocios de gobierno. Hasta el extremo de que la líder de la formación valencianista volvió a convertirse en la jefa de la oposición, pese a ser solo una concejal por doce, con una batería de críticas, pero también de propuestas argumentadas e hilvanadas. El socialista, por contra, trató de asumir el papel de candidato que pisa la calle, con el fin de contraponerse a un alcalde “endiosado”, que es en lo que ponen el foco. Héctor Díez lo hizo hablando de Juan, de Carmen, de Raúl, de Marta o de Miguel, y de las quejas y problemas que tienen en estos momentos en sus barrios y pedanías, con una fórmula muy trillada. La fórmula de abrirse más a la gente habrá que ver qué efectos tiene contra otro candidato, Ruz, que, precisamente, consiguió hacerse con la vara de mando aún no siendo la fuerza más votada, con la libreta en la mano puerta a puerta, y que, si por algo se caracteriza, es por el grado de conocimiento que tiene a pie de calle.

Malas formas

Cuestión aparte merece Vox. La que sobre el papel es su portavoz, Aurora Rodil, se dirigió desde la tribuna en alguna ocasión a Samuel Ruiz, como si por momentos quisiera pedir su aprobación, pero, sobre todo, volvió a dejar claro que la progresión de sus siglas depende mucho del debate nacional, al meter con calzador -y en el tiempo de descuento de su intervención- el peligro que supone la llegada de menores extranjeros no acompañados, los denominados despectivamente “menas”, o los peligros de el Pacto Verde Europeo para los agricultores. Podrán poner condiciones en los presupuestos municipales, pero, al final, no dejan de ser coincidentes con las líneas rojas de otros municipios. Es su sello, como parece que también lo son las malas formas y el vicitimismo. Basta con ver cómo se dirigió Rodil a la presidenta del pleno y compañera de gobierno, Irene Ruiz, por haberle recordado que estaba por cumplirse el tiempo de su intervención. Desproporción en las respuestas, y poca fe las instituciones, como lo demuestra el hecho de que tratara de desacreditar un debate que, si de tan poco vale, no se entiende que se extralimita tanto en los tiempos. Vino a decir al inicio que había pocos vecinos, y que eso demostraba que “este debate le importa a muy pocos”. Se habría echado a faltar también alguna reflexión sobre lo soporíferas que resultan las intervenciones de algunos de los portavoces y sobre si eso y algunas de las barbaridades que se sueltan en el Salón de Plenos de Elche no influyen en el escaso interés que despiertan algunos de nuestros líderes en este tipo de foros… O peor, si lo que se busca es el desinterés y el hastío ciudadano.

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