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La huella acústica de los trenes en Elche, bajo mínimos con un nuevo modelo de medición

El Ayuntamiento saca a exposición pública por segunda vez el mapa estratégico de la UMH, que será la guía del futuro plan de acción acústico, aún en el aire

Tunel de Elche pasando un tren de cercanias

Tunel de Elche pasando un tren de cercanias / INFORMACIÓN

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

El ruido diario que ocasiona el paso del tren por algunas zonas del término municipal de Elche ha pasado de afectar a 700 familias que se exponen a niveles entre 55 y 60 decibelios a que sólo sea un centenar como máximo las que se topan con este umbral. Si hablamos del salto de 60 a 65 decibelios, no habría en la actualidad ninguna zona residencial que se sometiese a esta presión mientras que sí que constaban 100 personas a las que le alcanzaba este ruido hace escasos años en el entorno de Torrellano y en el núcleo urbano.

Estos son los datos que se extraen de la comparativa entre la tercera y la cuarta fase del Mapa Estratégico del Ruido (MER) que encargó el Ayuntamiento a la Universidad Miguel Hernández, con un estudio sobre el terreno que se realizó primero en 2021, y después en 2023.

Aunque la lógica pueda llevar a pensar que esta reducción (en la que es la tercera fuente sonora en la ciudad) podría deberse a modificaciones en las infraestructuras ferroviarias, a una reducción de las frecuencias de cercanías y de media distancia, o incluso a la despoblación en puntos próximos a las vías del tren, lo cierto es que más allá de estos factores, que no se han dado, todo apunta a la nueva metodología de medición que la Unión Europea obliga a implementar para la realización de estos planes, según aclaran a nivel municipal. Y es que en las conclusiones del último informe apuntan a que las condiciones de tráfico no se han modificado, pero sí lo han hecho los niveles sonoros.

Aeropuerto

Por otra parte, de un plan a otro se establece que el número de afectados por la cercanía del aeropuerto Alicante-Elche, especialmente vecinos de Torrellano y El Altet, han pasado de 2.800 a 700 expuestos a niveles entre 60 y 65 decibelios. Estos datos se han extrapolado del propio mapa estratégico que realiza Aena, desde donde defienden las medidas de contención que han tomado para minimizar el ruido con el paso de los años, donde entraría la insonorización de viviendas.

Un avión despegando en el aeropuerto Miguel Hernández, Torrellano al fondo

Un avión despegando en el aeropuerto Miguel Hernández, Torrellano al fondo / ANTONIO AMOROS

La cuarta fase de este mapa municipal salió a exposición pública por segunda vez a finales de noviembre, tras un nulo intento el pasado julio cuando el proceso se suspendió al poco tiempo después por el ciberataque, según la explicación que dio entonces el Ejecutivo de PP Y Vox. La cuestión es que los resultados se remitirán al Consell y al Gobierno y serán claves para que el Consistorio pueda implementar un plan de acción con el que tomar medidas reales para combatir la contaminación acústica en la ciudad. Por ahora este estudio está en el aire y la idea que maneja el equipo de gobierno es encargárselo a un despacho externo.

Top 1

Por lo que se aprecia en estas métricas, el tráfico viario está el Top 1 de quebraderos de cabeza para la ciudadanía, teniendo en cuenta el gran parque móvil que hay en la ciudad de vehículos particulares. Se calcula que uno de cada seis ciudadanos viven en una zona en la que se superan los 55 decibelios cuando llega la noche (límite que no debería sobrepasarse por la calidad acústica). Consta también que 34.200 usuarios pasan las noches en un entorno que se mueve entre los 55 y los 60 decibelios y 3.000 personas atraviesan por una situación aún peor, conviviendo en un ambiente en el que se pueden alcanzar los 65 db.

Ahora bien, por el día el dato se multiplica, teniendo en cuenta que la ciudad está activa con obras y un tráfico mucho más disparado con lo que más de 120.000 residentes, algo más de un tercio del total, viven en zonas saturadas de ruido, llegando a los límites (65 decibelios). Cerca de 40.000 coexisten con estímulos sonoros que llegan a ser molestos porque alcanzan los 70 decibelios.

Mejoras de movilidad

A pesar de estas cifras, en términos generales se puede apreciar que de la tercera fase del mapa a la cuarta el nivel de ruido entre los 65 y los 70 decibelios ha caído en la ciudad más de la mitad, pasando de 35.800 afectados a algo más de 11.000, lo que según el Ayuntamiento podría deberse a medidas de movilidad como la redistribución del tráfico hacia vías periféricas como la Ronda Sur (EL-20); y carreteras como la CV-84 y CV-8615, el uso de autobuses híbridos, la peatonalización de calles y la implantación de vías de plataforma única. Insisten, además, en que en el quinto mapa los números mejorarían porque se incluirían las inversiones adoptadas del 2023 a la actualidad. n

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