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Riegos de Levante extrae de El Hondo de Elche y Crevillent 23 toneladas de carpas y abre vías para vender a países del Este

Con la mayoría de ejemplares recogidos se fabrican piensos o harinas de pescado, pero ya hay un proyecto piloto de exportación a Polonia o Rumanía para el consumo humano

Los técnicos de Riegos de Levante realizan la pesca extractiva de carpas mediante la técnica de la paranza, reduciendo los daños colaterales. | CAROLINA GARCÍA

Los técnicos de Riegos de Levante realizan la pesca extractiva de carpas mediante la técnica de la paranza, reduciendo los daños colaterales. | CAROLINA GARCÍA

V. L. Deltell

V. L. Deltell

Lo que durante años ha sido, y sigue siendo, uno de los principales problemas ambientales del parque natural de El Hondo de Elche y Crevillent está empezando a explorarse como parte de la solución. Al menos, se están experimentando nuevas vías. La carpa, una de las especies exóticas invasoras más dañinas del humedal, se ha convertido ahora en el centro de un proyecto piloto de consumo humano, una experiencia habitual en países del Este de Europa como Polonia o Rumanía, hacia donde Riegos de Levante trabaja en un proyecto piloto de exportación.

La iniciativa, impulsada en el marco del plan de control de especies invasoras de la Conselleria de Medio Ambiente y ejecutada por la Comunidad de Riegos de Levante, busca dar una salida útil a parte de los miles de kilos de carpa extraídos del parque natural cada año y, al mismo tiempo, contribuir a que estas campañas de control puedan mantenerse a largo plazo, ofreciendo un mayor interés económico a la actuación concreta de la extracción de la carpa.

«En España no somos amantes del consumo de carpa, pero en países del Este de Europa sí se hace con normalidad. Por ello estamos empezando a trabajar en la posibilidad de exportar carpa a estos destinos», explica la bióloga de Riegos de Levante, Carolina García. «De momento es un tanteo, un proyecto piloto, pero creemos que es una vía que merece la pena explorar», añade.

Residuo ambiental

Hasta ahora, la práctica totalidad de las carpas retiradas en el parque natural de El Hondo se destinaban a la elaboración de piensos o harinas de pescado. El nuevo enfoque plantea romper con la percepción histórica de la carpa como un pescado sin valor gastronómico, al menos en el ámbito local. La clave está en la trazabilidad del proceso y en los controles sanitarios pertinentes.

Los pescadores artesanales en El Hondo durante la campaña de pesca de la carpa.

Los pescadores artesanales en El Hondo durante la campaña de pesca de la carpa / INFORMACIÓN

Ahora mismo, las carpas extraídas se trasladan a la lonja de Lo Pagán, en Murcia, donde se clasifican por tamaños y destino. Las más pequeñas se destinan a piensos. Las de mayor porte son las que podrían encajar en este circuito experimental de consumo humano, siempre dentro de parámetros estrictos de seguridad alimentaria.

«Estamos viendo cómo funciona, con prudencia», insiste Carolina García. «No se trata de lanzar el producto al mercado de forma inmediata, sino de comprobar si es viable», señala.

Este nuevo posible uso coincide con una intensificación de las labores de control de la especie en El Hondo. Sólo este año, en cerca de 20 jornadas de pesca selectiva, Riegos de Levante ha retirado 23.000 kilos, esto es, 23 toneladas de carpa de los embalses de El Hondo, una cifra que da una idea de la magnitud del problema que tienen. «Y lo que queda», advierte la bióloga. «La densidad es muy alta. Hay demasiadas carpas y su impacto sobre el ecosistema es serio, tanto por la competencia por el alimento como por la modificación del hábitat», apostilla.

La carpa altera el fondo de los embalses, aumenta la turbidez del agua y reduce la vegetación sumergida, generando un efecto en cadena que afecta a peces autóctonos y aves acuáticas protegidas. «La competencia alimentaria es bastante grande», resume Carolina García.

Pesca con redes selectivas

La extracción de las carpas practicada por Riegos de Levante se realiza mediante pesca con redes, utilizando un sistema denominado paranza, diseñado para reducir al mínimo los daños colaterales. «No son trasmallos. Con la paranza los peces no se estrangulan», explica.

Este método permite liberar con vida a especies no objetivo. «Si cae algo que no es carpa, se puede devolver al agua en buenas condiciones», añade. El contraste con la población invasora es claro: «En una jornada podemos sacar 1.000 kilos de carpa y que aparezca solo un mújol».

El sistema también reduce el riesgo para las aves acuáticas, un aspecto clave en un humedal protegido y con especies especialmente sensibles.

Precedentes positivos

El proyecto está liderado directamente por Riegos de Levante y la Administración autonómica, pero el control de la carpa no es nuevo en El Hondo. En campañas anteriores, proyectos de pesca artesanal lograron retirar casi 30 toneladas de carpa y carpín en apenas seis meses, demostrando que el control poblacional, aunque no la erradicación total, es viable.

Aquellas actuaciones dejaron indicios claros de mejora ambiental: mejor calidad del agua, aumento de macroinvertebrados bioindicadores y resultados alentadores en la reproducción de aves acuáticas muy amenazadas. Entre ellas, la cerceta pardilla y la malvasía cabeciblanca, y el simbólico regreso del porrón pardo como reproductor en la Comunidad Valenciana tras más de veinte años.

Extraen más de cuatro toneladas de carpa en El Hondo para preservar el humedal

Extraen más de cuatro toneladas de carpa en El Hondo para preservar el humedal / J.L.F.

Gestión sin fecha de final

Los técnicos tienen claro que la erradicación completa de la carpa es prácticamente inviable. El objetivo es mantener la presión de forma continuada, reduciendo la biomasa y favoreciendo la recuperación del equilibrio ecológico del humedal.

«Esto no se acaba. Vamos a seguir trabajando para controlar esta especie invasora y minimizar su efecto sobre el parque», asegura García. La elevada densidad obliga a sostener el esfuerzo en el tiempo, combinando técnicas de pesca, gestión hídrica y seguimiento científico. Junto a estas medidas, el interés comercial de la especie puede servir de ayuda en la lucha.

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