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José Moya: "Que nadie se quede sólo como espectador de la Venida de la Virgen"

El párroco abre las fiestas de invierno en honor a la Maredéu reivindicando la unión del pueblo ilicitano y que la ciudadanía se ampare en la patrona para que deje de haber "corazones llenos de ruido"

Pregón de la venida de la virgen a cargo de José Moya Payá

Pregón de la venida de la virgen a cargo de José Moya Payá / Matías Segarra

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J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Las palabras tienen ese poder de evocar sentimientos y a veces de ansiar algo que por más que el corazón quiera hay una barrera física que lo impide. La Sociedad Venida de la Virgen abrió este viernes las fiestas de invierno de Elche con un pregón que invitaba a alzar la voz, a no quedarse al margen de la celebración como mero espectador y adejarse llevar por una tradición pese a que horas antes se conocía que la representación del hallazgo en la Playa del Tamarit y la multitudinaria romería, se suspendían por la previsión de lluvia.

Aunque se haya programado para este sábado por la tarde y el domingo al mediodía la veneración a la patrona dentro de la flamante casa de las Puertas Coloradas, se percibía cierta aflicción entre los presentes en esta apertura de las celebraciones, y más después de escuchar la pasión con la que el antiguo consiliario de la Venida, José Moya Payá, se expresaba acerca de esa esencia tan íntima que tiene la celebración y que este 2026 no se vivirá en su plenitud, con la duda todavía sobre si se celebrará la carrera de Cantó y la procesión del 29.

Aspecto que presentaba el Gran Teatro de Elche durante el pregón de la Venida de la Virgen, en Elche

Aspecto que presentaba el Gran Teatro de Elche durante el pregón de la Venida de la Virgen, en Elche / Matías Segarra

El pregonero enarboló la capacidad que tiene María de “encender” a todo un pueblo y entonando aquel “Morena, morena… la que vino por el mar” del Aromas Ilicitanos hizo vibrar al público desde las butacas del Gran Teatro.

Música

Desde el primer momento el joven párroco dejó claro que la Venida no puede entenderse sin música. Recordó que la propia Virgen trajo en el arca el consueta que revela que la forma de conmemorar las fiestas es cantando. Porque, como insistió, una fiesta sin canto no es plenamente fiesta y animó a vivir intensamente estas fiestas. Eso sí, reconoció que exigen una preparación interior para dedicar tiempo, cuidado y atención a los pequeños detalles.

Precisamente después de entornarse el himno de Elche por parte del Coro Juvenil del Misteri y de la Banda Sinfónica de Elche, el sajeño relató cómo su relación con la Virgen fue creciendo de manera casi silenciosa a lo largo de su vida, hasta convertirse en un pilar fundamental de su vocación. Recordó el día en que, con apenas doce años, descubrió su llamada al sacerdocio en vísperas de la Inmaculada Concepción, y cómo fue en el Seminario donde aprendió a amar verdaderamente a María y ampararse en su mirada en momentos de dificultad.

Desaparición

Desde esa vivencia, el pregonero recordó la tradición del hallazgo de la imagen en 1370 y puso el acento en el 1940 cuando, tras la desaparición de la imagen primitiva, el pueblo de Elche decidió volver a la playa para representar la llegada de la Virgen por el mar, una decisión con la que terminó consolidándose la cita anual. Moya Payá se preguntó por qué ha crecido la tradición y lo achacó a que la ciudadanía ha sabido entender que la Maredéu es "un don, un regalo que Dios hizo al pueblo de Elche" haciendo referencia a la característica inscripción del arca “Soc per a Elx”.

El pregón se ha celebrado en el Gran Teatro de Elche

El pregón se ha celebrado en el Gran Teatro de Elche / Matías Segarra

Reseñó que en los años de posguerra la nueva imagen se convirtió en un signo de esperanza y trazó un paralelismo con el presente, marcado, dijo, por una tristeza paradójica: la de quien aparentemente lo tiene todo, pero siente un vacío interior. "Frente a los falsos ídolos y las promesas de felicidad inmediata", el pregonero presentó a María como refugio seguro lejos de los corazones "llenos de ruido".

Misteri

Uno de los momentos más intensos del pregón llegó con la evocación del Misteri d’Elx y desde su experiencia como cantor, organista y espectador insistió en que la Festa nunca se repite. Por otro lado, presentó al guardacostas Francesc Cantó como un hombre vigilante, preparado interiormente para reconocer la presencia de la Virgen porque su primer gesto fue arrodillarse al encontrar el arca.

Por último presentó la romería como una metáfora de la propia existencia y recordó con emoción a los ilicitanos ausentes mientras señalaba que un pueblo que canta es un pueblo que cree, "y un pueblo que acoge a la Virgen en su corazón nunca camina solo".

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