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La Venida de la Virgen de Elche cierra unas fiestas atípicas con el tiempo dando una tregua a la procesión

La Maredéu sale arropada por numerosos ilicitanos y en el "Trono dels angelets" tras suspenderse dos de los principales actos a causa de la amenaza de lluvia y los caminos embarrados

Las fiestas de La Venida de la Virgen de Elche culminan con una emotiva procesión con el nuevo Cantó

Las fiestas de La Venida de la Virgen de Elche culminan con una emotiva procesión con el nuevo Cantó / Áxel Álvarez

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Los repiques de las campanas de Santa María y una bombà atronadora, de las más fuertes que se recuerdan, anunciaron esta mañana de 29 de diciembre la salida de la patrona de Elche arropada por su pueblo. Y como si el tiempo además quisiera hacerle un guiño a la Maredéu, el sol, a ratos, alumbró a la imagen centenaria durante una procesión en el 'Trono dels Angelets' que se vivió con una intensidad especial, como si fuera un respiro que por fin pudiera salir a las calles después de unos días de incertidumbre y de vistas al cielo por una amenaza de lluvia que truncó los planes de la Venida de la Virgen.

Fiesta tras la incertidumbre

No se recuerda al menos en las últimas tres décadas que una romería y la carrera de Cantó se suspendiera por mal tiempo, y aunque apenas cayeron dos litros por metro cuadrado en algunas partes del Camp d'Elx este pasado sábado, y no llovió como sí apuntaban los avisos y la alerta amarilla, desde la organización siempre defendieron que las medidas se tomaban por seguridad y después de que los caminos por los que se iba a producir la peregrinación quedasen embarrados por las precipitaciones anteriores en Navidad, por no hablar de la logística necesaria que se tenía que trasladar a la playa del Tamarit cuando no había certeza de que las condiciones climatológicas acompañasen.

Suspensión

Con todo ello, y después de un día duro de suspensiones, la ciudad celebró este lunes su día grande en una jornada que olía a festivo por cada rincón del centro histórico, con parte de negocios cerrados y el olor a pólvora de las tracas que incluso se colaba en algunos portales de los edificios. Lo curioso fue que en la sobremesa, entorno a las 16.30 horas y cuando ya las fiestas se despidieron oficialmente con una mascletà en las proximidades del puente de Altamira, la lluvia hizo acto de presencia sin que se enturbiase el broche de la celebración.

Por la mañana el acompañamiento de la imagen coronada trascendió lo litúrgico. Sólo había que mirar la cara de ilusión de Francesc Cantó, encarnado por el concejal de Espacios Públicos Claudio Guilabert, que lucía el traje que ya estrenó en 2024 Iván Pomares. Desde la salida del templo sagrado, pasados unos minutos de las 11 horas, el guardacostas entonó varios "Vivas" a la patrona con una voz estentórea que fijó la mirada de los cientos de devotos. La satisfacción en el semblante hablaba por sí solo, como que todos los meses de ensayos habían tenido su recompensa.

Danza

La música tampoco faltó en el ambiente, partiendo del himno nacional entonado por la Banda Sinfónica Ciutat d'Elx para recibir a la Virgen de la Asunción a la salida de la Puerta Mayor y siguiendo por el particular tributo que, un año más, le dedicaron a la patrona mujeres de la compañía de danza de María Segarra al igual que el sábado cuando fue recibida en la basílica por la tarde en su porta arcas y después de que fuera venerada este fin de semana en la Casa de Puertas Coloradas. Dos días que evidenciaron que pese a las adversidades hay devoción hacia la imagen mariana después de que se registrasen colas incluso que tocaban el puente de la Generalitat, y con un recinto inaugurado hace sólo días que incluso tuvo que abrir una hora más de lo esperado para acoger la masiva afluencia.

En cuanto a la procesión, todos los símbolos se unieron. Así, gigantes, heraldos y el arca marcaban el ritmo desde la cabecera del encuentro religioso, seguidos de las autoridades eclesiásticas entre quienes figuraba el vicario episcopal, Lucas Galvañ, quien tuvo el encargo de oficiar la misa a la llegada a la basílica.

Durante el recorrido, que pasó por puntos como la Corredora desde donde se lanzaron aleluyas a la imagen, también se encontraban los cargos de honor de este año como el pregonero de las fiestas de la Venida, José Moya, los portaestandartes Gregorio Alemañ, Anna Álvarez y Rubén Bodewin así como representantes de la congregación de San Pascual Bailón como entidad abanderada. También figuraron el Ilicitano Distinguido de este 2025, reconocimiento que la Venida quiso otorgarle al presidente del Patronato del Misteri Francisco Borja, así como el Ilicitano de Adopción Jesús Rueda, mientras que no pudo asistir la Ilicitana Ausente Distinguida, Tona de Miguel. Festeros de las comisiones de fiestas, entre ellos las reinas y damas de las Fiestas de Agosto, también formaban parte de la extensa comitiva, además de la corporación municipal.

Cortejo

Delante del paso de la imagen 23 niños y niñas, uno de los números más altos que se recuerdan, formaron un cortejo vestidos de angelets mientras que el trono estaba también lleno de pequeños que beben de esta tradición a edades tempranas. "Ha sido exitoso y sirve de alguna forma como cantera porque ya hay un niño que el año que viene quiere pasar al grupo de heraldos para cantarle a la virgen", apuntaba María José Martínez Mora, miembro de la directiva de la Sociedad y encargada del cortejo, que se mostraba satisfecha de ver la buena acogida de familias con menores: "Ellos son el futuro", apuntaba. "Son nuestras tradiciones y es bueno que vayan cogiendo conciencia", señalaba por su parte Alejandro Vives, padre de un niño de cinco años que participó vestido de angelet a pie y justo el día de su cumpleaños. No fueron los únicos escolares que se sumaron al encuentro ya que entre los presentes también había un mini Cantó, en concreto el hijo del propio guardacostas, que como reconoció días previos en una entrevista en INFORMACIÓN su hijo no juega con Spiderman si no con un playmobil subido a caballo como el mítico personaje. La devoción se palpaba en el ambiente con multitud de ilicitanos sacando el móvil para inmortalizar el momento o incluso padres que dejaban a sus bebés en los brazos de Cantó a lomos de Único, su caballo negro azabache.

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