Un barrio de Elche que tendrá que esperar a final de año para estrenar su nueva imagen
Los trabajos en Porfirio Pascual comenzaron el pasado mes de febrero y 2024 se cierra con un grado de ejecución del 32 % pese a que Pimesa aspiraba a llegar al 74 %

Áxel Álvarez
Cualquiera que ha sufrido obras en casa sabe de sobra que siempre son imprevisibles y que los plazos raro es que se acaben cumpliendo. Sin embargo, cuando se trata de obra pública aún suele ser peor. La prueba, sin duda, es lo que está ocurriendo con la rehabilitación del barrio Porfirio Pascual, uno de los proyectos estrella que se están desarrollando en Elche en estos momentos, ya no sólo por su envergadura, ya que afecta a 316 viviendas. También por las implicaciones que tendrá a nivel de regeneración urbana una vez acabado para un entorno caracterizado por su bajo nivel de renta y una población envejecida, y porque está financiado con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia enmarcado en los fondos Next Generation de la UE. Una aportación que obligaba a que los trabajos estuvieran finalizados antes del 30 de junio de 2026 para evitar tener que devolver las ayudas y cuyo horizonte temporal, sin embargo, se descarta en el programa anual de actuación, inversión y financiación de la empresa municipal Pimesa para el ejercicio 2026. Hasta el extremo de que en ese documento se apunta a un incremento de los costes de rehabilitación hasta los 12,5 millones, frente a los 11,5 millones planteados inicialmente, a lo que habría que sumar 1,2 millones de euros para la reurbanización del entorno y 240.000 euros de la oficina de rehabilitación que exigía la convocatoria de subvenciones, y se sitúa el final de las obras a finales de 2026, pese a que el acta de replanteo se firmó en febrero de 2025 y, teniendo en cuenta que el plazo de ejecución era de 18 meses, deberían estar los trabajos para finales de agosto de este ejercicio recién estrenado. Lo que está por ver es si finalmente se establece desde el Ejecutivo central algún tipo de moratoria de unos meses que permita a este y a otros proyectos del resto de la geografía española poder mantener íntegramente las subvenciones, escudándose en la complejidad de este tipo de planes.

Los trabajos que se están desarrollando en el barrio, en una imagen de después del verano.. / Pilar Cortés
Los ascensores
Desde la sociedad pública, de hecho, admiten en los documentos que, al cierre de 2025, lo que se preveía es que se llegara al 74% de ejecución, aunque, finalmente, se han quedado en el 32%. Una demora bastante considerable que justifican en “la necesidad de modificar el proyecto como consecuencia del análisis estructural realizado a los edificios que implica la modificación de los núcleos de ascensores”, aunque se añade que, por eso mismo, no resulta necesario en 2025 la solicitud de subvención adicional al importe del anticipo del 50% cobrado en 2023. Otra cosa, resaltan, es lo que ha ocurrido con la oficina de rehabilitación, que tiene por objeto facilitar la gestión y el desarrollo de las actuaciones programadas, donde sí se han cumplido las previsiones, con la aprobación por parte de las 40 comunidades de propietarios del proyecto de rehabilitación, el presupuesto, la forma de financiación y las cuotas.

Antonio Martínez, Francisco Soler y Pablo Ruz, en una rueda de prensa de Pimesa, en noviembre. / INFORMACIÓN
Sin licitadores en la primera convocatoria
Uno de los primeros escollos con los que se encontró el proyecto fue la falta de licitadores en la primera convocatoria, publicada en julio de 2024, lo que obligó al equipo redactor a revisar y actualizar el presupuesto, algo que justificaban por la evolución al alza de los precios de los materiales de construcción y de los costes energéticos que estaban afectando al sector de la construcción en los últimos años. Por este mismo motivo, en octubre de 2024, se presentó el proyecto básico y de ejecución para la regeneración de Porfirio Pascual con un presupuesto revisado que se elevaba a 11,5 millones, a lo que habría que sumar el IVA.

Antonio Martínez mostrando los bocetos a Pablo Ruz, Francisco Soler, Aurora Rodil y Francisco Soler en septiembre, en la zona. / INFORMACIÓN
Aportación adicional
El incremento de presupuesto del proyecto llevó, a su vez, a que fuera necesaria la obtención de una aportación adicional para la financiación de la actuación de rehabilitación, por lo que la junta de gobierno local autorizó en octubre de 2024, a instancias del consejo de administración de Pimesa, una aportación económica del 15 % de los costes subvencionables de rehabilitación edificatoria, estimada en 1,8 millones de euros, dotando la correspondiente partida presupuestaria en el año 2026, lo que suponía una subida de la aportación municipal en 156.800,48 euros respecto a lo previsto. Asimismo, se contemplaba una aportación para cubrir el sobrecoste de las actuaciones de rehabilitación por ese incremento de los gastos experimentado en el sector de la construcción, y en el caso de que no pudieran obtenerse ayudas públicas adicionales, estimada en 537.653,65 euros, llevando también la correspondiente partida presupuestaria a este ejercicio que ahora empieza.

Así estaba el barrio Porfirio Pascual de Elche antes de las obras. / Áxel Álvarez
Viviendas y unidades de vulnerabilidad
Es más, según Pimesa, “el incremento en el presupuesto del proyecto, junto con la necesaria rectificación en el número de viviendas y en las unidades con vulnerabilidad, obligó a reajustar las aportaciones a realizar para financiar el coste de la intervención”. Una variación que ha hecho que el número de viviendas se eleve a 316, como consecuencia de la conversión en casas de algunos de los inmuebles que inicialmente se calificaron como locales, y la determinación efectiva de las unidades de vulnerabilidad contempladas, que se sitúa en 152, menos de lo previsto al principio, lo que ha propiciado un ligero ajuste en las cantidades.
Hasta los 14 millones
Con estos puntos de partida, los costes totales de la actuación se fijan en 14 millones, de los que 12,5 son por la rehabilitación. El Gobierno central, en este sentido, subvenciona 9 millones y la Generalitat 578.049 euros. Por su parte, el Ayuntamiento de Elche aporta 2,1 millones y la inyección adicional necesaria se sitúa en 447.060 euros. Los particulares, mientras tanto, pondrían 1,8 millones de euros. “Se hace constar que, de acuerdo con estos datos ajustados, no se podría justificar el importe total de la subvención concedida en 2022 por la cantidad de 9.963.980,44 euros, sino que su montante máximo ascendería a 9.657.830,97 euros”, se alega, a lo que se añade el incremento del precio del contrato, con la última modificación de octubre de 2025, precisamente por esa variación en unidades de vulnerabilidad, número de viviendas y precios contradictorios, una vez modificados, además, los ascensores. “Teniendo esto en cuenta, y en previsión de posibles circunstancias no previstas que puedan incrementar el precio del contrato de ejecución de las obras”, se dice literalmente, el presupuesto contempla que se alcanzará el coste de rehabilitación de 12,5 millones de euros, “incluyendo la totalidad de servicios técnicos y el resto de los gastos necesarios para su conclusión, prevista para finales del año 2026”, se sentencia.
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