Sanidad
Hartos de palomas y de quienes las alimentan en Elche
Vecinos de la plaza de Crevillente denuncian ante el Ayuntamiento y la Policía Local la proliferación de estas aves al haber ilicitanos que les dan de comer, algo que la edil Inma Mora recuerda que sólo está permitido en el parque municipal

Los vecinos denuncian que en la plaza de Crevillente de Elche se alimenta a las palomas a diario / INFORMACIÓN
Vecinos de la plaza de Crevillente, en Elche, han alzado la voz ante la proliferación de palomas en sus jardines de esparcimiento en concreto, pero en toda la zona en general. Las consecuencias que, aseguran, está teniendo este problema, atentan contra la salubridad, pero también contra la convivencia vecinal.
Residentes del entorno denuncian que los animales son alimentados por al menos cinco personas distintas y de ahí su incremento y la acumulación de excrementos, presencia constante de aves en las zonas donde hay niños y personas mayores, y el mal estado que presenta el espacio público.

Un grupo de palomas se alimenta de comida que les han puesto en la plaza de Crevillente en Elche / INFORMACIÓN
Sobre esta situación, varios vecinos aseguran que ya han presentado quejas formales ante las concejalías de Parques y Jardines y Sanidad a través de la Oficina Municipal de Atención al Ciudadano (OMAC), además de acudir y recurrir por llamada a la Policía Local de Elche para presentar denuncias.
Los afectados explican que el problema se ha ido agravando con el paso del tiempo y que la plaza se ha convertido en un punto fijo de alimentación para las palomas, lo que favorece su concentración y los problemas consiguientes. «La comida es como un cebadero, en cuanto la echan la están esperando y se llena de palomas», lamenta una vecina, que alerta de que esta práctica está atrayendo cada vez a más aves y generando una situación imposible de soportar para quienes viven en los alrededores.

Los afectados explican que el problema se ha ido agravando con el paso del tiempo / INFORMACIÓN
Insalubridad y suciedad
Los residentes describen un escenario marcado por la suciedad constante y la dificultad para disfrutar de un espacio que debería ser de uso vecinal. «Esto está insalubre, asqueroso», insiste una mujer que vive en un piso cercano, quien asegura que los excrementos se acumulan en bancos, aceras y zonas de paso. Según explica, la situación afecta especialmente a personas mayores y familias con niños, que han dejado de utilizar la plaza con normalidad. Nadie quiere estar en el parque porque a las «ya habituales cacas de perro hay que añadir las de paloma y su cantidad es tal que a menudo asusta».

Muestra del alimento que depositan algunos vecinos para las palomas en la plaza de Crevillente en Elche / INFORMACIÓN
Otro vecino califica lo que ocurre a diario como «una locura» y asegura que hay momentos en los que resulta imposible permanecer en la zona ajardinada. «No se puede estar», afirma, al tiempo que señala que las palomas se concentran a determinadas horas del día, coincidiendo con la presencia de personas que acuden a la plaza a descansar o a pasar la tarde.
Conflicto vecinal
La mayor parte del conflicto -«si no todo»-, según relatan los vecinos, tiene su origen en la alimentación continuada de las palomas por parte de algunas personas. «El pan que les ponen continuamente aquí en esta plaza», reprocha una residente, que considera que esta conducta está teniendo un impacto directo en la calidad de vida del barrio. A su juicio, quienes dan de comer a las aves no son conscientes de las consecuencias que esto tiene para el resto de la comunidad. El pan se lo ponen mojado y dejan «una pasta que imagina que la pisas o que un niño la quiere coger», apunta otro vecino totalmente indignado.
La situación ha generado también tensiones vecinales, ya que algunos residentes aseguran haber pedido en varias ocasiones que se deje de alimentar a las palomas sin obtener respuesta. En ocasiones se lo han dicho a las personas que lo hacen directamente. «¿Qué puede salir de esta acumulación de cacas de paloma, que ahora se juntan con las de perro?», se pregunta una afectada, que muestra su preocupación por los posibles riesgos sanitarios que puede conllevar el que las personas estén en contacto con las heces.

Vista aérea de la plaza de Crevillente en Elche, con un grupo de palomas comiendo del alinento suministrado por vecinos / INFORMACIÓN
Falta de soluciones
Ante la falta de una solución definitiva, algunos vecinos han optado por medidas improvisadas para evitar que las palomas se posen en balcones y terrazas. Relatan que se han colocado objetos luminosos y elementos disuasorios en repisas y altillos para ahuyentar a las aves, aunque reconocen que se trata de soluciones parciales y poco efectivas a largo plazo.
Los residentes reclaman ahora una intervención municipal que aborde el problema de forma integral, con medidas de control de la población de palomas y una mayor vigilancia para evitar su alimentación en la vía pública. Mientras tanto, aseguran que continuarán trasladando sus quejas a las administraciones competentes para recuperar un espacio que, dicen, ha dejado de ser habitable para el vecindario.
Multas de 30 a 18.000 euros
La Ordenanza Reguladora de la Tenencia y Protección de Animales de Compañía, en vigor en Elche desde el pasado 2009, establece un régimen sancionador para quienes incumplan sus disposiciones, con multas que van desde 30,05 euros en el caso de infracciones leves hasta 18.030,36 euros cuando se acredita reincidencia.
En su artículo 8, la normativa es clara al señalar que, por razones de seguridad y salud pública, queda terminantemente prohibido alimentar palomas urbanas con cualquier tipo de producto en zonas públicas de toda la ciudad, salvo en los espacios expresamente habilitados.
La ordenanza considera como palomas urbanas tanto las de ornamento como las asilvestradas, siempre que no tengan identificación ni dueño conocido, y fija como única excepción autorizada el entorno del palomar que hay parque municipal.

La ordenanza considera como palomas urbanas tanto las de ornamento como las asilvestradas, siempre que no tengan identificación ni dueño conocido / INFORMACIÓN
Complejidad
Fuentes municipales han reconocido ante INFORMACIÓN la dificultad que existe para parar esta práctica de alimentar a las palomas. Poner la comida es cuestión de segundos. Hay denuncias vecinales por ello, pero cuando llega la patrulla policial el infractor ya se ha marchado. Algunos vecinos reconocen haber perseguido a algunos de los que ponen comida tras llamar a la Policía, pero el trámite no se ha concretado nunca en denuncia. De hecho, fuentes oficiales reconocen que no se han puesto hasta la fecha multas por esta cuestión.

Fuentes municipales han reconocido ante INFORMACIÓN la dificultad que existe para parar esta práctica de alimentar a las palomas / INFORMACIÓN
Desde el gobierno municipal reconocen que el problema existe y que no es único en un lugar concreto de la ciudad. No sólo se da en la plaza de Crevillente, también ocurre en zonas del centro, como en la Glorieta, en los Pisos Azules, Mestre Javaloyes o en el entorno del Asilo de San José. Al final, el verdadero problema es que la gente les da de comer.

Los vecinos se quejan de la insalubridad de la zona, donde no encuentran sitios limpios para poder sentarse / INFORMACIÓN
Prohibición municipal
La concejala de Sanidad, Inma Mora, recordó que alimentar a las palomas en la vía pública está prohibido y conlleva sanciones, al tiempo que avanzó que el consistorio reforzará en las próximas semanas las campañas informativas para concienciar a la ciudadanía y reducir la sobrepoblación de estas aves en el municipio.
Mora subrayó que «existen sanciones al respecto y hemos lanzado varias campañas para concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de NO dar de comer a las palomas», insistiendo en que el objetivo es proteger la salud pública y evitar problemas asociados a la acumulación de aves en determinadas zonas. Entre estas iniciativas destacó «Blanco Palomo», que, según explicó, «a través de canciones y de manera humorística, intenta hacer llegar el mensaje» a los vecinos. Además, el Ayuntamiento ha instalado señalización específica en los puntos donde se detecta mayor concentración de palomas para recordar la prohibición y reforzar la información. «En las próximas semanas volveremos a lanzar e intensificar el mensaje con nuevas campañas», avanzó la concejala, quien insistió en que el único punto del municipio donde está autorizado alimentar a estas aves es el palomar del Parque Municipal. «Hay que recordar que el único sitio donde está permitido alimentar a las palomas es en el palomar del Parque Municipal», reiteró.
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