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Entrevista

Jorge Manzanares, catedrático de la UMH de Elche: «El consumo de cannabis ya se asocia a trastornos mentales como los de la cocaína»

Decano y catedrático de Farmacia, desde hace cinco años, dirige un curso único en el mundo y destinado a conseguir el título de Especialista Universitario en el Uso de Cannabis y Derivados Cannabinoides

El catedrático de la UMH de Elche Jorge Manzanares dirige el curso sobre cannabis que se ofrece en la universidad

El catedrático de la UMH de Elche Jorge Manzanares dirige el curso sobre cannabis que se ofrece en la universidad / Jose Navarro

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V. L. Deltell

V. L. Deltell

El cannabis está cada vez más presente en la sociedad, pero también existe la sensación de que la gente no sabe realmente qué consume. ¿Por qué considera que está «mal normalizado»?

Bueno, está normalizado inadecuadamente desde mi punto de vista. Voy a poner una comparación. Si tú tienes un dolor en la rodilla o en la espalda, nadie te dice que cultives opio y te lo fumes. ¿Y sabes por qué no te dicen eso? Porque a lo largo de unos 200 años han salido compuestos naturales o sintéticos derivados del opio como el tramadol, la morfina, el fentanilo, el carfentanilo o la oxicodona. ¿Dónde los compras? ¿En un supermercado o por internet? No, los compras en una farmacia con receta. Pues esto es lo mismo. Tenemos dos grandes sistemas de modulación cerebral que dominan a los demás: el sistema opioide y el sistema cannabinoide. Y tuvieron descubrimientos en paralelo. Alguien un día tomó el látex de una amapola -el opio- y descubrió sus efectos. Luego se vio que teníamos un sistema opioide endógeno: encefalinas, endorfinas… Pues con los cannabinoides pasa igual. Tenemos un sistema cannabinoide endógeno y receptores cannabinoides que modulan todo. Dentro de la planta hoy ya no se puede conseguir casi nada porque está fuera de patente. Las empresas farmacéuticas están interesadas en sustancias que regulen el sistema cannabinoide endógeno: que activen, inactiven, inhiban metabolización o síntesis, es decir, manipulación. Y mientras tanto, en algunos países iberoamericanos he visto médicos que prescriben a sus pacientes tener una planta y fumársela. Eso es absolutamente aberrante.

¿Entonces el cannabis puede ser medicamento y droga al mismo tiempo?

Exacto. De hecho, doy muchas veces una charla que se titula así: «Cannabis: ¿medicamento o droga?». Podría ser un medicamento, pero no en forma de cannabis medicinal con 700 compuestos, sino con principios activos concretos como THC, CBD u otros de los más de 120 cannabinoides existentes. Cuando tú tomas un extracto no tienes control: muchas empresas ni siquiera tienen tecnología para analizar qué contiene realmente el extracto.

El catedrático de Farmacología en la UMH de Elche, Jorge Manzanares, es decano en Farmacia

El catedrático de Farmacología en la UMH de Elche, Jorge Manzanares, es decano en Farmacia / Jose Navarro

Y luego están las legislaciones...

Efectivamente. Tampoco ayudan. El CBD, por ejemplo, se puede sintetizar y sale incluso más barato sintetizarlo que extraerlo. Pero la gente oye: «A mi primo le ha ido bien fumando», «a mi cuñado le ha curado el cáncer»… Y así seguimos.

Uno de los mitos más extendidos es precisamente que cura el cáncer. ¿Cierto?

No cura el cáncer. Hace más de 20 años un conocido mío de la Universidad Complutense publicó un artículo sobre el uso de THC para reducir un tumor cerebral en ratas. En un porcentaje muy elevado de las tratadas con THC desaparecía el tumor, en otras se reducía, en otras se mantenía igual. Ese artículo salió en Nature Medicine en 1999 o 2000. Luego publicó otro en Cancer Research.

¿Entonces?

Si eso hubiera sido verdad en pacientes, ¿no crees que en 26 años se estaría vendiendo a lo bestia? Pues efectivamente no hay ni un solo ensayo doble ciego con placebo que demuestre eso en humanos. Si a alguien le ha ido bien, me alegro, pero no hay evidencia sólida.

20 años de utilidad

Lo que sí funciona es el THC para evitar náuseas y vómitos en quimioterapia...

Sí. Su uso lleva 20 años comercializándose. También es antiasmático, pero no mejor que los fármacos actuales. Igual sucede para tratar el glaucoma: funciona, pero no mejor que los medicamentos disponibles.

¿Qué pasa entonces con el consumo recreativo? ¿Es comparable al de hace décadas?

Para nada. Los porros de antes no son los de ahora. Yo fumé porros hace más de 30 años. La planta tenía un 7 u 8% de THC. Ahora, muchas formas de consumo tienen del 20 al 30%. El riesgo de complicaciones es mayor, como el porcentaje. Los trastornos mentales como los esquizopsicóticos asociados al consumo equivalen ya a los de la cocaína. Y hay otros efectos: un porcentaje nada desdeñable de adolescentes y adultos presenta oligospermia, afecta al movimiento del óvulo en las trompas de Falopio, etc. Y además después de fumar porros tienes hambre de dulce porque el metabolismo de la glucosa cambia. Eso se usó terapéuticamente en ancianos o pacientes con sida para estimular el apetito. Pero ahora tenemos adolescentes que toman cannabis, comen azúcar de más y están desarrollando diabetes tipo 2.

Manzanares destaca que "los porros de antes no son los de ahora. Hace 30 años la planta tenía un 7 u 8% de THC. Ahora, muchas formas de consumo tienen del 20 al 30%"

Manzanares destaca que "los porros de antes no son los de ahora. Hace 30 años la planta tenía un 7 u 8% de THC. Ahora, muchas formas de consumo tienen del 20 al 30%" / Jose Navarro

¿Qué piensa de la recomendación de consumir contra las náuseas de las embarazadas?

Si tu país te dice que el cannabis va muy bien para las náuseas y vómitos, ¿te lo tomas? Pero la cantidad de malformaciones y complicaciones en el feto puede ser enorme. Acabamos de publicar un artículo sobre síndrome cannabinoide fetal en ratones. Los cambios en el cerebro y la conducta de las crías son tremendos.

¿Y en países donde está legalizado?

En Estados Unidos, donde muchos estados han legalizado el consumo de cannabis, la directora del NIDA ha presentado informes que muestran un aumento del gasto sanitario. Porque si permites que se fume, un porcentaje inevitable tendrá complicaciones: delirios, alucinaciones, trastornos esquizo-paranoicos, síndromes amotivacionales, depresivos, cognitivos… Además de problemas cardíacos, respiratorios o digestivos.

Estados Unidos

En Nueva York, por ejemplo, huele a cannabis en todas partes...

En este país hay tiendas de lujo que han desaparecido para convertirse en comercios de venta de cannabis. Entre quienes fuman, un porcentaje desarrollará problemas cognitivos e intelectuales. Sin duda.

¿Y qué ocurre con el boom de los vapers con CBD o THC?

Los vapers dependen mucho de cómo estén hechos. Los primeros que venían de China tenían glicerina y polietilenglicol, y para que saliera más humo llevaban más glicerina. Eso exigía inhalaciones profundas que podían causar alteraciones respiratorias. Luego fueron cambiando. Los vapers de nicotina se usan en clínicas psiquiátricas para esquizofrénicos que fumaban tres paquetes al día para mejorar su perfil cognitivo. La nicotina no produce cáncer; lo que lo produce es el alquitrán. En cuanto a los vapers de cannabidiol, también tendrán complicaciones, pero el CBD no es adictivo. El problema es que hay productos con concentraciones ridículas. O que no se tienen en cuenta las interacciones: el CBD puede interactuar con antidepresivos y otros medicamentos.

¿Qué avances recientes destacaría de las investigaciones de su grupo de trabajo?

Hemos trabajado mucho en animales y estamos a punto de lanzar un ensayo clínico en pacientes alcohólicos, porque el CBD reduce mucho la abstinencia en modelos animales. Publicamos incluso cómo revierte cambios cerebrales en crías de madres que consumieron alcohol.

Para cerrar: ¿qué le diría a alguien que nunca ha consumido cannabis pero cuyos amigos lo hacen y está pensando en probarlo?

No me gusta demonizar ni paternalizar. Yo no voy a negar que nadie consuma; sería estúpido. Pero sí quiero que la gente se informe. En España, en las playas, si hay corrientes o medusas, te ponen una bandera roja. Si está complicado pero puedes bañarte, bandera amarilla. Si está todo bien, bandera verde. Con el cannabis no podemos poner una bandera verde sistemáticamente. La gente debe saber riesgos, variables, vulnerabilidades. Una persona con un problema psiquiátrico incipiente, una fobia social, otra droga de base es más vulnerable. Y depende de la concentración, de la edad (no es lo mismo fumar a los 14 que a los 45), de la frecuencia, de la cantidad. El cannabis es menos adictivo que la nicotina. El alcohol es la peor droga del mundo, multiplicando por cinco la heroína y la cocaína, y está permitida.

La pregunta es: ¿por qué unos beben una cerveza y otros desarrollan adicciones?

Porque tienen alteraciones cerebrales, son enfermos. Así que mi consejo es: información, información e información. Y que decidan lo que quieran, pero sabiendo la realidad. Hoy la edad de inicio en cannabis y alcohol está en 11–12 años. Esto debería explicarse en los colegios a los cinco o seis años, igual que la diferenciación sexual, el respeto o la igualdad. Los niños y niñas son exactamente iguales y deben respetarse igual. Eso hay que contarlo a los seis años, no a los 15, que ya es tarde.

«Nuestras publicaciones son la base del curso de cannabinoides»

La Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) afronta el quinto año de impartición del Curso de Especialista Universitario en el Uso de Cannabis y Derivados Cannabinoides, un título que nació como el único de estas características a nivel mundial. Desde su creación, esta formación es dirigida por el catedrático de Farmacología Jorge Manzanares y se imparte en modalidad online, con una duración total de 150 horas, a las que hay que sumar la dedicación a un trabajo final.

El objetivo principal del curso es proporcionar información clara, rigurosa y contrastada desde el punto de vista académico y científico sobre el cannabis, sus derivados naturales y sintéticos y el sistema cannabinoide endógeno.

La formación parte de la idea del papel dual de los cannabinoides, tanto como sustancias de uso recreativo como por su potencial terapéutico, y aborda la complejidad de una planta que contiene más de 100 cannabinoides, algunos con efectos incluso antagónicos. En este sentido, el programa incide en desmontar la creencia de que lo «natural» es sinónimo de seguro y analiza la evidencia científica disponible, basada en experimentación animal y ensayos clínicos, evaluando ventajas, riesgos y limitaciones de su uso.

El curso tiene un enfoque claramente multidisciplinar y abarca contenidos que van desde la historia y el cultivo de la planta hasta la farmacología del sistema cannabinoide, el uso clínico en distintas especialidades médicas, la legislación vigente, las patentes y la comunicación científica.

El evento formativo está dirigido a profesionales y titulados en ámbitos como Biología, Química, Farmacia, Medicina, Psicología, Derecho o Periodismo, con el objetivo de formar a especialistas capaces de interpretar, generar y transmitir información veraz del cannabis y sus derivados.

«Tratamos la planta, un poco de cultivo, alteraciones del sistema cannabinoide endógeno —muy importantes—, usos terapéuticos en neurología, psiquiatría, dolor, oncología, endocrinología, cardiología, respiratorio, digestivo, oftalmología, dermatología, sistema óseo y más», explica Manzanares, quien destaca también la importancia de la legislación y de la divulgación. «Tenemos un capítulo de legislación —que vamos a actualizar— y otro fundamental para mí: periodistas. Necesitamos comunicadores que sepan transmitir información fidedigna y basada en estudios científicos. Hay gente que da charlas preciosas pero basadas en revisiones de estudios de otros. Nosotros hablamos de lo que hacemos y publicamos».

El curso cuenta con un profesorado integrado por científicos con publicaciones internacionales en el ámbito de los cannabinoides y pretende cubrir un vacío formativo existente en muchos grados universitarios, donde estos contenidos se abordan de forma muy superficial.

El profesor Jorge Manzanares subraya que «la información debe venir de la ciencia, no de la política». Este hecho refuerza la necesidad de formación especializada y criterio científico, especialmente entre los profesionales de la comunicación. Las plazas para cursar estos estudios propios de la UMH siguen abiertas y las personas interesadas pueden solicitar información a través del correo electrónico cannabinoides@umh.es.

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