Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El oleaje se come la playa de El Pinet en Elche y aviva la tensión vecinal

Residentes reivindican el dragado de la playa para prevenir que el agua roce las viviendas incluso cuando no hay fuertes temporales como este miércoles, con vientos que no superaron los 7 kilómetros por hora

El mar engulle la playa de El Pinet en La Marina por la borrasca Harry

El mar engulle la playa de El Pinet en La Marina por la borrasca Harry / Áxel Álvarez

J. R. Esquinas

J. R. Esquinas

Sin un fuerte temporal de por medio la playa de El Pinet, en Elche, ha vuelto a experimentar desde hace días una evidente regresión de la arena por el gran oleaje, que ha provocado directamente la desaparición del arenal con el agua golpeando bruscamente contra la escollera rozando las viviendas. Los residentes llevan años reivindicando que se haga una intervención sobre el litoral para regenerar y ganarle metros de playa al mar, aunque la solución parece no llegar.

Desde hace días la costa de La Marina viene registrando vientos de Levante, sin activarse avisos graves, e incluso hay momentos del día en los que solamente se aprecia una brisa suave con corrientes que como este miércoles no superaron, de media, los siete kilómetros por hora según el portal MeteoElx. Pese a que se trata de temporada baja, en el litoral hay quienes viven todo el año entre las más de 100 casas de aperos que se construyeron en la década de los cuarenta para proteger las pinadas y más zonas residenciales de las dunas.

Las casas de aperos, al límite, tras el impacto de las olas

Las casas de aperos, al límite, tras el impacto de las olas / AXEL ALVAREZ

Ante fenómenos como este, en los que el tiempo no resulta desagradable y contrasta con la bravura de la marea, hay propietarios que se sienten preocupados por si el agua les termina entrando en sus hogares, ya que hay menos de dos metros que los separan del muro de contención, de la misma forma que salpica en las terrazas de algunos restaurantes instalados en primera línea.

Sedimentos

La asociación Pinomar insiste en que la causa principal de esta falta de arena se remonta a varios años atrás cuando el río Segura, cerca de su desembocadura, dejó de aportar sedimentos al mar, unido al hecho de que se construyeran espigones en municipios costeros colindantes como Santa Pola o Guardamar que terminaron cambiando las corrientes. Ahora bien, desde el colectivo vecinal alertan de que la pedanía ha sabido recomponerse siempre ante temporales, recuperándose poco a poco la playa, "pero ahora no hay nada ni nadie que lo haga", con lo que cargan contra la falta de predisposición de administraciones como Costas para proteger el enclave.

El alcalde, Pablo Ruz, ya señaló en su discurso de investidura el 17 de junio de 2023 que su equipo de gobierno intentaría regenerar las playas con autodragado, sin que hasta la fecha se haya podido acometer esta inversión. El PP incluso en la oposición ya insistió en varias ocasiones en la necesidad de regenerar las playas del municipio, entre otras cosas, con un proyecto para recuperar la arena similar al de Santa Pola. Ruz, en 2022 y 2023, ya venía reclamando que se incluyera al litoral ilicitano en el plan de regeneración de la línea de costa y que se pusiera en marcha un proyecto de recuperación con la propia arena extraída y obtenida del propio litoral después de un proceso de cribado.

Déficit

El objetivo anunciado era utilizar, de forma controlada, la arena recogida del interior de la costa para, una vez seca, compensar el déficit, la erosión y la falta de metros en determinados puntos de la playa. Incluso el entonces candidato a la Alcaldía defendía la medida "protectora y respetuosa con el medioambiente" que se había realizado en la vecina localidad de Santa Pola donde se regeneraron casi 400 toneladas de arena en sus playas con el aval de Costas.

La asociación vecinal ha criticado en los últimos años que los titulares del dominio público marítimo-terrestre hayan dado el silencio por respuesta a la pérdida de arena, sin que se haya anunciado alguna solución como dragar la zona, lo que sería un balón de oxígeno para la pedanía, que también vive del turismo con negocios que cada temporada abren con la incertidumbre de si será la última que podrán hacerlo si el mar sigue reclamando espacio, ya que hay temporadas en las que los hoteleros han tenido que limitar las mesas porque el agua salpica varios metros y llega a algunas zonas de la terraza.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents