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El proyecto de edificación de la antigua Banca Peral de Elche apunta a una residencia para estudiantes

La propiedad ya ha presentado en el Ayuntamiento el plan inicial que tiene para el solar que ocupaba el edificio de principios del siglo XX, y los técnicos ya dejaron clara en junio la necesidad de reproducir la fachada y el emplazamiento de la escalera desaparecida

El solar donde se levantaba la antigua Banca Peral.

El solar donde se levantaba la antigua Banca Peral. / Áxel Álvarez

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María Pomares

María Pomares

Una residencia para estudiantes. Eso es lo que ha planteado, al menos de momento, la empresa para el solar en el que, hasta hace algo más de medio año, se levantaba la antigua Banca Peral, un edificio que se situaba en el número 4 de la calle Mare de Déu dels Desamparats, en el corazón del centro histórico de Elche, a escasos metros de la Plaça de Baix, y que fue derribado tras ser declarado en situación legal de ruina a finales de mayo. Al menos eso es lo que se desprende del proyecto de edificación que acaba de presentar la propiedad en el Ayuntamiento de Elche, aunque, por ahora, es eso: una propuesta inicial para un inmueble en el que en su día también se especuló con la idea de que podría acoger un hotel boutique e incluso hace ahora doce años, con otro Ejecutivo del PP -en aquel momento con Mercedes Alonso como alcaldesa-, la junta de gobierno local llegó a dar el plácet a la construcción de una edificación con sótano, planta baja y tres alturas para viviendas en ese solar.

Una vista de la parcela donde estaba la Banca Peral.

Una vista de la parcela donde estaba la Banca Peral. / Áxel Álvarez

El auge de las instituciones académicas

El hecho de que se apunte a una residencia para estudiantes tiene más sentido si cabe en un momento como el actual. Sobre todo, por el auge que está teniendo este tipo de edificios de Elche, donde en estos momentos conviven tres universidades, como son la Uned, la Universidad Miguel Hernández de Elche y la Universidad CEU Cardenal Herrera. Con el matiz, importante además, de que el CEU inauguró el pasado mes de diciembre su tercer campus en Elche, en este caso en lo que era el antiguo cine Capitolio, que se sumaba así al antiguo edificio de Carmelitas y al inmueble que en su día fue el Palacio de Justicia en Reyes Católicos, sumando en total más de 2.100 estudiantes repartidos entre las tres sedes. Todo cuando, en paralelo, la institución académica privada parece que ya ha comenzado a apuntar a dos edificios más en el casco histórico para dar servicio al profesorado y al alumnado, siguiendo así con su expansión en la ciudad.

El edificio de la Banca Peral, el día que se produjo el derrumbe interior

El edificio de la Banca Peral, el día que se produjo el derrumbe interior. / Áxel Álvarez

De la fachada a la escalera

En cualquier caso, de momento, y a expensas de que acabe cuajando ese plan para poner en marcha una residencia de estudiantes, lo que sí está claro es que la nueva construcción deberá reproducir fielmente la fachada del inmueble levantado a principios del siglo pasado, tal y como determinó el alcalde de Elche, Pablo Ruz, solo unos días después de que empezaran los trabajos sobre el terreno para derribar la edificación, y así ha venido quedando reflejado en los sucesivos informes municipales. Tanto es así que, durante las labores de demolición, los balcones se desmontaron, para que se pudieran recuperar en la nueva construcción. No obstante, no es la única condición que ha impuesto la Administración local a la empresa. También se deberá mantener el emplazamiento de la antigua escalera, que, coincidiendo con la declaración de ruina, se descubrió que había desaparecido, según los datos que dieron desde el bipartito de PP y Vox el pasado mes de mayo.

Al parecer, este ha sido el trozo de tejado que ha cedido esta tarde

El trozo de tejado que cedió el día que saltaron todas las alarmas en mayo. / INFORMACIÓN

Protección estructural

Dos condicionantes que no son casuales. El edificio aparecía en la ficha 35 del Plan Especial de Protección de Edificios y Conjuntos del Término Municipal de Elche con un grado de protección estructural y, como elementos principales, se apuntaba a la fachada con su composición, elementos y materiales, y a “la ubicación de la escalera”, sin muchos más detalles en ese sentido. Eso explica que en un informe técnico firmado el pasado mes de junio, y una vez que el derribo ya fue una realidad, se hablara de la necesidad de respetar el emplazamiento de la escalera.

El edificio de Elche de la Banca Peral deberá apuntalarse como el de «El Progreso» para su reforma

El interior de la Banca Peral en 2019. / Antonio Amorós

En armonía con la tipología histórica tradicional

Es más, el informe en cuestión especificaba que, “una vez realizada la demolición, las personas propietarias deberán dar cumplimiento al deber de edificación y edificación sustitutoria que establece la normativa de aplicación”, lo que implicaba, según se apostillaba, que “deberán aportar nuevo proyecto de edificación o modificación del existente para las obras de nueva construcción en el solar, que deberán armonizar con la tipología histórica tradicional. Un proyecto que es lo que ha presentado la empresa recientemente, y que, según una resolución del vicealcalde y concejal de Estrategia Urbana, Francisco Soler, también de junio, debía presentarse en el plazo de dos meses, aunque la propiedad acabó pidiendo más tiempo.

Más de una década de vueltas

El objetivo, sea como fuere, era que el nuevo proyecto no se dilatara más en el tiempo, sobre todo después de los antecedentes, con un proyecto que se venía arrastrando desde hacía más de una década y que acabó con un inmueble declarado en ruina. Más cuando en los informes de junio del año pasado ya hacían referencia a otro de febrero de 2018 encargado por la propiedad del edificio a una empresa para analizar el estado de conservación de la fachada. En ese mismo documento es significativo que se reflejara que “no existen garantías ciertas, incluso arriostrándose adecuadamente el muro, de que este no vaya a fallar como consecuencia del deterioro de los materiales que lo conforman en el momento en que se proceda a la demolición de los forjados y los muros perpendiculares”.

Derribo

Se abría la puerta, pues, al desenlace con el que se cerró la historia del edificio de la Banca Peral en Elche: el derribo de todo el inmueble, con la fachada y la escalera incluidas, porque, según los técnicos, la edificación estaba “en un estado muy deficiente, con evidentes signos de deterioro estructural que comprometen su estabilidad y seguridad, con elementos constructivos desprendidos y con parte de la estructura, cerramientos y de cubierta derruidos”, lo que les llevaba a sentenciar que ninguna parte cumplía las condiciones “mínimas de habitabilidad ni de seguridad estructural”, con el consiguiente peligro para las personas que accedieran al interior, pero también por el riesgo de desprendimientos en el exterior. “Presenta un riesgo elevado de colapso que afecta tanto a la estabilidad del edificio como a la de los edificios colindantes y la vía pública, por lo que se considera necesaria su demolición para garantizar la seguridad de las personas y bienes”, se dijo en los informes técnicos del Ayuntamiento para justificar el derribo.

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